Alfonso Sánchez: «Del Río resquebrajó nuestras vidas. Que cumpla su condena»

Guardia Civil retirado, víctima de Inés del Río- Atentado República Argentina

Cada día recuerda, con absoluta precisión, cada minuto del atentado que sufrió en la madrileña plaza de República Argentina. Tenía 19 años cuando la etarra que recurrió ante el Tribunal de Estrasburgo la «doctrina Parot» quiso asesinarle. No lo consiguió porque el conductor del furgón que trasladaba a 16 guardias civiles ese día se saltó el semáforo. Los reflejos y el acelerador evitaron el asesinato de los jóvenes guardias, pero no la explosión. «En el microbús no se podía respirar, el estallido de la bomba, la onda expansiva y la deflagración se comían nuestro oxígeno. Mi compañero estaba hirviendo en llamas», recuerda Alfonso Sánchez. Entonces, Inés del Río y aquel comando al que pertenecía, el «comando Madrid», «nos condenó a la doctrina Rojas Marcos, con tratamiento psiquiátrico durante más de 20 años».

Poco después del atentado, Alfonso Sánchez fue destinado a Eibar con carácter forzoso. Eran los años de plomo. En marzo de 1989, la Guardia Civil detuvo al «comando Eibar» y en la lista de sus objetivos figuraba el nombre de Alfonso. «Tenían hasta nuestras matrículas y fotografías de todos nuestros movimientos», explica. «Cada vez que asistía a un compañero muerto por un atentado revivía otra vez todo lo mío. Pero no me quedaba otra que estar allí».

El atentado que golpeó su vida ocurrió en 1985, pero no fue hasta el año 2000 cuando se juzgó a la terrorista. «Hoy todos los del "comando Madrid"están en libertad, menos ella. No pedimos nada extraordinario, sólo que cumpla su condena íntegra». «Esta tipa resquebrajó nuestras vidas. No pedimos nada raro. Si a quien trinca dinero, Hacienda lo persigue y le da el palo, con los que asesinan deberían ser también firmes y no tratarles con la exquisitez con las que se les trata, con unas comidas que ya quisieran muchos hogares pensionistas».

Para este guardia civil es «inaceptable» que España como nación vaya a asumir «una sentencia impuesta por un juez extranjero». Y es que, advierte, en Europa «parece que estos asesinos son como Robin Hood, unos libertadores de los pueblos vascos». Por ello, exige que «nuestros representantes en Europa sean firmes y no permitan algo así». Si ocurre, «que los gobiernos no olviden a Miguel Ángel Blanco, Gregorio Ordóñez, Fernando Múgica, Tomás y Valiente... compañeros de partido que fueron asesinados por los mismos etarras.

Si la «doctrina Parot» resulta derogada, Alfonso se presentará en la cárcel de Teixeira el día que salga Inés del Río, al igual que ya estuvo con miembros de la AVT en la de Murcia 2, donde estaba anteriormente la terrorista. «La estaré esperando para decirle a su cara que es una asesina y escupirla a ella o al suelo. No tiene derecho a disfrutar de la libertad, debe cumplir íntegramente su condena, que los asesinatos no le salgan por menos. Compañeros míos están enterrados por ella», cuenta. «Tribunales europeos no tienen por qué pisotear el ordenamiento jurídico español», sentencia, mientras recuerda que «cada muerto tenía su propia familia, vidas que destrozaron».

Por primera vez, el 9 de septiembre, los guardias civiles supervivientes de aquel atentado –en el que falleció un ciudadano americano que pasaba por allí– volvieron a República Argentina, con claveles verdes para recordar lo ocurrido. «A un compañero le costaba mucho mirar los semáforos, pero hasta eso ya no es igual. En aquel momento, parte de nuestra vida se quedó ahí». «Sabemos que nos quisieron matar por ser guardias civiles, porque representábamos la defensa del Estado español».