Política

Iñaki Azkuna, un alcalde nacionalista abierto al mundo

Fotografía de archivo, tomada el 29/01/2014, del alcalde de Bilbao, Iñaki Azkuna, ante el museo Guggenheim.
Fotografía de archivo, tomada el 29/01/2014, del alcalde de Bilbao, Iñaki Azkuna, ante el museo Guggenheim.

Iñaki Azkuna fue un alcalde nacionalista abierto al mundo, capaz de relacionarse con un nivel de cordialidad que iba más allá de lo políticamente necesario con personas como el Rey don Juan Carlos, que le visitó en su domicilio el pasado día dos, cuando el monarca viajó a Bilbao para inaugurar el Foro Global España 2014. Se preocupaba por su ciudad y no sólo por sus votantes. Por eso pidió al ministro Luis de Guindos que trajera un gran foro económico mundial a la ciudad y el ministro se lo trajo, porque sus intereses no eran partidistas.

Médico de profesión, hasta que llegó a dirigir el Servicio Vasco de Salud, en 1983, de allí pasó a ser consejero de Sanidad entre 1991 y 1999 y, ese mismo año, el PNV le presentó a la alcaldía de Bilbao. Fue capaz de llegar a acuerdos con distintos partidos y respetó a todos, sin ocultar su falta de sintonía con el entorno de ETA, aunque los votos de una de las marcas proetarras, Euskal Herritarrok, le auparon a la alcaldía en 1999. Se apoyó luego en Ezker Batua, la Izquierda Unida vasca, y en Aralar, hasta que en 2011 consiguió la primera mayoría absoluta del PNV en la capital vizcaína, con quince concejales sobre 29. Se hicieron entonces muchos análisis políticos sobre el origen de los votos que no eran del PNV y se especuló con que una parte provenía del PP. La transformación de la capital vizcaína durante su mandato fue un resultado objetivo de su gestión que borró líneas partidistas y que en 2013 le valió la elección de Mejor Alcalde del Mundo, por la Fundación City. Su última anécdota fue su negativa a retirar los retratos de los alcaldes franquistas de Bilbao, alegando que formaban parte de la historia de la ciudad.