Vivas apoyará a Abascal si retira sus críticas «contra los musulmanes»

El presidente de Ceuta apoyaría retirar la declaración de «persona non grata»

El líder de Vox, Santiago Abascal, durante su visita a Ceuta el pasado mes de mayo
El líder de Vox, Santiago Abascal, durante su visita a Ceuta el pasado mes de mayoBrais LorenzoEFE

El presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, valora ofrecer al líder de Vox, Santiago Abascal, una salida pactada a la crisis que se ha abierto entre los dos partidos a raíz de que en la Asamblea de la ciudad autónoma saliera adelante una propuesta que declara a Abascal «persona non grata» con la abstención de los populares y la unión de la izquierda.

Vox reaccionó con una moción que exige debatir de nuevo esta declaración. Esto les sirve para intentar utilizar esta cuestión como elemento de tensión interna dentro del PP y sacar rédito en su electorado del victimismo de su líder. El PP nacional se mostró disconforme con la iniciativa aprobada, pero no ha rectificado oficialmente al presidente de Ceuta. Vivas es un dirigente histórico, respetado en el partido, y que en su currículum atesora el mérito de haber conseguido mantener la convivencia en un territorio con equilibrios cada vez más complicados.

Vivas frenó este nuevo debate con la justificación de que la Asamblea no lo impide, pero sí debe seguirse el protocolo estipulado y respetarse los procedimientos establecidos. Es una forma de ganar tiempo ante una cuestión que el PP sabe que no les suma, pero en la que entran en conflicto sus intereses de partido, y la tensión que Vox amenaza introducir en sus Gobiernos autonómicos, con la responsabilidad institucional del presidente de Ceuta.

Vivas valora plantearle a Abascal una enmienda a su iniciativa, por la que el líder de Vox retire sus duras críticas contra diputados y resto de partidos de Ceuta porque hacen el juego a Rabat. A cambio el PP apoyará su propuesta para retirar la declaración de «persona non grata» contra Abascal. Si no acepta su solución pactada, la posición de Vivas será mantener la abstención ante la propuesta de Vox, como ya hizo con la otra iniciativa que repudió su presencia en la ciudad autónoma.

Desde que el PP prescindió del respaldo de Vox para que el Gobierno local en minoría tuviera estabilidad, y decidió volver a apoyarse en e PSOE, a finales del año pasado, los de Santiago Abascal han ido elevando el tono de su discurso contra todos los demás miembros de la Asamblea.

Después de la última crisis fronteriza, los representantes de Vox dieron otro salto cualitativo importante y optaron por la estrategia de pasar a referirse de forma continua a los partidos y a parte de la sociedad ceutí, en evidente alusión a la población musulmana, como «promarroquí» y «quintacolumnista» del anexionismo del país vecino.

Vivas tuvo que llegar a suspender la actividad del Parlamento autonómico, que retomó con el deseo de conseguir un acuerdo de mínimos sobre la necesidad de no caer en las provocaciones de Vox, que, a su juicio, le hacen el juego al discurso de Marruecos.

El presidente de Ceuta intentará buscar una salida con esta enmienda transaccional a esta última crisis que ha encendido las alarmas en Génova. En Madrid quieren pasar página cuanto antes. Lo previsible es que Vox rechace esta enmienda, por lo que al PP no le quedará otra opción que mantener su abstención. Esto impediría que se retire esa declaración contra Abascal como «persona non grata».

En cuanto a los efectos reales de la crisis sobre la estabilidad de los gobiernos autonómicos que dependen de Vox en las votaciones parlamentarias, los mayores líos, o así lo temen en el PP, pueden estar en Andalucía. Pero Vox también matizó su amenaza de ruptura de relaciones a renglón seguido de haberla verbalizado. El pulso político es una cosa, y otra, su materialización en decisiones concretas, que supondrían colocar a Vox al lado del bloque de la izquierda.

Esta crisis beneficia más a Vox que al PP en un momento en el que las encuestas auguran una mayoría entre estos dos partidos que estaría en condiciones de sustituir al Gobierno de coalición. Siempre que las dos fuerzas llegaran a un acuerdo.

La tensión entre las direcciones es máxima, y la falta de confianza es absoluta desde la moción de censura contra Sánchez del año pasado, a pesar de que hasta ese momento Pablo Casado y Abascal mantenían una buena relación personal.

Pero como ha ocurrido en comunidades y ayuntamientos, es impensable que, si hay opción de un Gobierno alternativo al de Sánchez y Podemos, éste se malograse por falta de acuerdo entre dos partidos que están en una competición sangrienta por el voto pero que beben de un mismo electorado.