La izquierda contra el inventor del autogiro

El veto al aeropuerto de Murcia con el nombre de Juan de la Cierva se basa en un informe exiguo y con faltas de ortografía

El murciano Juan de la Cierva fue el inventor del autogiro, precursor del helicóptero
El murciano Juan de la Cierva fue el inventor del autogiro, precursor del helicóptero FOTO: foto EFE

Polémica académica y política con alcance nacional a cuenta de la negativa a bautizar el Aeropuerto Internacional de la Región de Murcia con el nombre de Juan de la Cierva, el célebre inventor del autogiro nacido en la capital murciana en 1895. Pese a ser aprobada por la Asamblea de Murcia en 2017 y por la Comisión de Fomento del Congreso en 2019 –y contar con el visto bueno de Aena–, la iniciativa se vio frenada por decisión del Ministerio de Transportes que presidía José Luis Ábalos tras recibir un informe de la Secretaría de Estado de Memoria Democrática que vincula al ingeniero con el alzamiento que dio lugar al inicio de la Guerra Civil. El documento lo firma el historiador Ángel Viñas, que avala en escaso folio y medio el rechazo a De la Cierva por el supuesto encuadramiento del inventor en el bando que se alzó contra la República en julio de 1936. Otros historiadores discrepan de este repudio a un referente mundial en el campo de la aeronáutica. En esta línea, un análisis de 23 páginas de Roberto Villa, profesor titular de Historia Política de la Universidad Rey Juan Carlos, explica los motivos por los que sí procede ese bautizo del aeródromo, y exonera a Juan de la Cierva de responsabilidad en el golpe. Apoya esta defensa Guillermo Rocafort, secretario de la Asociación de Memoria Histórica Raíces. «La prueba es que su propia familia estaba en Madrid, y todos sufrieron represión. Si lo hubiera sabido los habría puesto a salvo», apunta. «Llama especialmente la atención» que Viñas «deja caer que Alfonso XIII conspiró con De la Cierva, incluye supuestas conexiones con el Gobierno inglés» y asegura que Franco intentó «vanamente» sublevarse en febrero de 1936, «cuando es sabido que solo reaccionó a última hora, con la muerte de Calvo Sotelo», afirma Rocafort.

El informe de Viñas –745 palabras en total– que ha servido para desacreditar la figura del inventor e impedir que lleve su nombre el aeropuerto de Murcia contiene cinco faltas de ortografía, «con lo que según las normas que se aplicaban en Selectividad se habría ganado un suspenso en toda regla», denuncian desde Raíces.

En particular, los errores ortográficos que ha cometido el asesor del secretario de Estado de Memoria Democrática son los siguientes:

–«Araujo» en vez de «Araújo».

–«Debía» en vez de «debían».

–«Rodriguez» en vez de «Rodríguez».

–«Partició» en vez de «participó».

–«Duó» en vez de «dudó».

A juicio de la Asociación Raíces, esto evidencia la «nula capacidad de Ángel Viñas para llevar a cabo cualquier comportamiento memorialístico, pues carece de base para ello en el plano de la comprensión verbal y en el ámbito de la redacción de las ideas». Afirman que «el más importante científico que ha dado España en el siglo XX no puede ser objeto de depuración por parte de un catedrático de Economía Aplicada como es Viñas, incapaz de escribir sin faltas de ortografía, además de que su informe es un cúmulo de especulaciones y mentiras».

«Omite» Ángel Viñas que el hermano de Juan de la Cierva, Ricardo, diputado en Cortes, «fue asesinado por el Frente Popular en Paracuellos del Jarama» al comienzo de la Guerra Civil, y que su mujer y sus seis hijos pequeños tuvieron que sufrir una «cruel diáspora recorriendo a pie todo el sur de Francia hasta llegar a la zona nacional», además de que su padre, Juan de la Cierva y Peñafiel, ministro de muchos gobiernos de Alfonso XIII, «tuvo que refugiarse al comienzo de la guerra para salvar su vida en la embajada de Noruega en Madrid, donde murió en enero de 1938 a causa de las privaciones y la ausencia de medicinas».

Por su parte, el Ejecutivo murciano ha dirigido una carta al Gobierno central en la que le traslada las conclusiones de Villa y recoge un estudio del catedrático de Historia Moderna de la Universidad de Murcia Francisco Javier Guillamón que señala que la condición de monárquico y conservador del ingeniero «no le convierte en franquista».

El escrito del Gobierno regional afirma que tanto Guillamón como Villa «reniegan de la manipulación de la Historia como arma política al referirse al informe aportado por la Secretaría de Estado como conjeturas y elucubraciones conspirativas». Asimismo se indica como «llamativo y extraño» que, pese al impacto que tuvo la Guerra Civil en los familiares del ingeniero, «no se haya reconocido a Juan de la Cierva la condición de familiar de víctima de la Guerra Civil, en aplicación de la Ley de Memoria Histórica».

Según ha declarado su familia, el único papel de De la Cierva en el golpe de 1936 fue hacer de asesor para el alquiler del «Dragon Rapide», que habría de trasladar a Franco desde Canarias hasta Tetuán para tomar el control de las tropas del norte de África. Los suyos defienden que el inventor y empresario ni siquiera sabía para qué se necesitaba el avión.

El otro De la Cierva en Hollywood

La saga de inventores de la familia De la Cierva no se queda con el inventor del autogiro. Un sobrino con su mismo nombre inventó un sistema de grabación que le permitió ganar a un español en 1969 y por primera vez un Oscar de Hollywood, pues desarrolló un estabilizador óptico, el “Dynalens”, que eliminaba las vibraciones y desenfoques no deseados de las cámaras, sistema que se aplicó por primera vez en la película «Tora, Tora, Tora», recuerdan desde la Asociación de Memoria Histórica Raíces. Lamentan desde la entidad que “seguramente el PSOE, en su afán de borrar todo mérito en la España predemocrática, será capaz de borrar también este nombre de Juan de la Cierva en su vertiente cinematográfica”. Es la “impronta sectaria” que a su juicio “ha dejado la ministra Carmen Calvo, y su secretario de Estado de Memoria Democrática, Fernando López”.