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¿Por qué mirar fuera?

Las constructoras españolas pelean por ganar proyectos millonarios en ocho países con la ayuda de Fomento

La Razón
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La inversión de las administraciones españolas en obra pública ha disminuido en los últimos años. ¿Es suficiente para atender a las necesidades de nuevas infraestructuras?

– Hay que ajustarse a la demanda. Si no hay mucha, hacer construcciones para que no se utilicen es una pérdida de tiempo.

Para conseguir contratos se valora la experiencia. ¿Corren el riesgo las compañías de no poder participar en los grandes concursos internacionales si no realizan proyectos aquí?

– Si los únicos mercados en los que estuviera la constructora fueran el español y el del país del concurso, sí. Pero la mayoría ya tienen referencias fuera. Por lo tanto, lo que hay que hacer no es tanto conseguirlos en España, sino en otros países.

¿Por qué la inversión en Suramérica no está generalizada en todos los países?

– La construcción es un negocio complicado porque depende mucho de las características de cada país y de la seguridad jurídica, ya que se están haciendo inversiones muy fuertes. Aún así, las constructoras están presentes en muchos países americanos.

¿Crean inseguridad jurídica casos como las expropiaciones a Repsol e Iberdrola?

– Estas cosas nunca ayudan. Cuando te decides a invertir en un proyecto de estas características, lo que miras son costes y beneficios. Es decir, pueden ser países con riesgo pero también es verdad que si el retorno te cubre ese riesgo, hay que ir allí. Los países emergentes no tienen la seguridad jurídica que pueden tener los desarrollados, pero los retornos son más altos.

¿Hacia dónde deberían mirar las empresas españolas a la hora de irse al extranjero?

– Hoy se mira en todo el mundo. Tanto en países maduros como emergentes. El mundo se ha vuelto tan global que donde hay un buen proyecto de inversión puede haber una constructora española. Hay que mirar oportunidades.

¿Cuál puede ser el impacto de esta internacionalización en el empleo español?

– Lo importante es que consigamos exportar empresas constructoras, de ingeniería, de telecomunicaciones y no ingenieros o directores de obra. Para el país es mucho más interesante la exportación de empresas que de capital humano porque este último lo pierdes y la empresa la retienes. De hecho, lo que necesitamos para crecer es tener muchas empresas que consigan contratos fuera. También es verdad que siempre hay una parte local, pero con estos contratos se consigue exportar gente con un alto nivel de cualificación.

¿Por qué las pequeñas y medianas empresas no se deciden a salir al exterior?

– Fundamentalmente, por los riesgos que corren, es decir, si una empresa pyme se mete en una obra en el exterior y sale mal, desaparece, cosa que no ocurre con las grandes.