Las declaraciones de Torra abren una nueva crisis en el «procés»

«Nosotros no participaremos de esta huelga de hambre. Tampoco del folclore asociado. Mantenemos firmes el timón y le aseguro que no ganará el chantaje». Con estas palabras definía un dirigente de ERC el papel de su partido ante la oleada de acontecimientos que se están produciendo en Cataluña desde el día 1 cuando los presos preventivos Jordi Sánchez y Jordi Turull iniciaron una huelga de hambre. Joaquim Forn y Josep Rull se sumaron 24 horas después y a partir de este momento se han realizado ayunos encadenados, un eufemismo de solidaridad a la huelga de hambre que dura solo unas horas a la que se han sumado algunos diputados y dirigentes de Junts per Catalunya, además del president Torra, que se ha refugiado en Montserrat.

Este puente de la Constitución aceleró la conflictividad. Los Mossos cargan en Girona y Terrassa contra los independentistas radicales provocando las iras de la CUP que pide la dimisión de Miquel Buch, consejero de Interior. Torra desde Eslovenia exige ceses y purgas en la policía catalana y Buch, su responsable, reconoce errores. Los Comités de Defensa de la República (CDR) redoblan su presión y cortan el sábado la autopista AP7 durante 15 horas. Los Mossos no actúan. Y el domingo, la guinda. Los CDR levantan las barreras en diversas autopistas sin ninguna intervención policial y Torra clama por la «vía eslovena» –con decenas de muertos y centenares de heridos– para alcanzar la independencia.

ERC piensa que todo este movimiento de los CDR y la Asamblea Nacional Catalana (ANC) tiene un destinatario: «La presión a ERC para que claudique y acepte listas unitarias en las próximas elecciones». Sin embargo, no parece que ERC vaya a retroceder. «No cederemos al chantaje», comentan en privado. En público han dejado patente la soledad de Torra. «Defendemos la vía catalana» hacía la independencia que «está basada en el civismo, en el pacifismo y la democracia», afirmó en este sentido la portavoz de la ejecutiva republicana, Marta Vilalta, marcando una diferencia sustancial con Joaquim Torra, el de la vía eslovena, al que ni siquiera mencionó. También fue muy claro el presidente del Parlament, Roger Torrent, al afirmar que ERC está «por la vía escocesa».

La soledad de Torra quedó patente con el alejamiento de ERC. Socialistas, Comunes, Populares y Ciudadanos ya habían dejado clara su postura pidiendo a Torra que se retractara. El presidente catalán no ha dicho ni una palabra en su retiro en Montserrat. Sí lo han hecho el PDeCAT y Junts per Catalunya, que han tratado de defenderlo. «Lo han malinterpretado», han asegurado. Según sus únicos apoyos, más allá de la ANC y los CDR, han afirmado que cuando Torra se refirió a la «vía eslovena» se refería a la «determinación de los ciudadanos eslovenos» por su independencia. Hasta el propio Toni Comín, que habló de sacrificios durante la presentación del Consell per la República –que apenas tiene 40.000 adheridos que han pagado 10 euros por cabeza cuando esperaban un millón– intentó dar la vuelta a la tortilla para apuntar que donde dije Diego digo digo.

Por si fuera poco, Torra no ha logrado que Miquel Buch sancione a la policía autonómica. El consejero de Interior se reunió ayer en el Complejo Egara, el centro de mando de los Mossos, con 30 intendentes y comisarios. Poco se sabe de lo que sucedió en la reunión, pero ha trascendido que el conseller pidió disculpas a los mandos de la policía y no habrá sanciones de ningún tipo. Por añadidura, la policía evitará que los manifestantes del miércoles, en el que está convocada una huelga de funcionarios reclamando las pagas pendientes, mejoras salariales y más materiales, puedan acercarse al Parlament para evitar incidentes como los que sucedieron hace dos semanas tras un enfrentamiento entre bomberos y Mossos.

Además, el cuerpo policial está teniendo muchas bajas, lo que impedirá a muchos de sus miembros acudir a su puesto el miércoles 12. «Es natural que haya un profundo malestar en los Mossos. Su presidente y su conseller los han dejado a los pies de la CUP y los CDR», apuntan fuentes policiales. Como guinda al final del día Fomento del Trabajo, UGT y CC OO se alejaron de las veleidades de Torra en un comunicado en el que apostaban por la estabilidad política, económica y jurídica, caminando en dirección contraria al camino marcado por Torra. Es la primera vez que sindicatos y empresarios unen sus esfuerzos para pedir mesura al Gobierno catalán.