Eugenio Delgado excavó la fosa con su tractor y enterró a Manuela Chavero envuelta en una sábana

Los investigadores buscan en la tumba una vértebra y creen que pudo haber agresión sexual

Los cuatro años largos que han pasado desde Eugenio Delgado enterró el cuerpo ya sin vida de su vecina Manoli no han pasado en balde sobre el cadáver de la mujer y sus restos eran ya solo óseos. El cuerpo de Manuela Chavero estaba enterrado en una finca que fue propiedad del detenido, bajo un pedregal más de los muchos que había por el terreno. Allí cavó una fosa con la pala de su tractor pero no excavó mucho: apenas a unos 40 centímetros de profundidad los investigadores hallaron a última hora de la tarde del viernes el cuerpo de Manoli. Su estado era el esperado tras cuatro años bajo tierra.

Según fuentes cercanas a la investigación, la había envuelto en una toalla y una sábana para transportarla en su coche desde el lugar del crimen a la finca y así la enterró. Sí hallaron restos de estas telas, ya rotas y viejas por el paso del tiempo y la tierra. Las mismas fuentes indican que el proceso de levantamiento del cadáver fue complicado porque el cuerpo no estaba entero: faltaba la vértebra que une el cráneo con la columna vertebral, algo extraño a opinión de los expertos y que podría indicar la forma de la muerte de Manuela, cuyos restos mortales ya están siendo analizados por los forenses del Instituto de Medicina Legal de Badajoz.

Primero tienen que proceder a la identificación por ADN para confirmar que efectivamente se trata de Manuela y después los expertos tendrán que realizar un complicado análisis que pueda determinar cómo murió y las lesiones que pudo sufrir. La ausencia absoluta de tejido blando haría, en principio, prácticamente imposible, concretar si pudo sufrir alguna agresión sexual previa a la muerte, algo de lo que están prácticamente convencidos quienes están a los mandos del caso. El móvil sexual es la principal hipótesis aunque el detenido solo explica que, al ver la luz encendida, se acercó a casa de su vecina y la “engañó” con algún pretexto para que ésta fuera a su casa, a 20 metros de distancia. Manoli, que conocía perfectamente al chaval, debió de acceder y en la vivienda de Eugenio parece que es donde se produjo el crimen.

Allí trabajaran el domingo el Equipo de Inspecciones Oculares de la Guardia Civil en un minucioso análisis. Eugenio, sabedor de que será complicado encontrar evidencias científicas que le incriminen, se mantiene en la versión del accidente. Admite que discutieron pero que ella se cayó al suelo y se golpeó con la cabeza. Entonces, viendo el resultado del supuesto accidente, él se “asustó” y decidió deshacerse del cuerpo. Los investigadores consideran que debía haber bastante sangre en el lugar del suceso y por eso decidió usar la toalla y la sábana, además de poner un plástico en el coche donde la transportó. Aun así, fue precavido y cambió la tapicería del mismo por si quedaba algún resto.

Es probable que los agentes tengan que solicitar hoy una prórroga al juzgado, ya que el detenido debería pasar a disposición judicial antes de las 20:00 horas del domingo, 72 horas después de ser detenido.

Actitud impasible

Durante el proceso de búsqueda del cuerpo de Chavero él permaneció impasible, según las mismas fuentes, y ha confesado que está pasando una depresión, motivo por el que ha bajado tanto de peso y lleva (dice) cuatro meses sin sacar al perro de casa.

Las mismas fuentes aseguran que está “obsesionado” con la Prisión Permanente Revisable (PPR) y sabe lo que no debe declarar. Es decir, es perfectamente conocedor que, en caso de demostrarse que hubo un delito contra la libertad sexual previa al homicidio, se le aplicaría la PPR y, aconsejado por su letrado, no va a ponérselo fácil.