El PSOE da al PNV los Presupuestos y retrasar las elecciones

Comunicará su decisión "tras escuchar las motivaciones del PSOE para presentar la moción"y conocer "los compromisos que adquiere el candidato Pedro Sánchez"

Comunicará su decisión "tras escuchar las motivaciones del PSOE para presentar la moción"y conocer "los compromisos que adquiere el candidato Pedro Sánchez".

El PNV duda si aceptar la oferta/propuesta que Pedro Sánchez le hizo el martes por la tarde a Andoni Ortúzar para que los nacionalistas apoyen la moción de censura. Los peneuvistas tienen el corazón partido y dudan y han retrasado hasta hoy su decisión definitiva. El futuro de Rajoy depende ahora del Euzkadi Buru Batzar. Sánchez siempre pensó en el PNV cuando decidió presentar la moción. No hubo conversaciones previas, pero el líder del PSOE estaba informado del estado de ánimo de los nacionalistas vascos tras su apoyo a los Presupuestos

Lluvia de dinero –y quizá algo más– para el País Vasco, pero también se quedaron pelos en el camino. El martes, Sánchez hizo una oferta concreta: se comprometía a respetar los Presupuestos y planteaba convocar las elecciones para noviembre, aunque se podrían retrasar. Todo, claro, a cambio de los cinco votos del PNV para ganar la moción. Además, quedarían abiertas las puertas para otras conversaciones, eso sí, sin calendario.

El PNV afronta su propio debate interno. En la formación conviven varias posturas. Por primera vez, la que pudiera llamarse corriente Arzallusista, seguidores de Arzalluz, parecen haber revivido. No hay cabeza visible, pero ahí está Joseba Egibar. Todavía hay quienes recuerdan que Arzalluz preguntaba, a modo de chiste: «¿Cuál es la diferencia entre Egibar y Otegi?». A lo que él mismo se respondía: «Egibar es como Otegi, pero sin pendiente». Los líderes del PNV siguen envueltos en sus propias reflexiones: la figura y el prestigio de Rajoy en el País Vasco está en el subsuelo; conservan más que una cierta complicidad con el PDeCAT y creen que, en ningún caso, pueden ser los únicos que apoyen la continuidad del Gobierno de Rajoy. Eso impide, y lo tienen muy claro, votar en contra de la moción presentada por el PSOE y su única vía de escape sería una abstención, siempre y cuando Ciudadanos –a pesar de que es el verdadero rival a batir, a evitar que llegue a la Moncloa– votara en contra o se abstuviera.

Hasta el martes no llegaron los contactos directos con el PP y consistieron en una llamada de Sáenz de Santamaría a Aitor Esteban, el portavoz del PNV en el Congreso. Y Esteba, que nunca se sale del guión peneuvista, remitió a sus superiores Ortùzar y Urkullu, que son quienes deciden. Faltaba la intervención de Rajoy que, ayer por la tarde, los populares daban por hecha pero que –porque ése es el estilo de Moncloa– nadie confirmará hasta que los hechos lo constaten. Los líderes del PNV, aunque sus bases lo detesten, están más o menos cómodos con Rajoy porque admiten que cumple sus compromisos, como demuestran los Presupuestos. La oferta de Pedro Sánchez les tienta, sentimentalmente y como futuro argumento electoral, pero no acaban de fiarse y, por supuesto, no quieren facilitar lo más mínimo el acceso al poder de Ciudadanos, que podría llegar tras un adelanto electoral. Por eso, con el corazón dividido, pero la mente fría –ése es su secreto– esperarán hasta el final para decidir.