Recuerdan al Gobierno que “aún quedan 69 presos de ETA” fuera del País Vasco y Navarra

“Basta ya”: el entorno proetarra exige a Pedro Sánchez que se cumplan los acuerdos de acercamiento de los reclusos

Manifestación junto a la cárcel de Martutene, en San Sebastián /Juan Herrero
Manifestación junto a la cárcel de Martutene, en San Sebastián /Juan Herrero FOTO: Juan Herrero EFE

“Es buen momento para instar una vez más al Gobierno español a que acabe de una vez de acercar a todas las y los presos a las prisiones vascas. Porque, no lo olvidemos, en la actualidad hay 69 presos y presas del colectivo de presos políticos vascos que se encuentran aún encerrados en prisiones de la periferia de Euskal Herria”. La asociación Etxerat, que agrupa la mayoría de los familiares de los reclusos terroristas (que no políticos), le recuerda a Pedro Sánchez algo que está en los acuerdos suscritos para que que EhBildu apoyara su investidura y los Presupuestos Generales del Estado.

Asimismo, se quejan de que se supriman las medidas que impiden que las visitas a los presos se normalicen. Dichas medidas se mantienen dentro de las necesarias para luchchar contra la pandemia del COVID.

“Hasta esta misma semana, Instituciones Penitenciarias ha seguido manteniendo suspendidas todas las comunicaciones, familiares y de convivencia, en El Dueso, Burgos, Soria y Logroño y las de convivencia en Alcalá y Villabona. Tampoco se han recuperado las comunicaciones íntimas en la prisión de Iruñea (Pamplona), mientras que en el resto de las cárceles de Hego Euskal Herria (País Vasco) se imponen confinamientos de hasta diez días tras las comunicaciones”, señalan.

Quienes no han pedido perdón a las víctimas que causó ETA, señalan que “ésta es la cruda realidad, más de dos años después. Demasiado tiempo sin el abrazo con los hijos e hijas, con los familiares de edad. La situación es ya inaguantable y no tiene sentido alguno que se mantenga. Lo hemos denunciado, nos hemos movilizado para instar a actuar con responsabilidad y valentía también en las cárceles, sin añadir más obstáculos a una situación muy dura, pero ha llegado el momento de exigir que se acabe ya con esta conculcación de derechos.mYa vale. Ya basta. No hay ya razón alguna para impedir a estas alturas las comunicaciones con la misma normalidad con la que estamos viviendo en la calle el tiempo post-pandemia. Y por supuesto, es hora también de plantear con valentía alternativas a la prisión en la perspectiva de la libertad; presos enfermos a la calle, terceros grados, pulseras telemáticas, permisos”, exigen.