Política

El PP acepta retrasar más la comisión sobre la tesis de Sánchez

Crespo, en una de las comparecencias de la comisión sobre la financiación del PP en el Congreso
Crespo, en una de las comparecencias de la comisión sobre la financiación del PP en el Congreso

La dirección popular ha metido el freno a la investigación en el Senado de la tesis del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Un asunto muy incómodo para La Moncloa, y que no consiguió esquivar con su decisión de negarse a aceptar la petición de un Pleno extraordinario sobre esta cuestión. La mayoría absoluta que el PP tiene en la Cámara Alta le permite manejar a su antojo el calendario y la agenda de la comisión que los populares impulsaron el pasado mes de noviembre, con el apoyo de Ciudadanos. En un primer momento, la dirección popular se inclinó por apretar el acelerador y activar a toda máquina esta comisión, con una ofensiva de comparecencias que afectaban a todos los que tuvieron algo que ver con la polémica tesis doctoral de Sánchez en la Universidad Camilo José Cela. Pero por medio se cruzó la presión de las grabaciones del ex comisario José Villarejo, el «caso Kitchen», y las peticiones de comparecencia en el Congreso, en la comisión de investigación sobre la supuesta financiación ilegal del PP, de toda la cúpula de Interior de la etapa de Mariano Rajoy.

A principios de diciembre el PSOE tomó la iniciativa de aplazar estas comparecencias, casi horas antes de que se concretaran, y recibió el apoyo de la mayoría de los grupos.

En paralelo, en el PP echaron el freno a la persecución de Sánchez por su tesis: aceptaron una primera solicitud de prórroga para el inicio de los trabajos, y ayer el PSOE, junto a Unidos Podemos, ERC y el PDeCAT solicitaron una nueva prórroga para que los grupos en el Senado presenten sus planes de trabajo. En la dirección popular se inclinan por aceptarla, ya que no parece que haya prisas en estos momentos por retomar esta cuestión.

El clima alimenta la sensación de que las dos partes están a la espera de ver cómo juega cada una de ellas sus «armas» con el calendario electoral inmediato que se les echa encima, y también teniendo en cuenta que la información que almacenó Villarejo es «explosiva» para muchas partes, no solo para el PP. Ha habido movimientos para alcanzar un pacto de no agresión, pero nada se puede dar por cerrado. Porque la información delicada está en muchas manos; hay una parte judicializada; otra en conocimiento del Gobierno de Sánchez, y otra en manos de anteriores responsables del Gobierno popular.

Además, los «cromos» que el PSOE puede intentar cambiar con el PP no dependen solo de ellos, sino del interés partidista de Ciudadanos o de Podemos. En el PP están a la espera de ver hasta dónde llega la comisión de investigación sobre su financiación ilegal, y de esto dependerá hasta dónde fuercen ellos la comisión paralela en el Senado que pusieron en marcha con su mayoría absoluta para contraatacar con la investigación de las «vergüenzas» de las cuentas de los demás partidos. El interés para Gobierno, Ciudadanos y demás partidos de la izquierda, desde el punto de vista del desgaste del PP, ha caído notablemente desde la salida de Rajoy del Gobierno. Ya no tiene tanta fuerza como munición contra el PP de Casado. Pero las elecciones autonómicas y municipales, las encuestas y el clima político condicionan este pulso Congreso-Senado. Las conclusiones de la investigación sobre el PP serán el prólogo de los comicios de mayo.