Economía

La Fed desafía a Trump y subirá tipos

El presidente de la Reserva Federal confirma un incremento «lento pero seguro» del precio del dinero y descarta riesgos de «sobrecalentamiento» de la economía pese a la guerra comercial

El presidente de la Reserva Federal confirma un incremento «lento pero seguro» del precio del dinero y descarta riesgos de «sobrecalentamiento» de la economía pese a la guerra comercial.

Publicidad

Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal de EE UU, la todopoderosa Fed, pronosticó ayer la subida lenta pero segura de las tasas de interés. Unos tipos que están ya entre el 1,75% y el 2%. Se trata, en su opinión, de no inmiscuirse en el buen momento de la economía, con alzas sostenidas del consumo y las exportaciones. Es decir, que la locomotora mantenga la musculatura engrasada, al tiempo que sortea la amenaza de la guerra comercial a escala global. Al mismo tiempo, Powell prometió que hará cuanto sea necesario para impedir que la economía se recaliente. Un mensaje que llega apenas 24 horas después de conocerse los exuberantes números de la economía de EE UU, que exhibe un crecimiento del 4,1% en el segundo cuarto de 2018.

El mensaje de Powell, pronunciado durante la reunión anual de banqueros centrales vinculados a la Fed, que tiene lugar en Jackson Hole, en el Estado de Wyoming, confirma las políticas establecidas por el organismo desde hace casi un lustro. No en vano, «el camino actual de subir gradualmente las tasas de interés se concibe como el [mejor] enfoque para tomar en serio ambos riesgos». De paso, y entre líneas, Powell respondía al presidente.

El interés por sus palabras trascendía el ámbito puramente económico. Sobre todo, después de que esta misma semana, entrevistado por la agencia Reuters, el presidente de EE UU, Donald Trump, criticara abiertamente a la Fed y al propio Powell por mantener al alza de los tipos. «El mercado reaccionará», había pronosticado Trump, al tiempo que reclamaba más ayuda a una institución que siempre se ha preciado de independiente. Sus declaraciones provocaron la depreciación de la moneda estadounidense frente al euro. También una lluvia de críticas por parte de unos comentaristas poco acostumbrados a que el inquilino de la Casa Blanca se inmiscuya en las políticas de la Fed con tan escaso disimulo.

No pareció importarle a Powell que, entre otras cosas, explicó que la Fed continua «monitoreando» los datos a fin de establecer unas políticas monetarias diseñadas para apoyar «el crecimiento continuo, un mercado laboral fuerte y una inflación cercana al 2%». «Con una sólida confianza de los hogares y las empresas», añadió, «los niveles saludables de creación de empleo, el aumento de los ingresos y los próximos estímulos fiscales, hay buenas razones para creer que la economía seguirá comportándose igual de robusta». Su discurso provocó la inmediata apreciación de los índices bursátiles. De paso advirtió del peligro de «moverse demasiado rápido y acortar innecesariamente la expansión, en lugar de moverse demasiado lento y arriesgarse a un sobrecalentamiento». Todo hace indicar que en septiembre asistiremos a la enésima, y matizada, subida de los tipos pese al rechazo mostrado por Trump.

Publicidad