Los daños de Filomena

La Dirección General de Seguros debería estar atenta ante la reacción de las aseguradoras por el aluvión de reclamaciones

Desperfectos ocasionados por el temporal Filomena en la capital
Desperfectos ocasionados por el temporal Filomena en la capitalAlberto R. RoldánLa Razón

Filomena va a dejar daños a corto plazo, pero también muy tocada la economía de las regiones que se han visto más afectadas a medio plazo. De momento, en el sector agrario, y tal y como ya adelantamos en LA RAZÓN el lunes, lo peor del temporal de nieve y hielo está en las hortalizas, con daños directos por el frío y las bajas temperaturas de récord, y también indirectos por los retrasos en el desarrollo de los productos, lo que provocará una importante reducción de la oferta y subidas de los precios a los consumidores

Hay daños en los árboles frutales y en la aceituna que estaba todavía en los olivos. Es necesario que pasen unos días para comprobar las bajas de animales en la ganadería extensiva y los daños en instalaciones e infraestructuras. En el lado positivo, destaca el aumento de las reservas de agua para afrontar las próximas campañas de riegos.

En el medio urbano ahí está el caso de Madrid, con muchas calles en las que todavía no se puede entrar a pesar de que han transcurrido ya cinco días desde que dejó de nevar. Los daños son importantes y afectan a un gran número de personas en sus coches, viviendas y negocios.

Es el momento de los seguros. Y sería bueno que desde la Dirección General de Seguros estuviesen muy atentos a lo que pasa en las próximas semanas. Todas las aseguradoras y sus dirigentes presumen de eso que llaman responsabilidad social corporativa y de estar al lado de sus clientes.

Sin embargo, la realidad es diferente y estos mismos dirigentes echan mano en cuanto lo necesitan de la letra pequeña, esa que ninguno leemos, entre otras cosas porque no resulta compresible al común de los mortales, para escabullirse y no pagar.

Todavía no conozco a un cliente que no haya tenido alguna vez problemas con una aseguradora. Insisto, aunque no tengo mucha esperanza en ello, en que desde la Dirección General de Seguros deberían estar atentos. Eso por no hablar de la factura de la luz. En resumen: pagaremos más por las hortalizas, la electricidad nos cuesta más y está por ver cómo responden las aseguradoras.