Verano de “llenazo” para el turismo rural

Los españoles lo prefieren al turismo de playa, habitualmente más masificado. Los alojamientos ofrecen servicios adicionales, cancelaciones gratuitas y reembolso

Vivir en una ciudad vanguardista, hipercomunicada y plagada de grandes edificios se ha convertido en un mal sueño durante el confinamiento. Al despertar, el cemento, los ladrillos y el metal siguen nublándonos la vista. Al otro lado de la ventana, los ojos esperaban deslumbrarse con el reflejo del sol en el agua y el olfato quería encontrar el aroma a tierra mojada y árboles en flor. La sublimación de las ciudades como el hábitat perfecto ha perdido su vigor. La pandemia ha cambiado nuestras prioridades y la naturaleza se sitúa como un bien preciado que todos quieren volver a tener en sus vidas. Una forma sencilla de conseguir una pequeña dosis de naturaleza es optar por unas vacaciones rurales. Los habituales éxodos a las costas españolas solo se producirán de forma controlada y los viajes al extranjero no son la opción más apetecible para todos los públicos. El turismo de interior, rural y de cercanía es la opción más viable para desconectar del encierro en las ciudades. Las casa rurales, hostales y posadas ya prevén “llenazo absoluto”, cuenta Rafael Ausejo, fundador de Ruralka.

Desde hace 20 años Begoña Hernando es dueña de una posada en Burgos. La recuperación llega tras un largo periodo de cancelaciones: “Hasta el uno de julio no tengo trabajo, son cuatro meses que vamos a afrontar sin colchón”. La tendencia habitual en estos pequeños alojamientos de no más de 10 habitaciones es invertir parte de los beneficios de la temporada anterior en poner la casa a punto para la nueva etapa. “En enero y febrero siempre arreglo la casa para empezar a trabajar en marzo”, explica Begoña. Pero entonces llegó el parón. “Con el mínimo que nos da el Gobierno pago gastos, pero no tendría para comer si no fuera por el sueldo de mi marido. Y si no me hubiesen hecho la moratoria de la hipoteca estaría arruinada”, añade. Los primeros pasos a la recuperación no son del todo certeros: “Estoy ya haciendo reservas pero no estoy cobrando fianza, porque no sabemos lo que va a pasar”. “Todos quieren contratar pero las dudas también son económicas”, apostilla.

Avalancha de llamadas y correos

No obstante las previsiones del turismo rural son optimistas. “Creo que en verano vamos a llenar”, comenta Begoña. El anuncio de las fases de desescalada dio el pistoletazo de salida a un aluvión de llamadas y correos, explica Rubén Pérez, responsable de operaciones de Rusticae, un seleccionador de alojamientos de pequeño tamaño. Desde la plataforma Escapada Rural, la semana del 15 al 19 de mayo notaron un incremento de los contactos (pre-reservas y visualización de teléfonos) del 76% respecto a las mismas fechas de 2019. “Se aprecia una tendencia al alza que, a medida que pasan los días, parece que va a más”, señala Ana Alonso, su directora de comunicación, debido al avance de las fases y al fin del estado de alarma previsto para el 21 de junio. En concreto, los destinos donde más se concentraron los contactos durante este periodo en comparación con el año pasado fueron: Madrid (+295%), Murcia (+223%), Andalucía (+211%), Valencia (+141%) y Extremadura (+130%).

“Julio y agosto suelen ser dos meses muy buenos, que en zonas como Andalucía, Baleares y los Pirineos suelen estar reforzados por la llegada de extranjeros”, señala Rafael Ausejo. La menor llegada de los pintorescos turistas con calcetines y sandalias dejará un vacío que será compensado por los españoles. El éxodo hacia el campo será el modelo turístico del verano y otoño 2020. “Es una oportunidad para que este turismo se convierta en el turismo del futuro”, apunta Rafael. Además, las estancias también cambiarán, serán más cortas pero se prolongarán hasta mediados de octubre si el tiempo acompaña, explica a LA RAZÓN Rubén Pérez.

Perfil de cliente

Los alojamientos son pequeños, en entornos rurales y con poca afluencia, cuenta Rubén. Estos rasgos, junto a la seguridad que proporcionan los pequeños negocios de este tipo, están haciendo que los españoles opten por el turismo rural frente al turismo de playa, habitualmente más masificado. El perfil que está reservando en la posada de Begoña es de clase media con estabilidad laboral, mayoritariamente funcionarios. En el caso de Rusticae, el cliente medio tiene entre 35 y 45 años, urbanita, de clase media-alta y reserva en familia o con pareja, en busca de “campo y tranquilidad”. Los portales online están incentivando las reservas con diversas estrategias, pero la bajada de precios no es una de ellas. Rubén Pérez aconseja mantener la calma hasta que se sepa cuál va a ser la demanda real. “Entendemos que va a haber una futura bajada de precios, pero a los alojamientos que forman parte del club les aconsejamos que no bajen precios así como así, porque no es una bajada de demanda por los precios, sino por miedo”, explica el responsable de operaciones de Rusticae.

Flexibilidad, cancelaciones gratuitas y reembolso

La alternativa a la bajada de precios y a las ofertas es jugar con el margen para incentivar las reservas. Esto se puede aplicar manteniendo el coste pero añadiendo otros servicios, como el desayuno o dando mayor flexibilidad ante posibles cancelaciones o aplazamientos. De esta manera, los negocios están consiguiendo mantener su imagen, el perfil de los clientes que se hospedaban habitualmente y consiguen que, en una balanza, los posibles huéspedes se inclinen más hacia el sí. La estrategia de Ruralka pasa por ofrecer cancelaciones gratuitas y garantizar el reembolso. Los clientes que reserven ahora podrán disfrutar además de mejores precios, una forma de crear un colchón previo para los propietarios. Junto a las estrategias para crear valor, desde Ruralka han ampliado la experiencia de viaje creando una cadena de recomendaciones con artesanos, productores locales, restaurantes y guía locales para apoyar todo el turismo rural.