Sánchez alienta el bloqueo a Rajoy

Defiende que «no va a apoyar que sea presidente», mientras crecen las voces que piden la abstención. El Comité Federal del 9 de julio comenzará a trazar la estrategia postelectoral

El líder del PSOE, Pedro Sánchez, reunió ayer a la Ejecutiva Federal del partido para valorar los resultados electorales del 26-J
El líder del PSOE, Pedro Sánchez, reunió ayer a la Ejecutiva Federal del partido para valorar los resultados electorales del 26-J

Defiende que «no va a apoyar que sea presidente», mientras crecen las voces que piden la abstención. El Comité Federal del 9 de julio comenzará a trazar la estrategia postelectoral

El PSOE ha aprendido la lección del 20-D. Pedro Sánchez se deshizo de toda euforia en su comparecencia durante la noche electoral por haber evitado el «sorpasso». No cayó en el error de definir como «histórico» el resultado, esta vez mostró su «insatisfacción» –y no es para menos, después de romper el suelo electoral del partido–, aunque se felicitó por mantener la hegemonía de la izquierda. Los socialistas están decididos a quemar etapas y a no avanzar sus futuros movimientos. De momento no se mueven un ápice del «no» a Mariano Rajoy, el mismo que mantuvieron durante la campaña y la breve XI Legislatura, aunque la firmeza de su negativa ha flaqueado y desde algunos sectores se apunta ya abiertamente a permitir que gobierne el PP. En Ferraz quieren que el desgaste que experimentó su líder con la investidura fallida lo sufra ahora el candidato popular, que tome la iniciativa e intente articular una mayoría en torno a su proyecto. Sánchez es, hasta que se desarrollen los acontecimientos, un convidado de piedra para la gobernabilidad, que cobrará vida cuando la complicada aritmética lo requiera.

El líder del PSOE sabe que sus exiguos 85 diputados no le permiten mover ficha por ahora y debe abandonar sus aspiraciones de gobernar. «Es evidente que la alianza entre el PSOE y Podemos no da tampoco. Da mucho menos que la vez anterior», comenta un diputado socialista. La insuficiencia de los números, unida a la ampliación de la ventaja que el PP le ha sacado a los socialistas –52 escaños– le restan legitimidad a Sánchez para iniciar los contactos que, en campaña, anunció que emprendería inmediatamente tras los comicios. Ni siquiera ha respondido al mensaje que Pablo Iglesias le envió la noche del 26-J para iniciar los contactos.

El líder del PSOE defendió ayer ante su Ejecutiva el bloqueo total al PP. «No vamos a apoyar a Rajoy para que sea presidente ni nos vamos a abstener», reconoció el portavoz Antonio Hernando, que compareció en lugar de Pedro Sánchez para valorar los resultados electorales. A pesar de que en Ferraz defienden que esta postura no se matizará, ni siquiera a través del Comité Federal, las posiciones maximalistas de la dirección pueden irse modulando a medida que avancen las negociaciones de gobierno para evitar unas terceras elecciones y en el cónclave socialista del 9 de julio donde, con la connivencia de los barones, se comenzará a diseñar la hoja de ruta postelectoral del partido. En el PSOE todos ven un Gobierno del PP, pero no se aventuran a explicitar que papel tendrá el partido para facilitar su mantenimiento en La Moncloa. Esperarán a que C’s y PNV se retraten antes de tomar ninguna decisión, incluida la abstención.

Desde Ferraz se anima a Rajoy a «desvelar si se va a presentar a la investidura» y con qué apoyos, para lo cual le aconsejan que mire sus «afines ideológicos». Éste no es el caso del PSOE que «estará donde le corresponde y donde le han puesto los españoles: en la oposición». Este argumento, unido a la resignación con la que Hernando reconocía que «el cambio se ha alejado de nuestras vidas» hace pensar que el partido no mantiene la esperanza de llegar al Gobierno. En todo caso, ahora «no estamos dispuestos a que la presión la tenga el PSOE».