Ex ministros y veteranos vuelven al PP de Feijóo

El «aparato» del partido, la generación de Martínez-Maíllo, servirá de apoyo al líder gallego. Casero y Hervías tienen un futuro negro

El presidente de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, ayer en un acto en Vigo
El presidente de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, ayer en un acto en Vigo FOTO: Javier Vázquez Europa Press

Alberto Núñez Feijóo romperá su silencio una vez que se haga oficial la convocatoria del congreso extraordinario. El PP espera que la candidatura a la Presidencia nacional del partido la presente en Galicia para «vincular sentimiento y política». El líder gallego no anticipa planes y ha impuesto un hermético silencio a su entorno de máxima confianza, aunque, por su trayectoria, en el PP ya anticipan algunos de los movimientos que ejecutará después del congreso. Uno de ellos, y muy relevante para el PP, es que Feijóo rectificará la estrategia de la dirección de Pablo Casado de esquinar a los históricos del partido para representar así lo que dieron en llamar «el nuevo PP».

Esta crisis está haciendo que cada vez haya más voces internas que admiten ahora que el congreso de la sucesión de Mariano Rajoy se cerró en falso por las circunstancias en las que se celebró y porque la dirección saliente no hizo el esfuerzo necesario de integración de las candidaturas con las que compitió ni tampoco de las «raíces» del partido. Feijóo si volverá a echar mano de ese capital humano dentro de un plan que en el PP dan por hecho que tendrá como eje principal «arrastrar más desencantados con la izquierda, con un proyecto de centro moderado que sirva para atraer votante a derecha y a izquierda». El fin de la política «de la algarada y de la escandalera», sentencian hoy dentro del mismo grupo parlamentario que ha estado sosteniendo a Casado en el Congreso de los Diputados en estos últimos años.

El presidente de la Xunta ha hecho saber a otros cargos del partido su preocupación por el «desgarro» y el «desafecto» provocados por la gestión de Génova, análisis que comparte con otros referentes autonómicos. Y siente también la necesidad de hacer que se visualice la gestión de gobierno del PP con rostros reconocibles. Hay ex ministros y veteranos que han encontrado una salida profesional muy buena, y no es de esperar que cambien el paso para volver a la política, pero en la organización popular creen que sí deben tirar de ellos para «rentabilizar» ese capital humano y también para contar con su experiencia de gobierno. En ese sentido, a la dirección de Casado le reprochan que las principales iniciativas legislativas que hayan presentado en la oposicion –la judicial, educativa y energética, entre otras–, se redactaran sin consultar a ninguno de los exministros que pilotaron la acción del Gobierno popular en estas materias. Entre los veteranos que colocan en la órbita de Feijóo están ex ministros como Íñigo de la Serna, Fátima Báñez o Isabel Tejerina, por ejemplo. Más allá de Mariano Rajoy. Y otros históricos del «aparato» de Génova como Esteban González Pons o Fernando Martínez-Maíllo.

Feijóo se juega mucho en las primeras decisiones que anuncie después de que el congreso extraordinario le elija como presidente nacional del PP. Su primer mensaje y sus primeros gestos serán analizados con lupa. El Partido Popular también espera medidas dirigidas a impulsar la labor de gestión y cercanía de los alcaldes con la sociedad «como puntal para iniciar la recuperación de nichos de voto».

No obstante, la integración del viejo PP y el nuevo PP debe sostenerse, advierten en el partido, en el destierro, sin matices, de todos los escándalos políticos que puedan derivar en líos judiciales. Y de entre los nombres que hay en Génova, hay dos que aparecen señalados en rojo, y para los que en el PP anticipan un «negro futuro», aunque esto dependa del ritmo de los tiempos que marque Feijóo.

Uno de ellos es el de Alberto Casero, el diputado con cuyo voto salió adelante la reforma laboral del Gobierno de coalición, y que carga con la sombra de una futura imputación. En la Secretaría de Organización del partido es un problema para el nuevo equipo que aterrice en Génova. El otro es el de Fran Hervías, el «Judas» de Ciudadanos (Cs), que entró por la puerta grande de Génova en el proyecto de desestabilizar desde dentro a la formación naranja. También le señalan como una pieza predestinada a caer. Fichado por el hoy ya ex secretario general, Teodoro García Egea, su aterrizaje se interpretó como un «golpe» para el PP andaluz y pudo dinamitar el Gobierno autonómico y su pacto con Cs. El congreso regional y los congresos provinciales airearon, además, las diferencias entre Génova y la dirección andaluza, y el pulso entre García Egea y Elías Bendodo, mano derecha del presidente de la Junta, Juan Manuel Moreno.

Más allá de los encajes internos, la expectativa creada por la llegada de Feijóo al mando de Génova también está produciendo movimientos en otros ámbitos. Es el caso del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), donde los vocales esperan que el cambio de liderazgo en el PP facilite la renovación pendiente desde hace tres años.

Hoy Pablo Casado hablará en abierto ante la Junta Directiva Nacional, máximo órgano entre congresos, y éste será su último discurso antes de la despedida en el cónclave convocado de urgencia para hacer frente a la grave crisis interna. En las últimas horas han seguido sumándose pronunciamientos de destacados dirigentes a favor de Feijóo, y la fuerza del clima de consenso hace crecer la confianza del poder territorial en que no haya candidaturas alternativas.

Si el congreso extraordinario es de unidad, se celebrará en Sevilla, como ya tienen hablado Feijóo y Moreno. Si se vislumbran interferencias en esa unidad, el PP andaluz prefiere que la convocatoria se desplace a otro territorio. El congreso regional, en el que fue reelegido Juan Manuel Moreno como presidente regional, quedó eclipsado por la pelea de Génova con la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso.

El alcalde de un pueblo de Ávila, bajo la lupa

La información adelantada ayer por este periódico, sobre el alcalde de un pueblo de Ávila que dio información falsa y obtenida de manera ilegal a Génova contra Isabel Díaz Ayuso, ha movido los cimientos del partido, sobre todo en el PP en Castilla y León. La primera reacción fue negarlo; luego, la sorpresa; para, más tarde, y después de recabar información, poner en el PP de Ávila bajo lupa al nombre que en la organización popular tienen ya señalado como presunto responsable de estos hechos. Este alcalde, amigo de Casado, es gestor además de una oficina bancaria, y por su relación con el dueño de Priviet Sportive, llevaba las cuentas anuales de la empresa. Cuando en junio de 2020 vio que en la relación anual figuraba el nombre del hermano de la presidenta de la Comunidad de Madrid, interpretó que la facturación de este autónomo con la empresa procedía de la compra de mascarillas y que el monto total era una «mordida». Pasó los datos, capturados de manera ilegal y «mal interpretados», a Génova para que actuaran contra Ayuso.