Realidad aumentada, trajes inteligentes o sistemas para asfixiar incendios: España, una referencia en Emergencias

Las últimas tecnologías en la lucha contra las catástrofes se podrán conocer los días 8 y 9 de junio en Madrid en el primer congreso nacional del sector

Una de las emergencias más graves y destacadas de los últimos años ha sido el volcán de La Palma
Una de las emergencias más graves y destacadas de los últimos años ha sido el volcán de La Palma FOTO: Emilio Morenatti AP

Códigos QR para que los bomberos puedan conocer el plano de un edificio en 15 segundos antes de que arda en llamas, gafas que despliegan mapas en 3D para los centros de mando y control, trajes NRBQ para enfrentarse hasta a amenazas nucleares... Un buen plan de emergencias no se basa solo en tener héroes, sino en que esos héroes tengan lo necesario para ser eficaces.

Si bien es cierto que estamos en un país donde uno de los refranes más conocidos reza que “Nadie se acuerda de Santa Bárbara hasta que truena”, España es una referencia a nivel internacional en respuesta rápida en emergencias y buena parte de la culpa es de una industria capaz de ofrecer a los rescatadores las más punteras herramientas.

Un desprendimiento en La Gomera
Un desprendimiento en La Gomera FOTO: Servicio Ilustrado (Automático) INVOLCAN

Tecnología española para salvar vidas

Uno de los mayores retos a los que se puede enfrentar un equipo de rescate es la comunicación. En medio de un incendio, por ejemplo, pueden arder las torres de comunicación o la orografía suponer un problema. En un contexto así la información y la comunicación son vitales, tanto para salvar vidas como para no morir en el intento. La tecnología actual ayuda. Sigamos con el mismo ejemplo y añadamos una persona desaparecida a la ecuación. El equipo de búsqueda ya no tiene que andar pegando gritos entre el fuego a ver si alguien contesta. Ahora, gracias una empresa española, Centum, y a su “Life seeker”, se pude rastrear un móvil sin problema.

Desde el centro de mando y control, los líderes del equipo pueden dirigirlo hacia el perdido esquivando los focos de fuego gracias a información de drones o de satélites como los de otra empresa española, Hisdesat, pero, además, ya no tienen que decidir un camino sobre un mapa plano con la dificultad consiguiente para establecer las diferencias de cota. Ahora ese mapa se puede ver en 3D, solo hay que ponerse unas gafas y meterse en el mismo terreno que pisan los rescatadores, de manera que cualquier obstáculo orográfico se identifica al momento.

El siguiente problema es comunicarse con ellos si todos los repetidores han desaparecido o el fondo del barranco donde están es inaccesible vía satélite. Aquí entran en juego drones capaces de meterse en esa área y actuar como repetidores de la señal telefónica. Una vez localizada la persona perdida, un dron incluso podría poner sobre el terreno la ayuda médica necesaria para realizar una cura si fuera necesario.

Calles inundadas en Pamplona
Calles inundadas en Pamplona FOTO: Villar Lopez EFE

Sigamos metidos en materia. El fuego se extiende a una población y un edificio se derrumba. Bajo los escombros siguen ardiendo las llamas pero es imposible acceder a la zona y apagarlas, por lo que antes o después terminarán extendiéndose al resto. Pues bien, Cristanini ha desarrollado un sistema de chorro de alta presión de agua capaz de asfixiar un fuego al instante. Una barrena perforaría los escombros hasta llegar al fuego, por el agujero resultante se metería la lanza de alta presión y listo, incendio sofocado. Pero esto no acaba así, las llamas han afectado a una empresa química y el fuego ha reventado las cisternas que guardan productos peligrosos. Un código QR a la entrada informará al momento a los rescatadores del plano del lugar y cualquier otra información de interés y los trajes NRBQ permitirían al equipo entrar en la zona y atacar la catástrofe con garantías personales gracias a tejidos inteligentes que analizan sus constantes vitales y el entorno medioambiental para detectar posibles amenazas.

En este ejemplo hay fuego, un rescate, el colapso de una infraestructura y un problema ambiental, pero las emergencias van mucho más allá y la necesidad de tener la tecnología necesaria para enfrentarla es cada día más patente. Sucesos como la erupción del volcán de La Palma o Filomena han puesto de relieve el buen hacer de los equipos de emergencias pero también su necesidad y la importancia de estar bien formados y equipados. La opinión pública ni siquiera es consciente de todo lo que abarcan esas emergencias, ya sea una persona perdida en la montaña o a punto de ahogarse en la mar, el derrumbe de un talud sobre una carrera que aísla a una población entera, el rescate de los pasajeros de un coche arrastrado por una inundación, la caída de un edificio que deja gente atrapada o un simple concierto que termina avalancha. Es más, en cada noticia sobre rescate de inmigrantes que intentaban llegar a Europa por mar hay que ser conscientes de que la Sasemar, la Sociedad de Salvamento y Seguridad Marítima, solo es capaz de sacar a esos náufragos de entre olas de cinco metros y sin apenas visibilidad gracias a las últimas tecnologías de detección.

Unificación de protocolos

El gran reto en las emergencias pasa por unificar criterios, equipamientos, protocolos y burocracia. En España las competencias están descentralizadas y dependiendo dónde se produzca la catástrofe puede haber equipos de Bomberos de dos Comunidades Autónomas, un Ayuntamiento o incluso de una empresa, cada uno con su centro de mando. El objetivo del sector es que todos esos equipos puedan trabajar juntos y en sintonía sin ninguna traba técnica que lo impida.

Una excavadora de la Unidad Militar de Emergencias durante la limpieza de una de las carreteras llenas de nieve tras el paso de la borrasca "Filomena"
Una excavadora de la Unidad Militar de Emergencias durante la limpieza de una de las carreteras llenas de nieve tras el paso de la borrasca "Filomena" FOTO: Óscar J.Barroso Europa Press

El gran ejemplo aquí es la UME. Los militares han demostrado la eficacia de unos mandos bien formados y unos equipos capaces de actuar sin límites administrativos. Tanto es así, que la unidad está siendo imitada por Fuerzas Armadas de todo el mundo.

Una apuesta a nivel europeo

España es referencia y Europa quiere serlo, por lo que ha puesto en marcha el denominado “Faster”, un programa financiado por plan europeo Horizonte 2020 que involucra a la industria en la investigación de sistemas de protección personal y mejora de capacidades para los equipos de emergencias.

Entre las herramientas que se investigan como parte de este programa europeo están las plataformas loT para la recopilación y el procesamiento en tiempo real de datos, que pueden ser tanto referentes al estado del personal como medioambientales. Estos datos se recogerían a través, entre otros, de textiles inteligentes. Bajo este plan del H2020 también se desarrollan vehículos autónomos capaces de actuar en enjambre y sistemas de evaluación de riesgos para la salud individual o el análisis de escenas.

“Faster” incluye además nuevas herramientas como la realidad aumentada, que permitirá, por ejemplo, una mejor transmisión de la información mediante interfaces basadas en gestos que faciliten la comunicación con los sistemas que haya que manejar. La realidad aumentada también mejorará la conciencia situacional del personal gracias, por ejemplo, a la representación de escenarios.

En este contexto, el sector se reunirá por primera vez en un congreso los próximos días 8 y 9 de junio en la Escuela Nacional de Protección Civil en Madrid y lo hará para hablar de las tecnologías del mañana. A lo largo de dos jornadas, expertos en emergencias de todo el país se darán cita en Madrid para debatir sobre cuáles son las necesidades tecnológicas para enfrentarse a lo que ellos denominan los tres itinerarios: riesgos naturales (incendios, inundaciones, nevadas, volcanes -ha demostrado las capacidades se monitorizó desde antes-...), riesgos tecnológicos y medioambientales (NRBQ, aludes, colapso de infraestructuras...) y riesgos derivados de la actividad humana (rescates, aglomeraciones...).