Griñán admite que el desgaste de los ERE influye en su marcha de la Junta

Valderas aplaude la decisión que abre «una etapa necesaria»

El vicepresidente Diego Valderas
El vicepresidente Diego Valderas

Griñán no oculta que el caso de los ERE le ha pasado, de momento, sólo factura política. El desgaste sufrido en los últimos años ha sido muy grande y en una entrevista publicada ayer en medios regionales del Grupo Vocento se quejó de que se ha «escudriñado hasta el último dato» de su vida y que ha tenido que leer «cosas terribles». Ahora quiere vestir su salida como una contribución a dejar al margen del escándalo a la Junta de Andalucía para que una nueva generación de dirigentes diseñen el futuro de la región sin la pesada amenaza judicial presente.

«Entre el daño que me puedan hacer a mí y el daño a Andalucía, elijo el daño que me puedan hacer a mí, y por lo tanto yo no quiero, bajo ningún concepto, que ningún escándalo salpique a la Junta y a Andalucía», apuntó. El todavía presidente andaluz no dejará la política activa. Seguirá como secretario general del PSOE andaluz y presidente del PSOE Federal y será nombrado senador por designación autonómica. Una maniobra que le permitirá mantener su condición de aforado. De esta forma, conservará su aforamiento y en el caso de que la jueza Mercedes Alaya lo impute en la trama de los ERE por ignorar los avisos de la Intervención General y ampliar el fondo de la partida que servía para pagar las prejubilaciones y las ayudas directas a empresas durante su etapa como consejero de Economía y Hacienda, será el Tribunal Supremo el que vea su caso.

Sobre este asunto, también se pronunció el vicepresidente de la Junta, Diego Valderas, que en una entrevista a Efe apuntó que «nadie puede poner en duda que algo ha podido afectar» el fraude de los ERE a la decisión de Griñán de dimitir de su cargo año y medio después de ser elegido con los votos del PSOE y de IU. Según Valderas, «lo que sí sé es que habrá sido la situación política por un lado, y la personal por otro, la que habrá marcado la decisión», al tiempo que aplaudió esa determinación, «porque abre una nueva etapa necesaria para impulsar renovaciones y regeneraciones institucionales».

Con la marcha de Griñán y la previsible de los consejeros vinculados a la etapa anterior investigada, PSOE e IU quieren abrir un tiempo nuevo y centrarse en los problemas económicos y de empleo de la comunidad. Un reto difícil que marcará el devenir del Ejecutivo.