Los parados que agoten el subsidio por desempleo accederán automáticamente al Ingreso Mínimo Vital

El Gobierno introduce varias modificaciones en la prestación. Se reduce el tiempo que tiene que estar constituida una unidad de convivencia y se podrán tener en cuenta los ingresos de los últimos meses para acceder a la ayuda, entre otros cambios

Varias personas hacen cola en una Oficina del Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE), en Madrid
Varias personas hacen cola en una Oficina del Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE), en MadridÓscar Cañas Europa Press

Los trabajadores en paro que agoten el subsidio por desempleo y no tengan otra fuentes de ingresos ya no quedarán desprotegidos hasta que se les conceda otra prestación, sino que podrán acceder automáticamente al Ingreso Mínimo Vital (IMV). Así lo anunciaron el pasado lunes el ministro de Seguridad Social, José Luis Escrivá, y la ministra de Derechos Sociales, Ione Belarra. Ambos ministerios han llegado a un acuerdo para introducir varias mejoras de acceso y gestión de la prestación con el objetivo de duplicar los beneficiarios del IMV, hasta 1,6 millones, en el próximo ejercicio. Todas estas modificaciones están pendientes de aprobación en el Congreso y se incluyen en el proyecto de ley del IMV. El propósito es que lograr su aprobación antes de final de año.

Los beneficiarios del subsidio de desempleo cobran esta ayuda durante 6 meses, prorrogables hasta un total de 18 meses en función de la situación familiar. Con este cambio, si antes de que venza el derecho el perceptor del subsidio no ha conseguido un trabajo, la Seguridad Social se pondrá en contacto con él o ella para comenzar a tramitar su solicitud del IMV y así encadenar un pago con el otro.

Reducción del tiempo de la unidad de convivencia

A este cambio se le suman otros muchos que estarán dotados con un presupuesto 3.000 millones de euros con el que se costeará durante el 2022 este ingreso mínimo. Una vez entre en vigor la ley, tras superar la fase parlamentaria, se reducirá de 12 a 6 meses el tiempo en que tiene que estar constituida una unidad de convivencia para acceder al IMV y para los menores de 30 años, el requisito de vida independiente se reduce de 3 a 2 años. Asimismo, los jóvenes extutelados ya no tendrán que acreditar ningún año de vida independiente para poder solicitar el IMV y recibirán un acompañamiento específico para su integración laboral.

Se tendrán en cuenta los ingresos de los últimos meses

Uno de los grandes problemas que presentaba la prestación es que para acceder a ella tenía en cuenta los ingresos del año anterior. Por fin, las personas que pierdan sus ingresos repentinamente no tendrán que esperar un año para pedir el IMV, ya que se podrán tener en cuenta los ingresos de los últimos meses. “Ahora podremos tener en cuenta los ingresos de los últimos meses para solicitar el IMV, y la novedad más relevante es que se utilizará la cantidad de ingresos más beneficiosa para la persona, bien la del año anterior, bien la de los últimos meses, de manera que si a una persona le ha ocurrido una situación sobrevenida y una caída de ingresos, no tiene que esperar al siguiente año para solicitar el IMV. Esto tiene por objetivo que no haya gente que se quede en tierra de nadie”, explicó Ione Belarra.

Un 22% más para dependencia

Entre otras mejoras acordadas por ambos ministerios para el Ingreso Mínimo Vital, la prestación aumentará en un 22% para las familias con algún miembro con una discapacidad igual o superior al 65% y no se tendrán en cuenta como ingresos las prestaciones asociadas a la Dependencia, pues hasta las familias con una persona dependiente a cargo y en situación de pobreza veían “vulnerado el principio de equidad”.

Familias monoparentales y ONG

También se corregirá el “agravio comparativo” para las familias monoparentales con cuatro o más menores a cargo, que percibían una prestación menor a unidades de convivencia con un número de miembros similar.

Escrivá anunció, asimismo, que es “inminente” la aprobación de un registro de mediadores, es decir, ONG que puedan acreditar la situación de vulnerabilidad de una persona o familia en circunstancias difíciles. Además, en los próximos meses se contactará con aquellos hogares que, según los datos del Ministerio, deberían haber solicitado el IMV —al cumplir con niveles de renta y patrimonio— pero no lo han hecho.

Escrivá prevé que van a tener una cierta transferencia de recursos desde la prestación familiar. “Podemos irnos más allá de los 3.000 millones en la medida en que esta prestación es sensiblemente más generosa que la de los beneficiarios actuales de la prestación familiar, de rentas bajas, y por lo tanto, lo lógico es que transiten de una prestación a otra”, puntualizó. Si bien, indicó que a las familias que no transiten de una prestación a otra, les mantendrán la prestación por hijo a cargo actual, aunque prevén que sea un número limitado.

En cuanto a los itinerarios de inclusión que se ofrecen a los beneficiarios del Ingreso Mínimo Vital para conseguir su integración laboral, el ministro de Inclusión señaló que, actualmente, hay 160.000 personas en estos programas de itinerarios.