¿Subir el precio del agua para ayudar a combatir la sequía?

El sector considera que su bajo coste induce a hacer un consumo menos responsable que el de otros bienes básicos como la energía. Cinco litros valen un céntimo

FOTO: T. Nieto

El agua es un bien básico esencial que en España escasea. Unas veces, como ahora, más que otras. Aunque, en general, que cada vez más. El 70% del territorio nacional sufre estrés hídrico. Es decir, la demanda es mayor que la oferta disponible. Pero a pesar de ello, y de que en cualquier mercado con poco suministro los precios suben, en el caso del agua apenas lo hacen en España. «El precio es muy reducido. Por un céntimo, nos suministran cinco litros de agua al grifo y lo podemos desaguar por el inodoro. Todo incluido», relata de forma gráfica Fernando Morcillo, presidente de la Asociación Española de Abastecimientos de Agua y Saneamiento (AEAS). Ni siquiera en épocas de sequía como la actual hay subidas de precios, dice Morcillo. Y eso no deja de ser no sólo contraproducente sino también pernicioso porque, según el sector, no contribuye a hacer un uso eficiente del agua. «Cuando una cosa sube, todos tendemos a vigilar más el consumo», explica Morcillo. Pero «si tenemos precios que no son disuasorios, no se ayuda a ser más cuidadosos», añade.

«Está extendida la errónea idea de que el agua es de todos y gratis, y hay que explicar que eso no es así», añade otra fuente del sector de las infraestructuras hídricas. «Para que sea potable y salga por el grifo de casa, hay que hacer unas inversiones en recogida, tratamiento, distribución...; que tienen un coste y eso es lo que se paga cuando se paga el agua. Pero dado que el precio es bajo, la gente y la industria que emplea agua no tiene tanta consideración y se desperdicia o no se consume de manera eficiente», añade.

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En el sector creen que el que mejor ha acreditado que el precio del agua en España es demasiado económico es un estudio de la Universidad de Zaragoza que constata que el índice de esfuerzo del usuario doméstico, que compara el poder adquisitivo y el precio del ciclo urbano del agua, tomando como media un 100%, es del 71% , frente al 123% de la electricidad o el 125% de la telefonía. En comparativa europea, sólo en Italia (31%) es más bajo.

En la comparativa europea que hace el Grupo de Agua del Comité de Agua, Energía y Cambio Climático del Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos, también se sitúa en la parte media baja, con algo más de 2 dólares por metro cúbico, por debajo de los algo más de 3 de la media europea.

Si el precio del agua es tan reducido es en buena medida porque los servicios, por ahora, se prestan gracias a que lo que no se ingresa gracias a las tarifas, se cubren con los impuestos y las transferencias, como explica Morcillo. Y como no hay obligatoriedad de atender los costes en la tarifa, «no se incluyen en la formación de precios», añade. Este problema, según el presidente de AEAS, emana del hecho de que las competencias están muy fragmentadas. Las tarifas dependen de los ayuntamientos. Y eso hace que, en un país con más de 8.100 municipios, haya 2.000 sistemas diferentes, cada uno con su propio precio. Y cada uno de ellos, bastante heterogéneo.

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Esta diversidad tarifaria tiene un doble efecto negativo. Por una parte, no incentiva el ahorro en el consumo. Como aseguran en su informe «Las tarifas del agua en España» los profesores Fernando Arbués y Marián García-Valiñas, de las universidades de Zaragoza y Oviedo; «el heterogéneo sistema tarifario de la mayoría de las ciudades españolas va en contra de los principios de equidad y puede enviar una señal equivocada a los usuarios sobre la escasez de agua, dificultando así el cumplimiento del objetivo de sostenibilidad del recurso», advierten.

El otro gran problema es que esta diversidad de sistemas afecta también al estado de conservación de la red. AEAS ha trasladado a la administración, sin éxito, la necesidad de establecer unas reglas para construir el precio del agua de forma más o menos unificada para que recoja los costes del ciclo. Pero sus intentos, por el momento, han caído en saco roto. «El precio del agua sirve para ir tirando, pero no para la renovación estructurada de las redes de tuberías», explica Morcillo. «Las infraestructuras a veces dependen del Estado y no hay mecanismo que asegure los recursos. Y si en la formación de precios no lo incluyes, es difícil arreglarlas», añade el presidente de AEAS.

Tarifas tan bajas tampoco ayudan a conseguir los recursos para mantener la red

Cada año, se pierde el equivalente al 16% del consumo por fugas, roturas y averías

La tarifa del ciclo urbano del agua debería ser la principal herramienta para la cobertura de costes de estos servicios. Sin embargo, no es el caso de España. AEAS, como recuerda el Grupo del Agua de los Ingenieros de Caminos, calcula que las inversiones de renovación de activos en España ascienden a 2.200 millones de euros anuales, lo que añadido al resto de necesidades de inversión los eleva hasta los 4.900 millones, casi el doble de la media de los últimos 15 años y más de tres veces los niveles actuales de inversión. «Desde la crisis de 2008, no hay una inversión ni sostenida ni sostenible», asegura Morcillo.

La esperanza del sector estaba en que buena parte de los fondos europeos que va a recibir a través de las ayudas NextGen acabaran en mejoras para el ciclo del agua. Pero, como ha advertido esta misma semana Grupo de Opinión y Reflexión en Economía Política europeG, los 2.500 millones de euros que el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia destina al ciclo del agua no van a aportar «cambios significativos» al sistema de gestión y, así, «no abordan adecuadamente amenazas como el cambio climático o la sequía». Las cálculos de esta organización apuntan a que son necesarios 20.000 millones para actualizar la gestión del agua de acuerdo con los nuevos Planes de cuenca en España que el Ministerio de Transición Ecológica y Reto Demográfico (Miteco).

El resultado de este déficit inversor son infraestructuras en malas condiciones por las que España pierde todavía más agua de la que se puede permitir. Estudios de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) o de la consultora PwC cifran en aproximadamente el equivalente al 16% del consumo el agua que se pierde cada año debido a fugas, roturas y averías en la red de distribución y acometidas.

Los expertos del Colegio de Ingenieros de Caminos consideran que «un aumento del precio medio de la tarifa en España contribuiría a evitar ese déficit de inversión». Sus cálculos apuntan a que, si se subiera la tarifa media desde los algo más de 2 euros por metro cúbico en que está ahora hasta los 3,7, se conseguirían recursos para eliminar el déficit. Además, se lograría mantener la tarifa por debajo de la media del precio previsto para 2027 por la UE.