Los profesores descartan una vuelta a las aulas

Plantean que sólo retornen en junio los alumnos que titulan en la ESO, FP y Bachillerato, previo test. Creen que, en septiembre, la vuelta al cole debe ser gradual, con grupos reducidos de alumnos y horarios flexibles

Los profesores ven difícil una vuelta a las aulas teniendo en cuenta que, en la etapa de desescalada, se tratará de evitar concentraciones de personas. Ven contradictorio que, si finalmente se pospone para la segunda fase la vuelta a la actividad de bares, restaurantes y hoteles, los colegios puedan retomar el curso, aunque sólo sea 15 días.

“Es complicado que se haga y, si ello fuera posible, contando con la autorización sanitaria, sólo deberían volver a la actividad presencial aquellos alumnos de cursos de final de ciclo”, dice Nicolás Fernández, presidente del sindicato de profesores ANPE. Es decir, se trataría de aquellos alumnos que este año tienen que conseguir un título: 4º de la ESO, 2º de Bachillerato, último curso de FP de grado medio y superior e incluso de FP Básica, lo que supondría el 15% del alumnado de un centro educativo, una propuesta que ya es la que contempla la Comunidad de Madrid.

No obstante Fernández considera que, en este hipotético caso, el retorno se debería hacer cumpliendo una serie de requisitos sanitarios y en unas condiciones muy restrictivas. “Habría que hacer test al profesorado, al equipo directivo y al propio alumnado”. La medida vendría motivada "porque en estos cursos los alumnos tienen la posibilidad de la obtención de un título, se haría para poder beneficiar al alumnado, para que puedan realizar esa evaluación final y las pruebas de superación correspondientes”.

Respecto a la vuelta a las clases en septiembre, “exigiremos a las Administraciones educativas que elaboren unos protocolos sanitarios de seguridad de estricto y obligado cumplimiento en los centros que regularán las condiciones de acceso, la movilidad dentro del centro, espacios comunes y distancias de seguridad”, ha añadido el presidente del sindicato. “Sería aconsejable también para ello que haya flexibilidad de turnos y de horarios y la vuelta debería ser también escalonada, empezando por los alumnos de cursos superiores, que tienen un grado de autonomía mayor para poder ir por si mismos la centro”.

Se trataría, por tanto, de prepararse para un nuevo curso en el que la educación a distancia va a tener su peso, de hacer turnos en los centros con clases reducidas de alumnos porque la presencia es fundamental.

El secretario general de Escuelas Católicas, Luis Centeno, cree que “emocionalmente, es bueno que los alumnos puedan regresar 15 días en junio y terminen el curso con sus compañeros, que se puedan despedir y desear buen verano”. Sin embargo, también considera que cada vez es más complicado que esto pueda hacerse. “No es fácil que no permitan la apertura de bares y sí lo hagan los colegios con aulas de 30 alumnos”.

Lo que ahora se plantean las escuelas concertadas es “qué implicaciones organizativas tendría la vuelta por 15 días: si habría comedor o transporte escolar, qué posibles medidas sanitarias se exigirían y cómo cumplirlas porque “organizativamente, es más complejo de lo que parece”, añade Centeno.

Menos alumnos en clase

El sindicato CSIF cree que se debe aprovechar la situación para planificar desde ya el curso que viene mediante el incremento de docentes y la reducción de las ratios de alumnos porque las diferencias entre niveles educativos podrían agrandarse. Y es que considera que la crisis por el coronavirus “va agravar los problemas de la Educación en España, por lo que sería deseable que los partidos políticos incluyeran también este asunto en sus negociaciones para alcanzar el pacto de Estado”.

Csif opina que los problemas estructurales del sistema educativo pueden verse agravados por la pandemia. Y pone como ejemplo la tasa de repetición, que es del 28,70%; el abandono escolar, del 17, 90% o la inversión educativa, de tan solo el 4,3% del PIB.

Es por esto por lo que el sindicato exige que se negocien soluciones para estos problemas de cara al próximo curso, que pasan por reducción de ratios, aumento de plantilla para apoyos y desdobles, así como mayor dotación de recursos humanos para Orientación Educativa.