¿Es legal limitar el tiempo para estar en la terraza de un bar o restaurante?

En plena ola de calor y temporada alta de turismo, la hostelería debe hacer frente a un mayor volumen de clientes y evitar a la vez que los tiempos de espera se disparen

Un camarero atiende una mesa en una terraza del centro de Valencia
Un camarero atiende una mesa en una terraza del centro de Valencia FOTO: Ana Escobar EFE

En plena ola de calor y temporada alta de turismo, los bares y restaurantes deben hacer frente a un mayor volumen de clientes y evitar a la vez que los tiempos de espera se disparen. En este contexto, proliferan los locales que fijan un límite de tiempo para permanecer en las mesas de las terrazas, que varía en función de si el cliente solo acude para tomarse algo o lo hace para comer.

Los márgenes de tiempo pueden oscilar entre los 30 minutos y una hora y media y tienen como principal objetivo sacar el máximo rendimiento a las terrazas. Cuando se acaban las vacaciones y el turismo cae, la afluencia de clientes desciende y los establecimientos pueden permitirse tener a una pareja o a un grupo de amigos charlando y tomando unos cafés o unos refrescos durante varias horas. Sin embargo, en verano, dejar que los clientes permanezcan ocupando una meses durante un largo periodo de tiempo para una consumición reducida no es rentable. Por parte de los consumidores, pueden surgir dudas en cuanto a la legalidad de este control del tiempo. El director de Facua, Rubén Sánchez, arroja luz sobre esta cuestión.

Sánchez explicó en el programa ‘La Hora de la 1′ de RTVE que “puede ser legal si se hacen las cosas bien, que todo el mundo que llegue al local sepa el tiempo que tienes que estar”. Por lo tanto, si hay carteles visibles donde de informa del límite de tiempo o se avisa personalmente al cliente al llegar al local, esta práctica sería legal. Otro caso muy distinto es que el bar o restaurante comunique al cliente que debe abandonar la mesa al final de su consumición o que los carteles informativos sean pequeños o estén ubicados en una zona poco visible. En tal caso, no sería legal.

Rubén Sánchez también hizo hincapié en otro factor clave para asegurar un buen servicio al cliente a la vez que se cumplen los tiempos indicados. Ahí es donde entra en juego la rapidez del servicio. En ocasiones, el amplio volumen de clientes o la escasez de personal impiden servir con rapidez. Por lo tanto, si el cliente se topa con un tiempo de atención elevado y le exigen abandonar la mesa, también se estaría cometiendo una ilegalidad.

“Si se hace bien, de lo que se trata es de ponderar los derechos de cada uno, pero no comer en media hora. No creo que este tipo de fórmulas triunfe mucho. Se trata de tratarnos con respeto, que cada cliente lo valore. Porque si no se hace bien puede ser un auténtico caos”, concluye el director de Facua.