El triunfo de la libertad

El torero Serafín Marín, ayer en la Monumental de Barcelona

Se han hecho largos estos seis años, porque en realidad han pasado muchas y pocas cosas a la vez en este tiempo. El silencio iba minando cada temporada y más al pasar fechas tan emblemáticas como la Feria de la Mercé. Para mí la Monumental ha sido parte clave en mi carrera, para mí y otros muchos toreros, y de hecho desde que se cerró lo he notado. En realidad, desde que se votó y prohibieron los toros, aquí la gente ha seguido su vida, sin más. Los taurinos se han esmerado en ir haciendo actividades durante estos años para seguir manteniendo viva la llama del toreo a pesar de la difícil situación, como por ejemplo la gente de UTYAC, que han organizado todos los años distintos eventos y con mucho éxito de público. Y hay una tercera pata de esta mesa, que son los antitaurinos radicales, que han intentado boicotear los eventos y que se alegran de la prohibición. Pero en realidad todo esto ha sido una jugada política, la sociedad no está tan involucrada en estos temas.

Han ido ocurriendo cosas estos años de atrás con el objetivo de ir haciendo daño a la Fiesta de los toros poco a poco. Por ejemplo, cuando se decidió no permitir la entrada a los festejos a los menores de 14 años. Eso ya suponía un daño muy potente a la raíz de la Fiesta. Yo he vivido en Barcelona de niño y mi vida ha sido muy distinta a lo que se puede tener ahora. Yo iba con mi padre cada domingo a los toros a la Monumental y en los últimos tiempos tanto los chavales que quieren ser torero, que ya tiene mérito con esta situación, como a los aficionados prácticos tienen dificultades hasta para hacerse un toro de salón, porque no les han dejado torear en los parques. Y eso no es la sociedad, a la gente no le importa, eso son cuestiones políticas.

Yo deseo con todas mis fuerzas que se pueda volver a abrir la Monumental de Barcelona. Sería un triunfo por todas aquellas vivencias amargas por las que pasamos. Y ojalá fuera un cartel como el día del adiós con José Tomás y Juan Mora. Queda mucho trabajo por delante y no creo que dejen las cosas así, pero al menos el Tribunal Constitucional ha abierto la puerta que el Parlamento catalán cerró a cal y canto.

*Torero