Bruselas

La parálisis política desacelera hasta en dos décimas el crecimiento

El menor empuje de la demanda interna en su contribución al PIB denota la falta de fuelle. Aunque la recuperación no corre peligro, el ritmo será inferior al registrado en 2015

La parálisis política desacelera hasta en dos décimas el crecimiento
La parálisis política desacelera hasta en dos décimas el crecimientolarazon

El menor empuje de la demanda interna en su contribución al PIB denota la falta de fuelle. Aunque la recuperación no corre peligro, el ritmo será inferior al registrado en 2015

Las señales de alerta están por todas partes. Quien quiera verlas no tiene más que repasar los indicadores de las últimas semanas. La incertidumbre política, que no sólo afecta a la formación del Gobierno sino que pasa por la anunciada «desconexión» gradual de la Generalitat catalana de las estructuras del Estado, amenaza la recuperación económica. Los signos de ralentización comienzan a dejarse notar.

Hasta la fecha, dos servicios de estudios nacionales han alertado en sus previsiones de la desaceleración del crecimiento con respecto a 2015, que se cerró con un crecimiento del PIB del 3,2%. De momento, el menor empuje de la demanda interna, con revisiones a la baja de su contribución al PIB de apenas unas décimas, no altera las previsiones de crecimiento para el conjunto del año, pero denota la pérdida de fuelle.

Sin embargo, según advierten los expertos, la situación podría empeorar si no se logra consolidar un Gobierno estable y aún más si del resultado de unas nuevas elecciones saliera un panorama similar al actual, como por ahora vaticinan las encuestas.

Los analistas que integran el Panel de la Fundación de Cajas de Ahorro (Funcas) fueron los primeros en dar la voz de alarma al pronosticar una contracción del ritmo de crecimiento del PIB para el primer trimestre, con un avance del 0,6%, dos décimas menos que en el trimestre precedente, como consecuencia de una menor aportación de la demanda nacional que pasa del 2,9% de la anterior previsión al 2,8%. Para 2017, la aportación de la demanda interna volverá a caer hasta representar el 2,4% del PIB.

Por contra, los expertos de Funcas han mejorado una décima el sector exterior, cuya aportación restará 0,1 puntos al PIB. El crecimiento para el conjunto de 2016 será del 2,7% y del 2,3% para 2017.

En similares términos, los expertos de la CEOE han pronosticado un crecimiento del PIB inferior al del trimestre precedente. Los analistas de la patronal consideran que la economía española avanzará un 0,7% en los tres primeros meses del año, una décima menos. Aunque la recuperación no corre peligro, el ritmo será inferior al de 2015 (2,7% este año y 2,5% el siguiente).

La CEOE remarca que la situación podría mejorar si se completan las reformas emprendidas y se intensifican en los próximos años por lo que la indefinición política resta fuerza a la recuperación.

En ese sentido, BBVA Research reiteró que, pese a que la fase expansiva de la economía se moverá a ritmos del 2,7% éste y el próximo año y se crearán cerca de un millón de empleos hasta dejar la tasa de paro en el 17,5%, debe resolverse de forma «rápida y favorable» la incertidumbre política o de lo contrario su impacto podría ser «relevante».

La última en sumarse a las advertencias sobre los riesgos que propicia la parálisis política fue la agencia de calificación Moody’s, especialmente en sus efectos negativos en la recuperación de la concesión de crédito, que esperan como agua de mayo empresas y particulares. Moody’s no se muestra confiada en que las nuevas medidas de liquidez impulsadas por el BCE vayan a elevar la concesión de crédito, ya que los bancos no tienen un problema de liquidez.

Los expertos de la agencia descartan que los bancos logren aumentar sus rentabilidades abriendo el grifo del crédito a un sector privado que, por otra parte, se encuentra aún muy endeudado. Como aseguró recientemente a este diario Dietmar Hornung, director del departamento de Riesgo Soberano de Moody’s, aunque España es «estructuralmente más fuerte» que antes de la crisis, lo que la hace más resistente ante la parálisis política, la incertidumbre no beneficia precisamente a la economía española.

Además, la actual situación supone un frenazo al impulso reformista del actual Gobierno en funciones y un escenario en el que se reviertan las reformas –como propone el PSOE– sería contraproducente. En este sentido, Hornung recalcó a LA RAZÓN que la derogación de la reforma laboral pondría automáticamente en riesgo la calificación de España. «Si hay cambios en el marco laboral, tendrían implicaciones negativas en el rating de España», advirtió.

Bruselas y la OCDE: Preocupante ralentización de las reformas

La OCDE y la Comisión Europea consideran un riesgo que se interrumpa el ritmo reformista en España. Los analistas del organismo estiman que aún quedan unos meses de margen para que la incertidumbre política comience a dejarse notar en el terreno económico de forma nítida. Para evitarlo, el panorama debería quedar despejado antes del verano, según los expertos de la OCDE. En parecidos términos, la Comisión Europea apremia a España para que defina un Gobierno con el que negociar las reformas pendientes y las cifras macroeconómicas.