Quiebra Duralex: adiós a la mítica vajilla de Cuéntame

La empresa creadora del menaje indestructible ámbar y verde ha presentado concurso de acreedores en un juzgado francés tras no haber podido superar la crisis que arrastraba desde 2017

Las obras de arte multiplican su valor cuando sus autores mueren. Así que, aviso a navegantes, todos los que sigan teniendo en casa una vajilla Duralex están de enhorabuena, porque a partir de ahora cada pieza que se posea de ese indestructible cristal templado será considerada una obra de arte y, por tanto, la podremos colocar con orgullo en nuestra vitrina junto a la cubertería fina. Y por qué, pues porque la compañía francesa que dio nombre a los platos y vasos de la infancia de la generación ‘babyboomer’ acaba de declararse en quiebra y, por tanto, dejará de producir en sus cadenas fabriles.

Seguro que a partir de ahora ya no miraremos con desprecio ese vaso que nos ha acompañado impertérrito a lo largo de décadas, pero que ya no se podrá volver a reponer si, por alguna circunstancia casi imposible, se quebrara. Y es que esta compañía francesa, con sede en La Chapelle-Saint-Mesmin, en la región de Loiret, y que empezó a producir en el sector auxiliar de la automoción lunas para coches -el mismo año que dio comienzo la II Guerra Mundial-, cerrará sus puertas definitivamente el mes que viene, tras no haber podido superar la crisis que arrastraba desde 2017, cuando tuvo que reducir plantilla y producción tras no haber podido adaptarse a los nuevos tiempos y a la feroz competencia del sector.

Los usuarios de Twitter no han tardado en hacer su propio homenaje y se han sucedido los comentarios desde primera hora de la mañana. “Utilícelo como martillo, déjelo caer, golpéelo, hágalo pasar del hielo al agua hirviendo”, así llegaron las vajillas de Duralex a los hogares españoles en la década de los 50″; “Si quiebra Duralex ¿cómo no voy a quebrarme yo?”; “Quiebra Duralex. Todo lo que parecía inmutable e imperecedero se desmorona. ¡Yo te maldigo, 2020!”; “Duralex podía decir que era irrompible pero Durex no puede afirmar lo mismo”...

La noticia se ha conocido gracias a una carta enviada por la dirección de Duralex al rotativo francés Le Monde, en la que han querido informar de que “se ha procedido a la congelación de las deudas de la compañía el mismo día de la apertura del trámite de la ejecución del concurso de acreedores. Al finalizar el inventario de todos los créditos por parte de los representantes legales, la empresa podrá proponer un plan de recuperación por continuación”. Gracias a esa última frase, al menos sus 248 empleados pueden congratularse de que los actuales gestores tienen la intención de intentar reflotar y reconducir la situación, y ya están renegociando con bancos y acreedores.

Una luz de esperanza para que sus productos sigan produciéndose gracias a aquella su mítica técnica de vidrio templado a 700 grados y de enfriado súbito que les hizo famosos en el mundo gracias a la durabilidad y precios asequibles de unas vajillas que llenaron de ámbar y verde nuestras alacenas desde 1945. En apenas dos décadas, la compañía había exportado a todo el mundo y a mediados de los años 60 del siglo pasado había superado los 133 millones de vajillas, vasos, platos, menaje y bandejas vendidas. En España, no había hogar sin sus productos -si aparece en Cuéntame significa que era igual en todas las casas-. Su éxito fue tal que se fundó una filial española, que instaló su fábrica en la alcarreña Azuqueca de Henares, que tras vivir su apogeo hasta los años 80 finalmente se liquidó en el año 2007.

Ahora, su matriz francesa vivirá el mismo sino y su liquidación está ya en los tribunales. Pero para millones de personas seguirá siendo una recuerdo imborrable de aquellas sobremesas infantiles con la mesa repleta de color y sin temor a un terremoto. Para eso teníamos la vajilla indestructible.