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Los estudiantes de máster, en el punto de mira de los reclutadores

Cursar un postgrado no garantiza 100% un trabajo pero sí puede inclinar la balanza en favor de quien cuenta con este tipo de formación

  • «Es importante el prestigio de la escuela»/dreamstime
    «Es importante el prestigio de la escuela»/dreamstime

Tiempo de lectura 4 min.

18 de marzo de 2019. 12:50h

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Rosa Carvajal 20/3/2019

¿Estudiar un máster nos abre las puertas al mercado laboral? En nuestro país sólo 2 de cada 100 ofertas de empleo que se publican solicitan contar con un máster o alguna titulación de postgrado, porcentaje que se eleva notablemente hasta el 39,2% cuando nos centramos en aquellas ofertas que se dirigen expresamente a titulados superiores. Puede que muchos hayan invertido una gran suma de dinero en este tipo de formación, por lo general bastante costosa y sin embargo no ha obtenido el rédito que esperaba. Si bien cursar un máster no es una garantía cien por cien de empleabilidad, si que es un rasgo importante a la hora de diferenciarse de los demás candidatos cuando se opta al mismo puesto de trabajo. Los técnicos de selección inclinarán la balanza hacia quienes tengan este tipo de formación. Esther Ponce, directora de Spring Professional en Madrid, destaca que la «formación de un máster es sin duda un atractivo añadido. Pueden existir otros elementos condicionantes, como sería el ajuste competencial a la cultura o valores de la empresa, pero este es uno de los más destacados. Además si no tienes experiencia, un máster te permite especializarte, acceder a programas de prácticas en empresa y en caso de que la tengas te permitirá mejorar la calidad de tus condiciones».

Y es que entre las ventajas de cursar este tipo de estudios está la remuneración económica. Según datos de Infoempleo-Adecco, la diferencia salarial entre empleados con formación de máster o postgrado puede ser hasta un 55% superior sobre quienes tienen una preparación más básica (educación secundaria obligatoria o similares) o de un 27% sobre los titulados en formación profesional (FP). Los sueldos entre quienes cuentan con este nivel formativo máximo pueden alcanzar hasta los 30.943 euros anuales de media, frente a los 26.275 euros que llega a a cobrar un universitario o los 21.664 euros de los estudiantes de FP superior o similar.

Ambición y esfuerzo

Marco Laveda, director general para España y Portugal de Robert Walters, consultora especializada en selección de mandos intermedios y directivos a nivel global, asegura sin cortapisas que estudiar un máster es garantía de empleabilidad. Entre otras razones «porque el potencial empleador no solo valorará los conocimientos específicos adquiridos por el alumno sino también el “networking” que proveen las escuelas de negocios donde se estudia un máster y la ambición que esconde la inversión económica y esfuerzo que hay detrás». No vale cualquier postgrado, añade Laveda. «En el contexto de éstos, el prestigio de la escuela será directamente proporcional al salto en empleabilidad de sus alumnos. Para que sea un elemento diferenciador, debe ser reconocido en su sector o si es un máster generalista (tipo MBA), debe ser en una escuela contrastada. Si no es así, es difícil que un máster «anónimo» haga inclinar la balanza entre dos candidatos». Un estudio de EAE Business School recoge que la empleabilidad de los universitarios que cursan un máster es de un 12% superior respecto a quienes no y de un 55% sobre el no universitario.La Confederación de Rectores de las Universidades Españolas (CRUE) señala que el 50% de los estudiantes de máster obtiene un trabajo antes de los seis meses desde que finalizan su formación. «Hace 20 años tener un máster garantizaba con total seguridad un empleo, hoy a pesar de no ser así, sigue gozando de gran prestigio. Aunque la experiencia y los idiomas siguen teniendo un gran peso en los procesos de selección, merece la pena cursar un máster», opina Ovidio Peñalver, socio director de Isavia Consultores.

Un máster puede ser también la única vía de acceso a determinadas profesiones que, por su naturaleza o incluso por imperativo legal, requieren contar con un título específico para poder ejercer. Es el caso de la abogacía, la enseñanza a ciertos niveles, la arquitectura, determinadas ingenierías, etc. Por sectores, las empresas de asesoría jurídica siguen siendo las que más valoran que los candidatos cuenten con formación de postgrado, requisito que aparece en el 19,9% de su oferta de empleo, según datos de Adecco-Infoempleo. Tras ellas, se engloban en el departamento de internet, todas aquellas ofertas de esta área puntera que aún no cuenta con suficiente formación integrada en universidades y centros de formación profesional. Así, en el 16,9% de las ofertas que ha generado en el último año este sector se ha solicitado este tipo de estudios, una cifra que se ha multiplicado por cuatro en los últimos tres años. Por encima del 10% de ofertas del sector pidiendo formación de postgrado queda consultoría general (11,8%), información y asesoramiento (10,7%), investigación (10,2%) e ingeniería (10,1%).

Con un 7% se encuentran las titulaciones de organismos internacionales (7,6%), calidad y medio ambiente (7,3%) y enseñanza (7,3%). Comunidad de Madrid, Cataluña y Andalucía son las que más valoran contar con este tipo de formación.

Por otro lado el postgrado dirigido a profesionales con experiencia garantiza la empleabilidad a través del desarrollo de habilidades directivas y la adquisición de conocimientos especializados que, en unos casos facilita el relanzamiento de una carrera profesional y, en otros, propicia el cambio de rumbo hacia otras áreas funcionales o sectores, según fuentes de Adecco-Infoempleo.

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