Opinión

Cinco interrogantes para Feijóo

Más de uno en el PP aguanta la respiración porque Casado está herido y dolido, y un hombre herido es imprevisible

Toni Bolaño

Hoy Pablo Casado acaparará todos los focos. Intervendrá en la Junta Directiva Nacional que convocará el congreso del partido y, por su tono, sabremos cuál es su posición. Se convocará el congreso y con congreso convocado, Alberto Núñez Feijóo tendrá que hacer pública su candidatura. Seguramente la única pero siempre pueden surgir alguna otra con afán de notoriedad. Y tendrá que poner negro sobre blanco sus intenciones, al menos en cinco cuestiones.

¿Quiénes formarán su equipo? Dicen que Feijóo recuperará «la generación perdida», esos líderes que dejaron de serlo con Casado. Primeras filas, líderes territoriales y sobre todo, el sottogoverno, esa telaraña de cargos que hace fuerte a un partido, porque en la primera división de la política se viene ya aprendido.

¿Cuál será su posición ante Vox? Las encuestas publicadas tras el vía crucis y harakiri colectivo dejan un mal sabor de boca. En Andalucía ganará Moreno Bonilla pero Vox, todavía con Macarena Olona calentando en la banda, llega al 20% del voto. Solo una alegría. El PSOE se sitúa en los parámetros que dejó Susana Díaz sin posibilidad de arbitrar una mayoría alternativa porque a su izquierda se desangra en la división. Todavía no sabemos la posición del nuevo Partido Popular, aunque Feijóo siempre ha llevado a gala que en Galicia la ultraderecha no existe. La cuestión es si pactará con los de Abascal, o por el contrario levantará la bandera de un partido de estado, europeísta, liberal y centrado, alejado del populismo de la extrema derecha. Castilla y León primera parada.

¿Cuál será el tono de oposición? Casado se ancló en la bronca permanente. Los sondeos de este fin de semana dejan a un PP tocado, pero no hundido, con el aliento en la nuca de Vox y con Sánchez anclado en primera posición aunque para gobernar necesitará un ábaco para cuadrar las sumas de un parlamento fragmentado. Y Feijóo sabe que Vox es como un espantapájaros que ahuyentará a posibles apoyos, léase PNV, Coalición Canario, Partido Regionalista de Cantabria y las variadas fórmulas de la España Vaciada. Nadie querrá pactar con un PP de la mano de Vox, pero para llegar a ese estadio Feijóo debe ganar las generales. Y también sabe, que la política es ir más allá de la brega constante. Si se quiere ser alternativa de gobierno hay que demostrarlo, y se puede hacer oposición marcando distancias con Vox. Solo tiene que recuperar la esencia del PP, la suya, y abrir un nuevo escenario de colaboración entre ambos partidos. Para barrar el paso a la derecha populista y para reforzar el bipartidismo

¿Cuál será la posición sobre el conflicto catalán? Feijóo ha abanderado un nacionalismo moderado en Galicia. De hecho, se lleva collejas por la izquierda y por la derecha. Hasta ahora ha seguido la línea marcada por Génova con respecto a Cataluña donde el PP es un partido residual. El nuevo líder puede refugiarse en la Constitución y la ley como únicas fórmulas, pero quizá opte por abrir también la carpeta de la política.

¿Qué hacemos con Díaz Ayuso? La presidenta de Madrid será presidenta del partido en la comunidad, afirman los populares, que deslizan un matiz «una vez la fiscalía archive el caso». Dicen que antes del verano si los líos madrileños no se complican. Que si las fechas no cuadran, que si llegaron a Madrid antes de firmar el contrato, que si la cifra de 280.000 euros es la correcta, que si las mascarillas entregadas no eran de la calidad presupuestada, que falta transparencia... Demasiados interrogantes. Quizá por eso, los barones han cerrado filas con Feijóo y han dejado a Ayuso en su burbuja. A ella le va bien, y al PP también.

Feijóo sigue callado mientras pone orden en Galicia –las sucesiones agitan el puchero– y hoy es el turno de Casado. Más de uno en el PP aguanta la respiración porque Casado está herido y dolido, y un hombre herido es imprevisible.