El Pacto por el Referéndum pide reunirse con el Gobierno

El objetivo es alcanzar una consulta pactada y buscarán adhesiones a la consulta ilegal en España y otros países.

El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, la presidenta del Parlament, Carme Forcadell, y la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, durante la segunda reunión del Pacto Nacional por el Referéndum
El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, la presidenta del Parlament, Carme Forcadell, y la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, durante la segunda reunión del Pacto Nacional por el Referéndum

El objetivo es alcanzar una consulta pactada y buscarán adhesiones a la consulta ilegal en España y otros países.

La segunda reunión del Pacto Nacional por el Referéndum –plataforma que integra a entidades y partidos políticos favorables al derecho a decidir en Cataluña– destapó la fragilidad del «consenso» en torno a la consulta de autodeterminación que trata de convocar el soberanismo. El encuentro de ayer demostró abiertamente las diferencias que existen entre los independentistas y el espacio de los «comunes» que lidera la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, al que buscan arrastrar para cargar de legitimidad al proceso. Pese a que todos suscribieron el manifiesto fundacional de la entidad –que defiende la vía pactada con el Estado–, las formaciones secesionistas no escondieron su escepticismo al respecto, mientras que Colau se afanó por defender la validez del texto.

El documento elaborado por la entidad, que lidera el ex diputado del PSC en el Parlament Joan Ignasi Elena, insta a la Generalitat y al Estado a «superar las dificultades políticas y los apriorismos» para alcanzar un acuerdo que establezca condiciones y garantías «justas y necesarias» para la celebración de un referéndum «reconocido por la comunidad internacional» para que su resultado pueda ser «políticamente vinculante y efectivo». Con este texto, la ejecutiva del Pacto Nacional por el Referéndum –compuesta por su portavoz, Elena, y siete miembros más– empezará a desplegar a partir de hoy todas sus acciones con el objetivo de buscar adhesiones en España y a nivel internacional para conseguir un referéndum acordado con el Estado.

Este plan pasa por pedir una reunión con el Gobierno, así como con los grupos parlamentarios en el Congreso y con eurodiputados «de todos los colores políticos». Según explicó Elena, en estas reuniones se expondrán dos ejes: que el «conflicto político» que hay en Cataluña sólo se puede resolver con un referéndum, y que éste puede hacerse dentro del marco de la Constitución. «Este referéndum se puede celebrar, es legal y es posible y luego es legítimo estar a favor y estar en contra. Hay muchos constitucionalistas que afirman que el referéndum se podría celebrar con la legalidad española», clamó Elena, que detalló que en estos encuentros se pondrá el énfasis en que la consulta no se celebra porque el Gobierno «no quiere, no porque legalmente no sea posible». Asimismo, invitó a entablar un debate también con todos aquellos que no son partidarios de celebrar un referéndum porque «es tan legítima su posición como la nuestra». Más allá de esto, Elena precisó que no existe un calendario que rija todas las acciones y no entró a valorar el debate sobre la unilateralidad ni sobre la fecha en que debe convocarse.

Y es que las discrepancias entre los participantes en el encuentro se hicieron evidentes desde el primer minuto. Justo antes de que arrancara, Colau ya había avisado de su postura y lanzó un órdago a los independentistas que apuestan por la vía unilateral: «Sería contradictorio y debilitaría al pacto que haya firmantes o impulsores que estén dentro del pacto y que luego digan que es ingenuo e irrealizable». La alcaldesa de Barcelona celebró que el texto se alineaba con su postulado: «El pacto recoge la defensa transversal de la celebración de ese referéndum por la vía pactada, que sea reconocido internacionalmente y que tenga garantías». Asimismo, en su calidad de alcaldesa, se limitó a reconocer que «lo único» a que se puede comprometer es «a recoger lo que salga de la reunión y dar traslado al Ayuntamiento, para que se valore en su seno».

En dirección contraria se expresó la dirigente de ERC Anna Simó, que se mostró poco esperanzada en que esta vía prospere, aunque indicó que es su «obligación» sumarse. La diputada de la CUP Anna Gabriel evitó valorar las palabras de Colau y se limitó a pedir que el Pacto Nacional por el Referéndum explique por el mundo que el Estado no deja votar. La dirigente del PDeCAT Marta Pascal sí respondió a Colau y aseguró que «si no hay manera de acordar, es evidente que este país puede tener perfectamente la capacidad de organizar un referéndum».

Al encuentro acudieron también el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont; el vicepresidente, Oriol Junqueras, y algunos consejeros, así como los líderes de las principales entidades independentistas y sindicatos. Artur Mas no estuvo presente porque tenía una reunión con su abogado para preparar su juicio del lunes.