Mas se queda sin investidura pese a entregarse a las ideas de la CUP

Acusa al Estado de usar fondos reservados para pagar a confidentes e intentar destruirlo.

El presidente de la Generalitat en funciones, Artur Mas, junto a su vicepresidenta, Neus Munté (i), conversa con el portavoz de Junts pel Si, Jordi Turull
El presidente de la Generalitat en funciones, Artur Mas, junto a su vicepresidenta, Neus Munté (i), conversa con el portavoz de Junts pel Si, Jordi Turull

El de ayer no fue un día feliz para Artur Mas. Aunque tenía asumido que no iba a ser investido president de la Generalitat en el primer debate de investidura, admitió que la derrota le dejó tocado. «No estoy contento», hizo saber a Antonio Baños, que ayer habló en nombre de la CUP. Lo que más preocupa al president en funciones es que el jueves vuelva a repetirse el mismo resultado, 73 votos en contra de su investidura versus los 62 de los diputados de Junts pel Sí. Por mucho que reivindique que su candidatura ha sido la más votada de la historia de la democracia, los 1,6 millones de votos que obtuvo no son suficientes para mantener el título de Molt Honorable.

En la primera votación, Mas necesitaba la mayoría absoluta, 68 diputados. Mañana, segundo debate de investidura, sólo requiere una mayoría simple, que Junts pel Sí, no alcanza por un escaño. Necesitaría la abstención de la CUP más dos votos prestados para ser reelegido. Pero Baños, en un discurso que paradójicamente devolvió la sonrisa a Mas, ya le avisó de que «no tiene nuestro voto ni lo tendrá». El diputado de la CUP volvió a esgrimir que los recortes y la corrupción que Mas carga en la mochila impiden apoyarle. Tampoco acabó de seducirle su discurso de investidura, en el que echó de menos una apuesta más contundente para romper con la gestión «viciada» de Cataluña en tanto que Comunidad Autónoma. Después de haber aprobado el lunes la resolución rupturista, Baños le recordó que «estamos en otro estadio», en la construcción de la república independiente de Cataluña.

Dicen que el humor es un pararrayos vital y Mas encajó con una sonrisa la invitación de la CUP a dar un paso atrás. Mientras la oposición daba a Mas por amortizado, los anticapitalistas trasladaron formalmente por la mañana a Jxsí que su candidato favorito para presidir la Generalitat sería Raül Romeva, el ex eurodiputado de ICV que encabezó como independiente la lista unitaria. Aunque ni Baños, ni Mas ni el portavoz de Junts pel Sí, Jordi Turull, tocaron el tema en sus intervenciones ante el Parlament.

Mas hizo caso de aquello que decía Alfredo Landa de que «el sentido del humor sirve para reírse de las propias desgracias», en su debate con la CUP. Cuando Baños le dijo que «el proceso no se encalla, porque nadie lo puede encallar»; que «todo el mundo es necesario pero nadie imprescindible», y le recordó una pancarta del 15-M que decía «si alguien se siente imprescindible, que vaya a casa, descanse y vuelva mañana, en su caso, vuelva el jueves», el president respondió: «Volveré el jueves, pero espero que no sea un vuelva usted mañana». Después de que Baños le dijera que «hay margen para entendernos», Mas no pierde la esperanza en un milagro, pese a que la CUP avanzará que no cambiará el sentido de su voto en segunda ronda. Tiene 48 horas para lograrlo.

Si la CUP logró hacer reír a Mas, el PP consiguió que sacara su genio. A Mas le volvió a hervir la sangre cuando Xavier García Albiol le dijo que actúa con «odio y mentira» hacia España y que está sumiso a un partido «estrafalario y radical» como la CUP. Tras acusar al PP de haber sembrado la «semilla de la discordia» desde el momento en que empezó a recoger firmas contra el Estatut y repasar la lista de agravios en infraestructuras del Estado con Cataluña, emplazó al Gobierno del PP a ceder la gestión de los impuestos a la Generalitat. «En 24 horas se acaba el FLA».

El duelo con la líder de Ciutadans, Inés Arrimadas, dio pie a que Mas se desatara contra el Estado. «Sé cómo funciona el Estado cuando le conviene destruir. Lo sé perfectamente. Sé cómo funcionan determinadas unidades de la Policía. Lo sé perfectamente. Sé cómo funcionan algunos confidentes. Sé cómo se destinan fondos reservados del Estado para pagar a confidentes, para luego montar mentiras. Lo sé perfectamente. Y sé cómo después, desde el poder político, se hace uso, y sé cómo se hace uso en plena campaña electoral, no me han de explicar nada», afirmó Mas.