Elecciones

A cambio de nada

A la hora de la verdad los votantes podrían condonar al responsable del bloqueo.

Los líderes de los partidos acudieron ayer al Congreso tras verse en Zarzuela con el Rey
Los líderes de los partidos acudieron ayer al Congreso tras verse en Zarzuela con el Reylarazon

A la hora de la verdad los votantes podrían condonar al responsable del bloqueo.

Los españoles también sabemos vivir como italianos. Bueno, a medias. A galope de un viento huracanado pero sin la finezza de nuestros vecinos para resolver cuitas. Lo pienso mientras aliño con aceite de oliva y salsa de soja una ensalada de arroz tibio y lechuga, enganchado a la comedia de nuestros políticos con la estupefacción que provoca saberse en un momento crucial en la vida política y descubrir que el barco navega loco.
Las contradicciones de unos y otros no apagan la marejada que viene, acaso atizada por dos partidos, PSOE y PP, que contemplan con buenos ojos la repetición electoral. Pienso en Albert Rivera, que ha reformulado su obstinación como quien cambia de traje y, de paso, medita en cómo demonios le complica el crecimiento a un Pablo Casado con los barones abrazados al Jaungoikua eta Lagi zarra, ilustrados ellos, centristas y tralará. Cosas de la nueva política, Rivera, o sea, capaz de aguar las restricciones previas sin atenerse a otra justificación que las pamplinas de los cabezas de huevo, que susurran en su oído palabra de amor, palabras. Que no digo yo que la desfallecida propuesta no tenga su aquel, que no alumbre en un renuncio a Redondo y cía. Pero hubo meses para articular un plan meditado, solvente, serio, adulto, y faltó gallardía para evitar la jaimitada de turno. Cíclica entre unos asesores que hace no tantos años también consideraban que sería maravilloso viajar con Libertas, solo caminando en bicicleta o auto-stop. A Rivera, a sus delfines estrategas, les falta aire. Igual que a Podemos y sobre todo a Pablo Iglesias, que corre peligro de acabar emparedado entre los traidores de Andalucía, que anhelan consolidar su taifa reaccionaria, y el Judas de Más Madrid. El presidente por accidente, presidente por incomparecencia del rival y sobredosis de hormigón armado, el del gobierno bonito y los ministros salientes, el que ayer no más decía y hoy digo lo contrario, presidente cuántico como el gato de Cheshire, ha respondido con un texto delicioso. Una carta donde miente con la naturalidad del psicópata al que visitan los agentes Tench y Ford en la estupenda Mindhunter.
Cuando asegura que con Bildu ni al naufragio no sabes si reír, llorar o consultar los libros de Robert Ressler, que algo sabía de killers y su desesperada necesidad de creerse sus embelecos. Tiene razón Rivera cuando acusa a Sánchez de despachar hechos con falsedades. No puede negar que existe un gobierno en Navarra con los nacionalistas y Podemos. Tampoco quiere comprometerse a no indultar a los golpistas. Pero lo del 155 en caso de, el 155 en ciernes, el proyecto de 155, más la paparrucha de los impuestos, huele a impostura radical o consigna kleenex.
Sánchez, que todo lo fía a los sondeos que le cocinan y los augurios de los bufones, debería de saber que las elecciones las carga el diablo. Si me das a elegir, aquí, ahora, hoy, 14:15 hora local en Brooklyn, donde tecleo, 20:15 en España, supongo que la jugada puede salirle bien. Pero en el calendario acecha el juicio del Proceso, los EREs en Andalucía, el hongo nuclear de una posible guerra comercial entre el gorila Trump y los sátrapas rojos en Beijing, las turbulencias previas asociadas al Brexit...
Demasiadas variables, demasiados factores y escenarios. O los debates en televisión. De los que mejor no anticipar resultado. Que por cierto los mandarines de RTVE ya planean, incluso antes de que el Rey llegase a pronunciarse, con esa mezcla de insólita desvergüenza

y arrolladora desfachatez que da el saberse impermeable al escrutinio ajeno porque tuyo es el reino de los justos y el monopolio de los buenos sentimientos. Sin despreciar el hartazgo, la saturación de una ciudadanía que alcanzará las urnas con la lengua fuera, a la hora de la verdad los votantes podrían condonar al responsable del bloqueo, Sánchez. Como escribió el otro día un maestro la gente ama que la chuleen. Tiene memoria de pez lobotomizado. Lo peor, con todo, es constatar que pasaron los días del esplendor en la hierba del constitucionalismo, flor de un día en la Cataluña del 8 de octubre de 2017. Saber que el PSOE sigue a merced o peor de un PSC entregado a la putrefacción catalanista. En Navarra gana cuerpo la ola centrífuga. En todas partes prospera la traición a lo de todos, el vasallaje a los muertos, el zumo negro y acre de los fantasmas de la tribu, la condescendencia de las élites económicas y políticas con los infectos romanceros locales. La gente, lejos de leer el libro que tiene delante, se empeña en abstraerse con las guerras de los antepasados. «No podemos aceptar que un candidato pida todo a cambio de nada», sostiene Casado, mientras el bipartidismo demuestra que la noticia de su muerte era francamente exagerada.