La ineficacia del Estado lastra la competitividad en España

Desde 2018, España ha caído 12 puestos en gestión gubernamental. La recuperación del sector turístico y del PIB logran que la economía española recupere tres posiciones

Ranking mundial de la competitividad 2022
Ranking mundial de la competitividad 2022 FOTO: Teresa Gallardo

La competitividad económica de las economías a nivel mundial se está viendo lastrada en la actualidad por numerosos desafíos globales entre los que destacan la presión inflacionista, así como los conflictos geopolíticos existentes. Pese a todo ello, la paulatina recuperación económica de España ha hecho que el país recupere al menos tres posiciones en el ranking de competitividad mundial elaborado por el Institute for Management Development (IMD). En concreto, España ha pasado de la plaza 39 que ocupó en la clasificación del año pasado hasta el puesto 36 de 63 economías mundiales analizadas.

La mejoría se ha cimentado en la recuperación del sector turístico, que ha jugado un papel fundamental en el impacto positivo del Producto Interior Bruto, según el Centro de Competitividad del IMD. En lo que a clasificación general se refiere, esto es el resultado de un mejor desempeño económico que en el pasado año, sobre todo en lo referente al “crecimiento del PIB, los avances en el crecimiento de las exportaciones de servicios comerciales, la inversión internacional y el empleo”, tal y como explica José Caballero, economista senior del Centro de Competitividad Mundial del IMD. A esto hay que añadir que “también hay mejoras sustanciales, aunque en menor medida, en las infraestructuras tecnológicas y científicas, y en las medidas sanitarias y medioambientales”, subraya.

No obstante, no todo es oro lo que reluce, ya que la “eficacia de la administración y de las empresas parece algo estancada en comparación con 2021, especialmente en los casos de las finanzas públicas y de la legislación empresarial, que de hecho han experimentado un descenso constante desde 2020″.

La eficiencia gubernamental sigue en picado

En este aspecto, la eficiencia gubernamental en España no ha parado de descender desde 2018 cuando el país ocupaba la posición 38 hasta el número 50 en el año 2022. Dentro de esta, las finanzas públicas han empeorado en una posición desde el año pasado, pasando del puesto 58 al 59; al igual que la política fiscal la cual ha bajado una posición del 52 al 53. Por su parte, la legislación empresarial ha empeorado dos puestos, hasta situarse en el 46 frente al 44 que ocupó en 2021 y el marco institucional ha bajado tres posiciones, desde el 37 hasta el 40. No obstante, en lo que respecta al marco social este factor no ha empeorado ni mejorado, ya que su posición se ha mantenido estable en la posición 28.

Por tanto, dentro de los indicadores clave del atractivo de la economía española, no es de extrañar que la competencia del Gobierno haya obtenido un 1,6%, siendo el aspecto menos atractivo de la economía española.

Asimismo, en este aspecto, las mayores debilidades que se encuentran en la eficiencia gubernamental son las finanzas públicas, creación de empresas, legislación de desempleo e impuestos personales reales, las cuáles ocupan la posición 60 frente a los 63 países analizados.

En lo que respecta al rendimiento económico, pese a que este ha mejorado respecto a 2021, pasando del puesto 42 al 35, sigue lejos de niveles prepandemia cuando se posicionaba en el puesto 29. En este contexto, las principales debilidades que se pueden observar es el desempleo juvenil y la tasa de desempleo general, las cuáles ocupan la posición 59 frente a los 63 países analizados. Por tanto, estos podrían ser aspectos a mejorar que ayuden al rendimiento económico a volver a niveles prepandemia en cuanto competitividad.

La eficiencia empresarial también ha descendido una posición respecto a 2021, ocupando el puesto 40, pese a que factores como productividad y eficiencia; actitudes y valores; y el mercado de trabajo han mejorado, alcanzando una posición de 26, 45 y 43 respectivamente.

Las principales debilidades en cuanto a competitividad se refiere han sido la transformación digital en las empresas y el emprendimiento, situándose en la posición 59 y 59 del ranking respectivamente.

Por último, en lo que respecta a infraestructuras, esta ha ido mejorando desde 2018 pasando de la posición 27 a la 25 en la actualidad, siendo la infraestructura tecnológica la que ha obtenido un mejor puesto en 2022 al establecerse en el 17.

El podio: Dinamarca, Suiza y Singapur

Dinamarca se ha posicionado como “el país más avanzado del mundo en el ámbito digital”, por lo que de esta manera encabeza la clasificación “gracias a sus buenas políticas, a las ventajas que le otorga ser un país europeo, a una clara orientación hacia la sostenibilidad y al impulso de su ágil sector empresarial”, tal y como afirma Arturo Bris, director del Centro de Competitividad Mundial del IMD.

Por su parte, Suiza desciende a segunda posición y Singapur ocupa el tercer puesto gracias a las importantes mejoras en su economía doméstica.

En lo que respecta a Suecia, este país cae al cuarto puesto desde el segundo debido a una ralentización de las medidas de desempeño económico. Por el contrario, Hong Kong asciende al quinto desde el séptimo, debido en gran medida a los resultados económicos, en especial, en la subcategoría de economía doméstica.

Los Países Bajos pierden dos posiciones cayendo al sexto puesto desde el cuarto, mientras que Taiwán gana un puesto, ascendiendo desde el octavo al séptimo, y Finlandia entra en el top 10 por primera vez desde 2009, alcanzando la octava posición desde la decimoprimera. Noruega cae del sexto al noveno puesto y Estados Unidos alcanza el top 10 una vez más, pese a los descensos notables en determinadas subcategorías.

La inflación intensifica los problemas previos

Tanto es así, que la inflación está intensificando “los ya problemáticos cuellos de botella de la cadena de suministro en todo el mundo”, tal y como señala Christos Cabolis, economista jefe del Centro de Competitividad Mundial del IMD.

Asimismo, el ranking establece que los propios ejecutivos están percibiendo que las problemáticas previamente mencionadas junto con los conflictos geopolíticos son los que más están afectando a las empresas, superando la regulación de las emisiones de gases de efecto invernadero y las disparidades socioeconómicas.

Por tanfo, para el 50% de los ejecutivos encuestados la principal preocupación es la presión inflacionista, mientras que el 49% menciona los conflictos geopolíticos y el 48% los cuellos de botella en la cadena de suministro. La perspectiva de una presencia prolongada del coronavirus ocupa el cuarto lugar, siendo mencionada en primer lugar por un 43% de los ejecutivos.