Encarnación Caballo: «¿Dónde están los derechos de mi hija?, ¿en el cementerio?»

Encarnación Caballo- Madre de Olga Sangrador- Niña de 9 años violada, torturada y asesinada por un pederasta

La pequeña Olga Sangrador, que no tenía más que nueve años, fue  secuestrada, violada y asesinada por José Manuel Valentín Tejero en el verano de 1992.
La pequeña Olga Sangrador, que no tenía más que nueve años, fue secuestrada, violada y asesinada por José Manuel Valentín Tejero en el verano de 1992.

Le gustaba quedarse en el regazo de su abuela mientras le daba en la mejilla un sinfín de besos. Cariñosa, simpática y divertida, Olga Sangrador le decía a su tío: «Aunque no quieras darme besos te los voy a dar», y sentía devoción por su padre, que era, como ella decía, «el más guapo del mundo», recuerda su madre.

Juan Manuel Valentín Tejero, un pederasta en libertad por un permiso penitenciario –cumplía condena por tres abusos a menores– la violó, la torturó y la asesinó. Truncó así sus juegos de niña por Villalón de Campos (Valladolid), le sesgó su ilusión por calzar unos zapatos de sevillana en carnaval, la arrancó de la vida.

La «doctrina Parot» impidió que el asesino de la niña seliera en marzo de 2012 a la calle. «Para nosotros, que siguiera en prisión fue un descanso. Me parecía muy poco tiempo para que saliera de la cárcel. Mi hija se merece que su asesino esté en la cárcel».

Con una posible derogación de la «doctrina Parot», el asesino de la menor podría salir de la cárcel. «Si esto ocurre yo no puedo hacer nada. Mi problema, la ausencia de Olga, a mí no me lo quita nadie. En la cárcel está muy bien. Si el pederasta sale de prisión tendrá que buscar trabajo y nos tiene que indemnizar. Pero yo no quiero nada de él, ya vería lo que haría», subraya la madre de Sandra.

Encannación no entiende que salga tan barato matar o ensañarse con una niña. Él pederasta declaró en el juicio que, la próxima vez que encontrara a una víctima, la mataría para que no pudiera delatarle. Y así lo hizo. El dolor y los ojos nublados por las lágrimas no pudieron posarse sobre la sentencia hasta varios años después. Entonces, perdió parte de su memoria, la de aquellos años en los que el tratamiento psiquiátrico y el trabajo diario le hicieron vivir como una autómata mientras esperaba a su hija sabiendo que nunca iba a llegar.

Villalón entero tiembla ante la salida del pederasta. En las fiestas del pueblo, las madres, las hijas, las nietas... todas se acercan a Encarnación al verla. Llevaba años sin pasar por unas fiestas que le hacen recordar la cara de su niña, su ausencia.

Si el pederasta asesino sale en libertad, la madre de Olga Sangrador asegura «que procure no encontrarse conmigo ni con mis hijos, porque creo que lo mataría». «Lo hemos pasado muy mal, no hay día en que no la recuerde. El otro día en una boda me acordaba de que ahora tendría 30 años, y estaría en la fiesta, con un vestido largo, y se habría hecho un peinado... La hecho mucho de menos».

Para la madre de la menor que el Tribunal de Estrasburgo vaya a derogar una ley que mantiene a tantos sanguinarios y violadores entre rejas es incomprensible. «Pienso que nuestro país debería regirse por sus leyes y no que unos de fuera nos digan cómo tenemos que juzgar a los asesinos. Porque, ¿dónde están los derechos humanos de mi hija?, ¿en el cementerio? ¿Eso lo saben los jueces? No sé cómo un ser humano puede tener la misma condena si mata a 14 y que si mat a uno sólo. A nosotros, se nos truncó la vida». Y es que el asesinato de Olga se podría haber evitado si el pederasta hubiera cumplido su condena, indica su madre. «No hay un día en el que no piense en ella», asevera.