El retraso en la conclusión de las obras del vallado de Melilla favorece los saltos de inmigrantes

238 subsaharianos han entrado violentamente a las siete de la mañana por una zona en la que no están colocados los nuevos dispositivos. Tres guardias civiles han resultado heridos leves

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Se trata del tercer salto en poco tiempo. El motivo, según fuentes melillenses consultadas por LA RAZÓ9N, es que las obras de los nuevos dispositivos no están terminadas por la falta de material que no termina de llegar. Los inmigrantes conocen las zonas más accesibles, de las que se retiraron las concertinas y se aprovechan de las circunstancias. “Nadie llega a entender lo que está pasando y porque no se termina la renovación del vallado”.

Las Fuerzas de Seguridad disponían de informaciones en el sentido de que, a raiz de la celebración de la Fiesta del Cordero (el Aid el Kebir, que comenzó este miércoles 21 de julio y cuyos festejos suele durar tres días), una de las más importantes del Islam y la posible relajación de la vigilancia por parte marroquí, se iban a producir saltos, tanto en Ceuta y Melilla. Se lo comunicaron a sus homólogos del otro lado de la frontera, que han mantenido los dispositivos. Pese a ello y aprovechando el factor sorpresa y el gran número de los que lo intentan, logran desbordar a los agentes.

Lo cierto es que esta mañana, un total de 238 inmigrantes de origen subsahariano, según datos dela Delegación del Gobierno, han entrado a Melilla por la zona de “puerta estanca”, entre el Barrio Chino y el aeropuerto. En este salto, uno de los más numerosos de los últimos años, han participado más de 300 subsaharianos.

A través de redes sociales, la asociación de la Guardia Civil “JUCIL” ha denunciado que tres guardias civiles habían resultado heridos, dos con garfios, en otro salto masivo a la frontera en Melilla. de más de 300 inmigrantes ilegales. “Compañeros abandonados y expuestos sin los recursos humanos y policiales necesarios. ¿Dónde está la directora y el ministro?”, se preguntan desde JUCIL.

Provistos de garfios y a la carrera, salvo algunas personas que iban cojeando y ayudados por otros compatriotas, han recorrido el techo que va desde la zona de Barrio Chino hasta el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI).

Al grito de “bossa, bossa” (victoria, victoria) y mostrando los garfios en las manos con los que se ayudan para escalar la doble valla de seis metros de altura cada una, estas personas han mostrado su satisfacción por haber accedido a suelo español, tras meses de espera en los bosques cercanos de Marruecos, en especial en el Monte Gurugú.

Este es el tercer salto numeroso que se registra en los últimos diez días, después de los producidos el pasado 12 de julio, con el acceso de 119 migrantes, y el 14 de julio, con una veintena, acciones en los que tanto la Delegación del Gobierno en Melilla como las asociaciones profesionales de la Guardia Civil y sindicatos de la Policía Nacional denunciaron la “violencia empleada” por los asaltantes, al hacer frente a los dispositivos policiales que intentan frenar sus entradas provistos de barras de hierro, palos, piedras y garfios, entre otros objetos. La Delegación informó entonces de siete guardias civiles heridos, cinco el 12 de julio y dos el 14.

La totalidad de los migrantes que han logrado acceder a suelo español pasarán la cuarentena, en las dependencias que se han habilitado para ello en el propio CETI, por si estuvieran afectados por el Covid-19.