La ciudad no es para vivir en tiempos de coronavirus

El interés por las viviendas en pequeñas y medianas localidades se multiplica con la pandemia. La demanda por terrenos en zonas rurales para construir una casa en la que teletrabajar con mayor calidad de vida también sube

Si el coronavirus fuera un ser al que se pudiera entrevistar y se le pudiera preguntar cuál es su lugar preferido para vivir, seguramente, y casi sin pestañear, respondería que una gran ciudad. Y cuanto más poblada, mejor. Porque si algo ha demostrado la Covid-19 es que es un virus que, en grandes concentraciones humanas y en condiciones de gran movilidad, se propaga de forma rápida y profusa. Por eso, llegados a un punto crítico de expansión de la pandemia, los gobiernos que muchos países del mundo, incluido el español, confinaron el pasado mes de marzo a sus poblaciones para romper su cadena de transmisión. Y por eso, cada vez es mayor el interés de muchos por huir de la “morada ideal” del virus hacia espacios abiertos y menos masificados donde su contagio se hace más complicado y se dispone de viviendas más adecuadas para otro posible confinamiento.

La búsqueda de viviendas fuera de las grandes urbes, en localidades de pequeño y mediano tamaño, ha tomado fuerza en los últimos meses empujadas por una mezcla del deseo expreso de algunos de buscar lugares con la naturaleza más alcance de la mano; y la necesidad de otros de encontrar viviendas que se adapten más a sus necesidades habitacionales y que se ajusten a su presupuesto. “La tendencia por la búsqueda de vivienda fuera de las grandes ciudades ha venido a raíz del confinamiento vivido hace unos meses. La búsqueda de viviendas más grandes es uno de los motivos principales de búsqueda de vivienda para la nueva demanda y los está empujando a buscar en la periferia. ¿Por qué? Porque muchas de las características que buscan son mucho más asequibles y fáciles de encontrar en zonas periféricas. No hay que olvidar que el precio es otro de los factores clave y para adecuarse al presupuesto marcado es mucho más fácil hacerlo en estos municipios limítrofes que en grandes ciudades”, explica Anaïs López, directora de Comunicación de Fotocasa.

Características

¿Cómo son estas viviendas que buscan los que salen de las grandes ciudades? Según expuso hace unos días Juan Fernández-Aceytuno, director general de Sociedad de Tasación, la demanda se está interesando por viviendas unifamiliares y plurifamiliares, con zonas exteriores, con mejor distribución, terrazas, espacios abiertos, sol y una buena dotación de servicios urbanos. Es decir, casas más grandes y que dispongan de espacios al aire libre. “La venta de viviendas pequeñas, que tienen pocas ventanas y sin terraza se ha parado incluso en las grandes ciudades”, explica Xavier Perramón, miembro del Comité Adjunto del Colegio de Agentes de la Propiedad Inmobiliaria de Barcelona. Eso sí, los pueblos demasiado pequeños no son adecuados para este perfil de comprador no tanto porque no dispongan de infraestructuras de transporte suficientes sino porque muchos tienen problemas de conectividad a internet, básico para teletrabajar, explica José María Basáñez, presidente de la tasadora Tecnitasa.

En un reciente informe, Fotocasa ha puesto negro sobre blanco el creciente interés por las viviendas en estas zonas fuera de las grandes ciudades. En localidades como Silla (Valencia), las búsquedas de vivienda para comprar se han disparado un 151% tras el confinamiento, mientras que en Manilva (Málaga) lo han hecho un 137% y en Galapagar (Madrid) un 104%. Y no se trata, según Anaïs López, de un mero interés por estas viviendas. El estudio, explica, está elaborado a partir de contactos a sus anuncios y no solo de búsquedas. “Esto es importante porque quiere decir que es una demanda cualitativa (ya que quiere ir a visitar la vivienda contactada) y no es solo una búsqueda”, añade. El interés por este mercado es tal que algunas inmobiliarias incluso se han decidido a abrir oficinas en estas localidades. “Yo conozco algún caso de compañías que operan en Barcelona y han abierto sede en Casteldefells”, asegura Perramón. Este municipio de Barcelona, de unos 67.000 habitantes, es un claro ejemplo del nuevo rol que están empezando a jugar estas localidades en el mercado inmobiliario. Ubicado a unos veinte minutos de Barcelona, como explica Perramón, “es una zona donde tradicionalmente se va a pasar el fin de semana, de muchas segundas residencias”. Pero ahora, explica, la demanda se está viendo incrementada. Según el informe de Fotocasa, las búsquedas de vivienda en Casteldefells se han incrementado un 43% tras el confinamiento, aunque hay localidades catalanas como Rubí (114%) o Sant Just Desvern (101%) donde lo han hecho de forma más importante.

Terreno para construir

Casas no es, sin embargo, lo único que buscan los que huyen de la ciudad. En Asturias, por ejemplo, se ha incrementado de forma notable la demanda de suelo en núcleos rurales donde la gente pueda construir una casa para mudarse a vivir y teletrabajar asistiendo de forma presencial a la oficina dos o tres veces por semana, como explicaba Sánchez-Aceytuno. Una tendencia que también han detectado desde Tecnitasa, aunque José María Basañez asegura que parte de los terrenos son demandados por vecinos de las localidades que quieren construirse una nueva vivienda porque la que ocupan ahora no se adapta a sus necesidades.

Aunque está claro que el detonante de este éxodo de las grandes ciudades han sido el coronavirus y los confinamientos, tanto en Fotocasa como en Tecnitasa consideran que muchos de los que han emigrado al campo de forma temporal lo acabarán convirtiendo en su morada habitual. “En muchos lugares europeos, el modelo de residir lejos del centro de las grandes ciudades es el habitual. Y después de la pandemia, muchos de los que han probado este estilo de vida en España seguramente se queden con él”, asegura Basañez. Anaïs López también cree que puede darse este cambio de hábitos, aunque lo condiciona a cómo quede finalmente instaurado el teletrabajo en España. “Creemos que esta tendencia, ahora muy incipiente, pueda ir a más en los próximos meses e incluso años por la incidencia que pueda llegar a tener el teletrabajo. La incidencia actual del teletrabajo no es del todo real, ya que muchas empresas aún teletrabajan a consecuencia de la pandemia pero muchas de ellas aún no saben realmente en qué condiciones instaurarán el teletrabajo. Cuando las empresas ya oficialicen el teletrabajo puede haber una oleada también de españoles que decidan abandonar las grandes ciudades para instalarse en la periferia. Por tanto, es una tendencia claramente propiciada por la pandemia y que acabaremos de ver cómo se materializa en los próximos meses”, explica la directiva de Fotocasa.