El turismo pierde 20.400 millones por la quinta ola de covid

El sector ya nota el frenazo de las reservas internacionales, que han descendido un 20% desde los rebrotes

Se estima que habrá un 56% menos de visitantes internacionales durante el tercer trimestre, en comparación con 2019
Se estima que habrá un 56% menos de visitantes internacionales durante el tercer trimestre, en comparación con 2019MORELLEFE

La industria turística nacional contiene el aliento ante el verano más determinante de su historia. Y las estimaciones no resultan nada halagüeñas.

La locomotora económica de nuestro país puede gripar el motor si durante las próximas semanas no llegan los visitantes internacionales necesarios para cubrir, al menos por la mínima, los números de la rentabilidad.

Y todo apunta a que las cuentas de resultados volverán a quedarse en color rojo, ya que la llegada de turistas extranjeros se desplomará un 53% este verano en comparación con la temporada alta de 2019, antes de que la Covid-19 cambiara drásticamente el escenario mundial, tal y como confirmó ayer la Alianza para la Excelencia Turística, Exceltur, en su informe trimestral y de perspectivas para el verano. «Queremos ver la botella medio llena, pero está claro que en los últimos días los brotes verdes tan potentes que estábamos atisbando se han convertido en simples brotes grises llenos de incertidumbre», aseguró José Luis Zoreda, vicepresidente ejecutivo de Exceltur.

El avance imparable de la quinta ola en nuestro país y la explosión de contagios entre los más jóvenes es la última piedra que se ha cruzado en el camino del sector turístico.

Las consecuencias no se han hecho esperar y el resultado puede resultar dramático, ya que «la ansiada recuperación se ha visto truncada por la negativa repercusión internacional que están teniendo los recientes brotes y el ascenso de contagios.

Hay destinos que han sufrido un súbito frenazo de reservas del 20% procedentes de los mercados extranjeros, aunque todavía no se traducen en cancelaciones», confirmó Zoreda, quien apuntó que, «por el momento esa tendencia no se deja sentir en el viajero nacional, que mantiene sus reservas de manera más estable».

Datos turismo FOTO: José Luis Montoro

El daño está hecho y llega en plena temporada alta, por lo que el sector teme que no haya suficiente margen de maniobra para reponerse, lo que da al traste con las esperanzas de recuperación turística y, por ende, económica del país.

«Con la reavivación de los rebrotes, especialmente en zonas turísticas, estimamos que entre julio y septiembre la actividad turística se desplome un 34,9% en comparación con el mismo periodo de 2019, lo que equivale a perder 20.400 millones de euros. Esto supondría generar una actividad directa e indirecta (PIB turístico y no solo ingresos) en este trimestre de casi 38.000 millones de euros, que supera notablemente los 24.301 de 2020, pero que queda todavía muy lejos de los 58.372 millones de euros generados en ese mismo periodo de 2019», avanzó Zoreda.

Y aunque todas las esperanzas están puestas en el viajero nacional, que volverá a ser quien tire del sector en estos meses, no será suficiente para salvar las cuentas, ya que la demanda española tampoco es tan boyante como se esperaba, pues se estima que caerá un 9,2% en comparación con el verano de 2019.

La «tormenta perfecta»

Parte de la culpa de la tormenta perfecta que está azotando al sector es «el alarmismo que se está transmitiendo dentro y fuera de nuestras fronteras, con la idea de que España no es un destino seguro, a pesar de que nuestros niveles de vacunación ya van a muy buen ritmo», aseguró Zoreda, quien lamentó que «el Gobierno no está siendo capaz de tener una buena política de comunicación. Es el momento de utilizar otras métricas que puedan reflejar mejor la situación actual y la menor gravedad de esta ola. España se juega este verano su recuperación económica como país en función de cómo evolucione la temporada turística, por lo que resulta imprescindible que haya medidas mejor coordinadas y que no demos mensajes contradictorios que generen más confusión al viajero».

La confirmación de un mal verano se sumaría a más de 15 meses catastróficos. Prueba de ello es que el segundo trimestre de este año acabó con una nueva caída del PIB turístico del 69% en comparación con 2019. «Eso se traduce en 12.480 millones de actividad turística menos en 2021, desde luego mucho mejor que los 2.300 millones que se facturó en el segundo trimestre de 2020, pero muy lejos de los 40.000 millones que se alcanzó en ese mismo periodo de 2019».

Y esa caída tiene un reflejo directo en los puestos de trabajo, ya que, aunque el inicio de la temporada veraniega mejora algo el empleo turístico, aún sitúa en junio a 527.000 trabajadores del sector afectados por la pandemia (245.000 en ERTE y 280.000 personas afiliadas menos), lo que supone una caída del 24,9% respecto a 2019, muy lejos de la ligera creación de empleo (0,6%) que ya refleja en este mismo periodo el resto de los sectores de la economía.

Datos turismo FOTO: José Luis Montoro

Lo que pide el sector

Ante este incierto verano Exceltur propone un conjunto de medidas para reactivar el sector a corto y medio plazo con el objetivo de cerrar el año sin tener que lamentar el cierre de más empresas ni la pérdida de empleos. «En el tercer trimestre se ralentiza la recuperación turística y se debe a la situación de montaña rusa en la que estamos, pero no podemos perder más el tiempo.

Ya vemos la luz al final del túnel, pero se está haciendo demasiado largo y muchas compañías no van a llegar al final del camino porque no resisten más», advirtió Zoreda, quien lanzó una serie de peticiones entre las que se encuentran acelerar la vacunación priorizando a los más jóvenes, así como asegurar el alcance adecuado del Certificado Verde Digital de la UE, además de procurar acuerdos bilaterales solventes y sólidos con mercados turísticos fuera del espacio Schengen que permitan la llegada de visitantes procedentes de países estratégicos.

Además, de forma destacada, el «lobby» turístico reclamó al Gobierno reforzar la inversión en campañas promocionales y una «urgente» campaña de comunicación en los principales países europeos que han promulgado recomendaciones en contra de viajar a España. Y Zoreda no se olvidó, una vez más, de solicitar «la extensión de los ERTE hasta finales del año 2021 y facilitar las condiciones de acceso para garantizar los puestos de trabajo, así como elevar la dotación de las ayudas directas a fondo perdido específicas para el sector e impulsar un PERTE específico para la industria turística de cara a priorizar y transformar integralmente los destinos maduros».