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Endesa valora operar en solitario las nucleares más allá de 2028

Los reactores de las centrales de Almaraz, Ascó y Vandellós podrían estar activos «hasta 60 años con todas las garantías de seguridad», defiende José Bogas, consejero delegado de la compañía

  • Endesa valora operar en solitario las nucleares más allá de 2028

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25 de abril de 2019. 01:33h

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H. Montero 25/4/2019

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El acuerdo alcanzado por las principales eléctricas españolas para mantener abiertos hasta 2028 los dos reactores de la central nuclear cacereña de Almaraz ha dejado patente dos estrategias opuestas sobre el futuro de esta tecnología, responsable del 21% de la electricidad final consumida en nuestro país aunque apenas representa el 7% de la potencia instalada de todo el sistema. Endesa, propietaria al 36% de la central de Almaraz (el 53% pertenece a Iberdrola y el 11% a Naturgy), apostó durante las complejas negociaciones por alargar la vida útil de los reactores hasta los 50 años. Para ello, la eléctrica que dirige José Bogas estaba dispuesta a casi todo, hasta a quedarse con la gestión completa de la planta. El acuerdo de inversión entre los tres socios ha logrado mantener abierto hasta 2027 el primer reactor y hasta 2028 el segundo. Ese el plazo que la central tiene para echar el cierre. Sin embargo, Endesa considera que las plantas nucleares en las que participa o sobre las que tiene control directo podrían operar durante más años. «Quizá la rentabilidad es baja, pero el “cash flow” es positivo. A Endesa le salen las cuentas» para mantener abiertas las centrales nucleares, asegura a este diario Bogas.

Además de los dos reactores de Almaraz, Endesa tiene el 100% de la titularidad del primer reactor de la central tarraconense de Ascó y el 85% del segundo (el otro 15% es propiedad de Iberdrola). Ambos deberán cerrar en 2030 y 2032, respectivamente, con lo que alargarían su vida, según el calendario de cierre previsto, hasta los 47 años. Vandellós, propiedad al 72% de Endesa (el otro 28% pertenece a Iberdrola) debería cerrar en 2035, con lo que extendería su vida a los 48 años. Todos los reactores de estas plantas son de agua a presión (PWR) americanos, en concreto de Westinghouse. «Este tipo de reactores ha llegado a los 60 años de actividad en Estados Unidos con todas las condiciones de seguridad», añade Bogas, quien remarca que incluso la Unión Europea recomienda a los estados miembros que utilicen un mix de generación entre las diferentes tecnologías renovables y la nuclear en sus estrategias de transición energética y descarbonización, ya que la nuclear es una energía de cero emisiones de CO2 .

En 2018, la nuclear siguió ocupando la primera posición en el «mix» de generación español, con un 20,6% del total, aunque seguida de cerca por la eólica, que alcanzó el 19%. Se trata de una tecnología de respaldo que opera las 24 horas del día durante todo el año, lo que da firmeza y seguridad al sistema.

Subida del recibo de la luz

El calendario de cierre de centrales se enfrenta, además, a las incertidumbres tecnológicas. En 2035 sería necesario contar con una fuente de generación capaz de realizar la función de comodín que hasta ahora efectúa la nuclear. Lo contrario pondría en riesgo el suministro y encarecería notablemente el recibo. Para esas fechas también podría haber cambiado la política energética. Incluso el alza de los precios del gas, necesarios para alimentar las centrales de ciclos combinados, más volátiles que los del uranio, cuyo mercado es más estable y a la baja, con un impacto muy leve de 5 euros en el coste del megavatio/hora.

Estos factores podrían hacer necesario mantener las centrales operativas sin mayores riesgos, defiende el consejero delegado de Endesa. «Ni siquiera la generación adicional de residuos implicaría un coste mucho mayor ni generaría más peligro». Al contrario, la extensión de la nuclear –que tiene cero emiones, por lo que no paga el canon al dióxido de carbono, cuyos precios están al alza, sobre los 27 euros por tonelada– evitaría la segura subida de la luz de más del 20%. «La producción nuclear no sólo da firmeza al sistema sino que baja los precios de la electricidad», defiende Bogas.

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