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Déficit del Estado

Más signos positivos

La Razón
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Apesar de que la economía española presenta un «cuadro clínico» complejo, con desequilibrios todavía pendientes (elevadas cifras de desempleo, déficit, deuda, etcétera) resulta innegable que, al mismo tiempo, se están produciendo mejoras en el «estado de salud del enfermo». Si miramos al mercado de deuda pública, la prima de riesgo se ha relajado desde los 638 puntos básicos (24/07/2012) hasta situarse en las proximidades de los 270 puntos en los que cotiza actualmente, lo que está suponiendo una menor carga de intereses en la partida de los presupuestos del Estado.

Siguiendo en esta línea, el jueves conocíamos que el Producto Interior Bruto (PIB) en nuestras fronteras volvía a contraerse en el segundo trimestre de 2013, pero tan sólo en una décima, lo que nos hace mantenernos positivos en la idea de que es muy probable que en el tercer trimestre la economía comience a «circular en terreno positivo». Esta última idea ha quedado reforzada con unas cifras del sector exterior que continúan dándonos alegrías: la balanza por cuenta corriente (que recoge las operaciones reales de comercio de bienes y servicios y rentas) ha registrado un superávit de 1.357,7 millones en los seis primeros meses de este año, cifra que contrasta con el déficit de 16.978 millones publicado en el mismo periodo de 2012.

Este hecho se ha debido a una mejora del déficit comercial, saldos de rentas y servicios, en detrimento de un mayor desequilibrio en su balanza de transferencias corrientes.

La importancia de esta cifra es notable ya que refleja que la actividad exportadora de nuestro país sigue «haciendo los deberes», lo que ha supuesto una mejora de la capacidad de financiación por importe de 5.249,8 millones, en contraste con la necesidad de financiación de 14.584,6 millones contabilizada en el mismo periodo de 2012.

Tras la primera reunión después de vacaciones se ha aprobado en el Consejo de Ministros el reglamento del nuevo "superregulador". La nueva CNMC (Comisión Nacional de los Mercados y de la Competencia) arranca como producto de la reorganización institucional que el ejecutivo se ha propuesto llevar a cabo y cuyo objetivo principal consistiría en reducir el tamaño de la administración mediante la reagrupación de las agencias reguladoras que existen actualmente en España. Este nuevo organismo nace en un entorno de críticas procedentes de varios sectores en relación principalmente con la pérdida de independencia. Sin embargo, su creación podría reforzar la independencia regulatoria y aumentar la seguridad jurídica. Además, el organismo integrará las competencias de ocho órganos supervisores suponiendo la eliminación de entre el 35% y 40% de los cargos directivos y duplicidades innecesarias, con lo que se pretende ahorrar hasta 28 millones. En cualquier caso, será necesario esperar algún tiempo para ir conociendo como se va llevando a cabo su implementación, y poder determinar con exactitud el impacto de sus resultados.