Defensa no ondeará la bandera a media asta en Semana Santa

Robles cumple lo que prometió al llegar al cargo: “No mezclemos lo religioso con lo público”. El TC ya sentenció en 2011 que si la tradición está “integrada en un colectivo” no implica “respaldo o adhesión”

Bandera a media asta en el Ministerio en 2018
Bandera a media asta en el Ministerio en 2018

Robles cumple lo que prometió al llegar al cargo: “No mezclemos lo que entra en el ámbito religioso con lo público”

El TC ya sentenció que si la tradición está “integrada en un colectivo” no implica “respaldo o adhesión”

Desde hace unos años, cuando llega la Semana Santa lo hace también la polémica por las banderas a media asta en los cuarteles o edificios del Ministerio de Defensa. Subió de tono en 2017, cuando una orden del Jefe de Estado Mayor de la Defensa (JEMAD) instaba a que, desde el jueves santo hasta el domingo de resurrección, «la enseña nacional ondeará a media asta en todas las unidades, bases, centros y acuartelamientos». Se produjo un aluvión de críticas de los partidos, sobre todo del PSOE, que registró varias preguntas en el Congreso sobre este tema. Eso sí, los socialistas se olvidaban de que se trata de una “tradición que lleva años instalada” y que también se hacía “con gobiernos del PSOE”, tal y como confirmaron en su día varios militares a este periódico. Pese a ello, la ministra, Margarita Robles, ha decidido que este año no se ordenará que la bandera ondee a media asta en la sede de su Departamento ni en sus delegaciones territoriales, tal y como ha adelantado Ep.

Desde el Ministerio aseguran que esta práctica ha sido así desde hace décadas, a excepción de los años 2010 y 2011, cuando la ministra Carme Chacón promulgó un reglamento de honores que lo limitaba a los casos de fallecimiento de un militar en acto de servicio, del titular de la Corona, de su consorte o su heredero. Por ello, según fuentes de su gabinete, Robles retomará este año esa idea y esta Semana Santa no dictará ninguna orden, algo que ya sugirió que haría al inicio de su mandato. “La escenificación religiosa no procede en los actos institucionales y políticos -dijo en junio-. Al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios. No mezclemos lo que entra en el ámbito religioso con lo público”.

Sin embargo, esta apreciación del Ministerio choca con una sentencia del Tribunal Constitucional tras la proclamación de la Virgen María como patrona del Colegio de Abogados de Sevilla. Según dijo el Alto Tribunal entonces, «cuando una tradición religiosa se encuentra integrada en el conjunto del tejido social de un determinado colectivo, no cabe sostener que a través de ella los poderes públicos pretendan transmitir un respaldo o adherencia a postulados religiosos». Quizás por ello Defensa sí que acepta, como tradiciones que se deben respetar porque son “acervo cultural”, la participación de militares en procesiones, como ocurre, por ejemplo, con la del Cristo de Mena, una de las más tradicionales y seguidas por los ciudadanos. Y eso a pesar de que responden a la misma motivación religiosa.