Opinión

Modelo energético ¿«pa cuándo»?

Nos han metido en un carajal en el que también paga el que no contamina y el gasto de hogares y empresas se dispara

Edificio de noche con luz encendida
Edificio de noche con luz encendidaRuben MóndeloLa Razón

Parafraseando el estribo de esa canción muy escuchada hace unos años, cuyo estribillo decía y el anillo «pa cuándo», hay que preguntarse en estos tiempos que corren ¿«pa cuando» un modelo energético en España? Es uno de los asuntos pendientes desde hace décadas y ningún Gobierno desde el inicio de la Transición se ha puesto a ello. El planteamiento es muy fácil: es necesario saber la energía que necesitamos a corto y medio plazo, la que podemos producir aquí y la que necesitamos importar. Combinando lo anterior con diversos escenarios de precios y fuentes de abastecimiento, nos encontraremos con uno o varios modelos energéticos y habrá que optar por el más adecuado, combinado con la necesidad de luchar contra el cambio climático. Hace tiempo que la UE lo entendió así y ya en la anterior composición de la Comisión Europea se creó la Comisaría de Energía y Acción por el Clima, que fue a parar a manos del español Miguel Arias Cañete. No se puede diseñar una política energética sin una relación con la lucha contra el cambio climático y viceversa.

Y eso nos lleva a la realidad de lo que está pasando ahora en España, con el recibo de la luz disparado, lo que provoca un incremento del gasto para los hogares y que los costes empresariales se disparen. Estamos ante la primera de las consecuencias de la política de la ministra Teresa Ribera, que nos ha metido de lleno en un auténtico carajal, entendido como embrollo, enredo o confusión, según dice la Real Academia. ¿Es necesario luchar contra el cambio climático? Por supuesto que sí. ¿Es necesario contar con la energía a unos costes asumibles? Por supuesto que también. Pues la conclusión es evidente: será necesario encontrar un punto de equilibrio.

Lo que no puede suceder es que el precio de la luz se haya disparado, entre otros factores, como consecuencia del aumento de los costes por la compra de los derechos de emisión, que han subido mucho en los últimos años. Siempre se ha dicho que «el que contamina paga». Y así debe ser. El problema es que en España con la política diseñada por Teresa Ribera también paga el que no contamina. Y eso no puede ser. Urge un modelo energético ya mismo y, como lo tendrán que aplicar gobiernos de distinto signo, habrá que buscar el mayor respaldo posible.