“La ideología de género es una punta de lanza del marxismo”

Erik Martel publica su última novela “El ministro plenipotenciario”, una relato lanzado a la línea de flotación de la corrección política en el que se entrecruzan la ideología de género y la “diplomacia híbrida”.

Eric Martel, diplomático.
Eric Martel, diplomático.Cristina BejaranoLa Razón

Erik Martel, como consta en su novela “El cónsul general”, fue la honrosa excepción a la regla del funcionario gregario que ignora el mandato constitucional de servir con objetividad e imparcialidad al Estado. Durante años fue apartado y acosado por un Gobierno de corrupción en agraz al negarle su complicidad. Siguió la ruta opuesta a los generales nazi y como consecuencia sufrió en sus carnes, y en las de su familia, la zarpa de la persecución del Poder. No se doblegó. Tras un periodo vivido al amparo del asilo político tramitado en los Estados Unidos, la Justicia española le concedió una generosa compensación facilitando su reincorporación de facto a la Carrera Diplomática de la que terminó jubilándose, por razones cronológicas, con el marchamo de “misión cumplida” y con todos los honores.

-Con éstos antecedentes no cabía esperar que al abordar, aunque fuera de refilón, el tema de la ideología de género en su nueva novela se atuviera a las pautas de la corrección política.

-Yo entiendo y suscribo lo éticamente correcto y hasta lo estéticamente correcto, pero hablar de lo políticamente correcto me parece un verdadero oxímoron.

Portada de "El ministro plenipotenciario" de Erik Martel
Portada de "El ministro plenipotenciario" de Erik MartelInternet

-En cualquier caso, sí cabría esperar al hablar de género una condena explícita a la lacra de la violencia contra las mujeres.

-Es que en mi opinión lo que se denomina violencia machista hay que situarlo en su verdadero contexto: la de una creciente violencia en las familias, en la sociedad. La de una ominosa represión hacia el sexo masculino per se y en general, que no ha hecho sino generar mayor violencia, sin que las cosas mejoren. Más bien al contrario. Algo está fallando.

-¿Diría que “El ministro plenipotenciario” es una novela de tesis?

-Sin duda. Es lo que según Ortega y Gasset debe de ser toda novela que se precie de tal. Encerrar una cierta weltanschauung. Defiendo la tesis de que la ideología de genero es, al final de cuentas, una punta de lanza más dentro de una revolución cultural en marcha que aspira a corregir errores cometidos por el marxismo en su revolución de 1917.

-¿Pero esta no es la única tesis que defiende en su novela? En ella sienta que desde el exterior –desde otras naciones– se busca controlar de forma novedosa las políticas, las sociedades, de otros países. Incluso fomentar la referida revolución cultural.

-En efecto, en la diplomacia clásica se controla el proceder de otros gobiernos mediante mecanismos relacionados con el poder duro. Ulteriormente entra en escena la diplomacia que tiene como objetivo, no ya a los gobiernos sino a las propias sociedades nacionales. Se utilizan a tal efecto las herramientas de influencia del denominado poder blando. Hoy en día, sin renunciar a los anteriores, se utilizan mecanismos más abrasivos basados en lo que denomino poder virtual o diplomacia híbrida.

-¿Diplomacia híbrida?

-Bueno una diplomacia que utiliza en paralelo los instrumentos del poder duro, del blando y del ciberpoder. Es decir un tipo de poder que inutiliza las fuerzas militares más avezadas hackeando los ordenadores que activan a portaviones o a las rampas de lanzamiento de ingenios nucleares. O que dejan sin electricidad a toda una nación o derrumban sus bolsas de valores.

-Hablando de hackear se observa que ha investigado a fondo el tema de la cibernética. De los hackers y trolls.

-Si tras muchas lecturas he practicado con un equipo de hackers en los Estados Unidos. Otro esfuerzo investigador he realizado en el ámbito del derecho de familia. He tratado de poner al día mis conocimientos con jurista con la practica en un bufete especializado en derecho de familia y si se quiere en derecho de género.

-¿Y es “El ministro plenipotenciario” solo una novela de tesis?.

Bueno la verdad es que he procurado al mismo tiempo realizar una novela de entretenimiento. He intentado entremezclar el misterio, el amor, la intriga y el paisaje de evasión con la diplomacia hibrida, el ciber espionaje y una Justicia que cuando menos ha de ser bautizada de tuerta. El reto era compatibilizar ambos tipos de novelas, resolver los problemas técnicos de trenzar lo que es pensamiento y ensayo con un relato que mantiene tensa la atención del lector. El objetivo era conseguir activar, provocar, el pensamiento y al alimón entretener el ocio con una muy amena lectura, informando paralelamente de cosas que están pasando ante nuestros ojos y que sin embargo muchos no las estamos viendo.