Susana Díaz y Vara abogan por permitir gobernar al PP

La presidenta de la Junta anima al líder del PSOE a ocupar el lugar que los españoles le han marcado en la oposición. El presidente extremeño, Guillermo Fernández Vara, ha abogado por que Rajoy «forme gobierno cuanto antes»

Guillermo Fernández Vara, durante la rueda de prensa que ha ofrecido para analizar los resultados electorales.
Guillermo Fernández Vara, durante la rueda de prensa que ha ofrecido para analizar los resultados electorales.

La presidenta de la Junta lliderará desde hoy la batalla interna para que Pedro Sánchez no vuelva a intentar un gobierno con Podemos. Vara insiste en que el PSOE «debe irse a la oposición».

El PSOE ha salido de la UVI. Todavía no está en forma. Todavía no tiene todas sus constantes a pleno rendimiento. Todavía necesita rehabilitación, sobre todo en algunas comunidades, pero el PSOE sigue vivo en la política española. Eso sí, todavía no tiene el músculo suficiente para doblegar al PP. Las encuestas no auguraban nada bueno. Durante el día todo eran malas noticias en la sede de Ferraz. Las israelitas confirmaban el «sorpasso» de Podemos en votos y escaños. Muchos dirigentes se acordaban, en esos momentos, del PASOK griego que fue fagocitado por Syriza. Se temían lo peor. Al final, el PSOE perdió las elecciones y ganó a las encuestas. Sin embargo, el Ave Fénix, que se representa en la figura de Sánchez, el secretario general, volvió a resurgir de sus cenizas. El cierre de filas y la apelación al voto útil ha sido todo un bálsamo para Sánchez, pero, sobre todo, para el conjunto del PSOE. En enero, «muchos empezaron a tirar piedras a Pedro y no se daban cuenta de que el que quedaba destrozado era el coche del PSOE», se lamentaba un diputado. Esa crisis se plasmaba en un duro cisma entre Sánchez y una buena parte de sus barones, liderados por Díaz. Este grupo de barones no dio el paso definitivo para sustituir a Sánchez. No tenían candidato. En cambio, sí que marcaron la línea política de Sánchez y tuvieron que «tragar» con el órdago del secretario general que consultó a la militancia el pactos con Ciudadanos. Y ganó, aunque el PSOE quedó debilitado por las luchas internas. Las encuestas empezaron a detectar cuál era el talón de Aquiles y hicieron cambiar las cosas. El PSOE cerró filas. El «sorpasso» de Podemos ha sido toda una entelequia. Una realidad virtual y mediática. También demoscópica. Al final la cruda realidad de las urnas ha definido que ni «sorpasso» en votos, ni en escaños. Como se ha repetido en estos meses «en política dos más dos no son cuatro». La situación era desesperada y el PSOE ha sacado fuerzas de flaqueza y ha resistido. Estaba rodeado en su «El Álamo» particular y ha aguantado el asedio. En el PSOE se saben árbitros de esta nueva legislatura y el Comité Federal del próximo sábado definirá la estrategia. Una estrategia que pensará en el futuro porque la amenaza de Podemos sigue ahí y el PP también. No sólo no ha perdido plumas, las ha ganado. Son la fuerza hegemónica de una que no ha podido doblegar, ni de largo, la fuerza del PP. Ha vuelto a perder diputados y ha obtenido un mal resultado. Lo hará pensando también en un congreso que está anunciado y para el que, de momento, sólo hay un aspirante a la Secretaria General: Pedro Sánchez. Sin embargo, esto se antoja un tema menor. El choque de trenes que se esperaba a partir de los resultados electorales no se va a producir con tanta crudeza, pero ayer la presidenta de la Junta, Susana Díaz, lanzó un claro mensaje a Sánchez para que asuma el lugar que los españoles le han marcado en la oposición. «Los ciudadanos no han confiado en el PSOE para hacerse cargo del Gobierno y eso es algo que debemos aceptar y actuar en consecuencia», destacó. Los barones críticos van a tomarse su tiempo. De entrada, por los resultados. Se ha resistido, pero no se ha ganado. De salida, porque el sector crítico no tiene un candidato. Díaz, que ha liderado el sector crítico en el PSOE, tampoco tiene razones para arriesgar. Los datos de Andalucía no han acompañado. Tampoco en Extremadura, Cataluña, Valencia, Castilla La Mancha, Galicia, Asturias y así un largo etcétera. Excepto, Madrid, la lista liderada por Sánchez que, ¡lo que son las cosas!, hará diputado al que ha sonado un sinfín de veces como su posible sustituto, el mismo al que ganó las primarias: Madina.

El PSOE volverá a ser el árbitro y no parece que los barones tengan la fuerza suficiente para evitar que Sánchez lidere el nuevo tiempo. El debate se va a centrar en marcar es la línea política y la estrategia del PSOE en el nuevo escenario. Resumiendo, o intentar formar gobierno con las fuerzas del cambio –C’s y Podemos– o permitir que Rajoy gobierne. Este será el debate de esta semana de duelo. Las luchas intestinas se aparcarán. No se hará «leña del árbol caído», como definía un dirigente socialista en estos días, porque el árbol no ha caído. Algunos han hecho mal en vender la piel del oso antes de cazarlo y ahora prefieren que el oso siga liderando un partido que continúa desangrándose. Sánchez lo va a intentar de nuevo. Los barones dejarán de poner zancadillas, porque han llegado a la conclusión de que es la mejor solución para salir del agujero negro que empezó en mayo de 2010 con las decisiones de Zapatero.