El colectivo EPPK de presos de ETA se ofrece a «reconocer el daño causado»

Los reclusos de la banda terrorista no piden perdón y no quieren «reproches».

Los reclusos de la banda terrorista no piden perdón y no quieren «reproches».

Ni perdón a las víctimas ni colaboración para esclarecer la autoría de los centenares de atentados pendientes. El colectivo de presos de ETA (EPPK), como suele hacer todos los meses de enero, con motivo de la manifestación que se celebra en Bilbao (el próximo día 13) a su favor, «reinventa» algunos de los argumentos que han mantenido en los últimos años y cuya finalidad es su acercamiento a la prisión de Zaballa, en Álava, como paso previo a su excarcelación.

Ahora, según subrayan expertos antiterroristas consultados por LA RAZÓN, han lanzado el mensaje de que están dispuestos «a asumir su responsabilidad y reconocer a las víctimas el sufrimiento que han padecido», para lo que plantean «participar en un diálogo constructivo» con los afectados por sus atentados que permita una convivencia «sin reproches».

La propuesta, según las citadas fuentes, no tiene desperdicio, ya que pretenden colocar en el mismo plano a víctimas y verdugos, todo ello dentro de un «diálogo» en el que nadie les realice ningún reproche.

El anuncio de la supuesta «novedad» lo habría realizado el pistolero y cabecilla de ETA Juan Antonio Olarra Guridi, en nombre del EPPK, al coordinador del Foro Social para impulsar el «proceso de paz» en el País Vasco, Agus Hernan, en el transcurso de un «encuentro» (más bien una visita de las que tienen derecho los presos) que tuvo lugar el 6 de enero en la prisión de Albolote (Granada), donde el etarra cumple condena.

El Foro hizo público un comunicado sobre la visita, en la que Hernan informó a Olarra Guridi del trabajo llevado a cabo en torno al asunto de los presos de ETA.

Según la nota, Olarra Guridi «trasladó al Foro Social la total disposición del EPPK de asumir su responsabilidad y reconocer a las víctimas el sufrimiento que han padecido». De perdón, porque ellos son los culpables de los crímenes que cometieron, nada.

El EPPK ha dejado claro en sus últimos comunicados que, en ningún caso, van a colaborar con la Justicia para indicar quiénes fueron los autores de los atentados sin esclarecer, ya que eso supondría una «delación». Es decir, no hay ningún cambio de actitud. Muy al contrario, los presos reclaman para sus familiares la condición de «víctimas» que sufren las consecuencias de la dispersión, por lo que «también merecen la reparación necesaria». El cabecilla etarra, que cumple una condena de más de 1.000 años de cárcel, tampoco habló de disolución de la banda.

En definitiva, nada nuevo, según los expertos. Los presos, como parte de la banda, quieren escribir un relato en el que cuatro decenios de terrorismo terminen en una especie de «empate», en el poco menos que tengamos que darles las gracias por haber cometido sus acciones delictivas.