Impuestos para no residentes: qué y cuándo hay que declarar

Las personas físicas que adquieran su residencia fiscal podrán rebajar el pago de tributos durante los primeros 5 años gracias a la Ley Beckham

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Una trabajadora de una oficina de la Agencia Tributaria en Madrid atiende a un hombre para confeccionar la declaración de la Renta de 2019Eduardo Parra Europa Press

El 2020 se acerca a su fin y eso implica hacer cuentas sobre los impuestos que le toca pagar a cada contribuyente. Los considerados no residentes desde el punto de vista fiscal tampoco se libran de pagar tributos. En su caso, cuentan con impuestos específicos y otros compartidos con los residentes cuya cantidad puede ser similar a la que paga un ciudadano español. LA RAZÓN y AvaLanding, firma especializada en movilidad internacional para empresas e inversores extranjeros, explican cuáles son los impuestos que deben pagar en España los no residentes, así como algunos consejos para reducir esa cuantía.

¿Quién no es residente fiscal?

Las personas no residentes suelen ser aquellas que viven menos de 183 días al año en el país. Más allá de este punto, si cumple alguno de los siguientes requisitos sería considerado residente fiscal: vivir en España más de 183 días consecutivos al año; que el núcleo de sus intereses económicos esté en España, es decir, trabajar en España por cuenta propia o ajena y tener a su cónyuge y/o hijos viviendo en España

El primer tributo que deberá tener en cuenta es el Impuesto sobre la Renta de No Residentes (IRNR). Este es un impuesto de carácter directo que grava los ingresos obtenidos en España a través de actividades económicas, rentas de capital inmobiliario, posesión de una segunda residencia y pensiones por las personas físicas y entidades no residentes en este, explica Raisa Venermo, socia fundadora de AvaLanding. Las tasas impositivas varían entre el 19% y el 24%.

En el ámbito de la propiedad de bienes inmobiliarios, más allá de estos aspectos, existen otros impuestos habituales que puede afectar a los no residentes y que varían en función de la Comunidad Autónoma en cuestión. Entre ellos: Impuesto sobre el patrimonio (IP) de los activos ubicados en España con valor superior a los 700.000 euros, aunque en Cataluña está cifra se reduce a 500.000 euros y en la Comunidad de Madrid hay establecida una bonificación del 100%; el Impuesto sobre transmisiones patrimoniales (ITP), el Impuesto sobre bienes inmuebles (IBI) y el Impuesto sobre el incremento del valor de los terrenos de naturaleza urbana (IIVTNU).

Dependiendo del país de origen de contribuyente no residente, los mismos ingresos derivados de actividades en España deberán declararse en ambos países. “Para mitigar esta doble imposición, existen convenios entre los Estados con los que se determina cuál de los dos países tiene la capacidad de exigir la declaración de la renta y qué tipos de impuestos máximos se deberán pagar”, asegura Lourdes Santisteban, socia fundadora de AvaLanding.

Cómo reducir la factura fiscal: Ley Beckham

Existen opciones dentro del marco legislativo vigente que permiten rebajar los impuestos a pagar para personas no residentes que se convierten en residentes fiscales en España. Es el caso de la denominada Ley o Cláusula Beckham, según la cual se puede optar por pagar el impuesto de no residente, que es de tipo fijo al 24%, en lugar del mismo impuesto para residentes, que es progresivo y puede llegar hasta alrededor del 45%, hasta los primeros 600.000 euros declarados del año en el que el individuo se convierte en residente fiscal hasta 5 años después.

Para aplicar dicha cláusula, se deben cumplir los siguientes requisitos: no haber residido en España durante los 10 años anteriores al proceso de solicitud de esta exención; desplazarse a España por un contrato de trabajo, una asignación internacional o por adquirir la condición de administrador de una entidad y que no obtenga rentas que se calificarían como obtenidas mediante un establecimiento permanente situado en territorio español.

“Generalmente se utiliza para empleados que se desplazan a España bajo un nuevo contrato de trabajo o con uno ya existente”, señala Raisa Venermo. La Ley o cláusula Beckham puede aplicarse también a los administradores de sociedades constituidas en España si no poseen más del 25% del dicha sociedad.

Otras formas de ahorrar

Más allá de la Ley Beckham, existen otras formas para pagar menos impuestos siendo no residentes. La compra de viviendas con la intención de revenderlas después de remodelarlas puede justificar una reducción del Impuesto de transmisiones patrimoniales (ITP): “Dicha reducción, por ejemplo, en Cataluña supondría el pago por el ITP del 3%, en lugar del 10%”, comenta Lourdes Santisteban.

“En el caso de la adquisición de una propiedad de forma financiada y fraccionada con algún familiar, se puede reducir, e incluso eliminar, el Impuesto sobre el patrimonio y el Impuesto de sucesiones”, explican desde AvaLanding. Esta situación puede darse también si se realiza una actividad económica y existe una transmisión de la propiedad del negocio.