«100 personalidades»

Es el título del Manifiesto que tiene por objeto detener la tramitación de la eutanasia ya iniciada en el Congreso. Los primeros 100 firmantes cubren un amplio espectro plural y diverso en el campo político, académico, profesional, etc., demostrando de manera fehaciente, que su objetivo es totalmente transversal, y no confesional ni ideológico. Aportan argumentos consistentes tanto de fondo como de oportunidad. Frente a la tan cacareada «demanda social» –que no avala ningún estudio sociológico solvente– tenemos la trágica experiencia de las decenas de miles de personas mayores de 70 años fallecidas en primavera, y no precisamente habiendo solicitado la eutanasia. Por eso recuerdan la falta de sensibilidad mostrada al tramitar una iniciativa tan divisiva cuando, además, se debate en el Congreso un Acuerdo para la Reconstrucción. Esta presunta demanda tampoco se acredita en absoluto a nivel internacional: 20 años después de la primera ley de eutanasia en Holanda, tan sólo la han aprobado el Benelux, Canadá y Colombia, lo que acredita el rechazo universal a esta legislación.

Como afirma el Manifiesto, «se trata de eliminar el sufrimiento, no de eliminar al que sufre». Eliminarlo o aliviarlo para garantizar un final de la vida humana digno, junto a los seres queridos del enfermo, con los auxilios paliativos médicos y espirituales necesarios para ello. Hay que intentar garantizar el derecho a una vida digna hasta el último momento de la misma; no eliminar, anestesiados, a los enfermos. Un gran Manifiesto por una causa noble y digna.