Opinión

El nudo gordiano de Madrid

Con Maroto, Pedro Sánchez ha solucionado el sudoku de Madrid

Toni Bolaño

Pedro Sánchez ha solucionado el sudoku de Madrid con “un proyecto serio y comprometido con la ciudad para los próximos 10 años”, según dicen fuentes socialistas que, aunque no lo digan, queda claro que con la elección de Reyes Maroto el PSOE afianza un liderazgo en el tiempo. Los continuos cambios han sido un mal negocio y urge estabilidad. Dicho de otra forma con Reyes Maroto, una mujer ligada al partido, no habrá “espantá” y el PSOE podrá trabajar a corto y a medio plazo. Lo hizo Jaume Collboni en Barcelona. En 2015 obtuvo cuatro regidores que dobló en 2019. Ahora puede recuperar la alcaldía, pero para llegar a este punto ha picado piedra, ha trabajado con denuedo y no abandonó a la primera de cambio. Ahora tiene su oportunidad. Todo llega.

La política es el arte de lo que no se ve en una carrera de fondo. Los esprínteres suelen ser un fracaso aunque a veces suena la flauta. Con Reyes Maroto el PSOE pone fin a especulaciones nacidas sobre todo de una gestión de expectativas manifiestamente mejorable. La todavía ministra es una buena gestora y su paso por el ministerio le avala porque es sensata y cabal. Dicen que no llega en buen momento, pero el buen momento para el PSOE en Madrid hace tiempo que no existe, pero no lo duden, hay partido. El alcalde no pasa por su mejor momento, con el añadido no menor, de que Martínez Almeida no es Díaz Ayuso. Ni de largo. Y lo peor para el alcalde, el protagonismo de Ayuso le puede dejar a pies de los caballos. Decir que la manifestación de sanitarios del domingo tiene tintes electorales, a ella le puede ir bien para polarizar. A él, puede que no tanto porque lo retrata como segundón. Y muchos de los presentes votarán en la capital.

Además, Almeida tiene su Talón de Aquiles en varios frentes. Sus gestiones en la pandemia están plagadas de polémica, tiró la toalla como portavoz del partido en la época de Casado y, lo peor, traicionó al que lo nombró plegándose a los designios de la presidenta madrileña, Madrid Central sigue siendo una realidad a pesar de su inquina en la anterior campaña electoral, y Madrid es una ciudad sucia que ha dejado al pairo a numerosos barrios. Para colmo, agita al electorado adversario con homenajes fuera de lugar a un general golpista como Millán Astray.

El panorama electoral todavía parece decantarse a su favor a la espera de Begoña Villacís, que deshoja la margarita sobre su candidatura en solitario o cobijada bajo las siglas populares. Seguramente este miércoles saldremos de dudas en la presentación que hará la vicealcaldesa del exlíder del partido Albert Rivera. Por su derecha, Ortega Smith ya no es lo que era. Hace cuatro años, Vox vivía en un ascenso sin fin, ahora las perspectivas son menos halagüeñas. Consejo: no venda la piel del oso antes de cazarlo.

Con la elección de Maroto, la izquierda cierra frentes abiertos. Ahora le toca mover pieza a la izquierda del PSOE. Más Madrid está fuerte y todo apunta que será la fuerza más votada en este segmento electoral, pero para ganar tendrá que sacarse piedras del zapato: carmenistas y Podemos. Si la división no se solventa pronto, y pronto no es apurar los plazos y hacer el ridículo como en Andalucía, la izquierda no tiene ninguna posibilidad de sumar por encima de la derecha. El PSOE debe hacer una lista con un cierto peso para arropar a su flamante candidata y los morados deben ser capaces de abandonar discusiones eternas de vuelo gallináceo. Aquí está el nudo gordiano. Sin unidad, la izquierda irá por el lodazal y, aunque renqueante, Almeida puede ser reelegido. Las encuestas tienen un común denominador: igualdad en los bloques y diferencias mínimas. Con unidad, la izquierda tiene una oportunidad. Tanto Pedro Sánchez como Yolanda Díaz tendrán mucho que decir y hacer en este punto, y la vicepresidenta no puede ponerse de perfil. Madrid es mucho Madrid.