La polémica Tejerina aflora críticas por el «nivel» del equipo de Casado

La candidatura de Moreno tacha de «grave error» que se «menosprecie» a los niños andaluces.

El nuevo PP está ya en la frontera de los cien días de gracia y empieza a ser examinado internamente. El balance es positivo en líneas generales, aunque el liderazgo de Pablo Casado no tapa las «debilidades» que en la organización señalan en su equipo. Hay líos con las listas electorales, como es habitual siempre en periodo preelectoral, pero en las estructuras territoriales se quejan de que no haya más dedicación «a ordenar» el partido, que haya demasiada «bisoñez» y «falta de nivel» en algunos de los dirigentes de los que se ha rodeado Casado en la nueva dirección.

Nada de lo que pasó en el Congreso de julio entraba dentro de las previsiones internas y ahí está posiblemente la razón que explica que falte rodamiento en la nueva cúpula. Casado improvisó su candidatura con un pequeño equipo de afines y la nueva dirección popular puede decirse que se parió en un pacto de madrugada entre el todavía candidato a la Presidencia del PP y la ex secretaria general María Dolores de Cospedal, sólo horas antes de que el Congreso votase y concediese la victoria a la lista del hoy jefe de la oposición.

Ayer, la ex ministra Isabel García Tejerina colocó sin querer el foco sobre este estado de opinión que echa en falta más solidez en los colaboradores del «número uno». En una entrevista en «Los desayunos de TVE», la ex ministra defendió que «en Andalucía lo que sabe un niño de diez años es lo que sabe uno de ocho en Castilla y León», una declaración que cayó como una «bomba» en la precampaña de las elecciones andaluzas. Tiempo le faltó a la presidenta de la Junta, Susana Díaz, y a todos los adversarios políticos del PP, para utilizar las palabras de la vicesecretaria de Acción Social del nuevo PP contra el candidato popular Juan Manuel Moreno.

Dirigentes nacionales y territoriales del PP valoraron como «desafortunadas» sus declaraciones. No porque entiendan que no se ajustan a la realidad, sino porque creen que la ex ministra debería haberse expresado de otra manera. «Es un error de principiante no medir que iba a dar pie a que nos tacharan de anti-andaluces. La verdad es lo que menos importa en la manipulación y propaganda que se nos viene encima». La víctima principal es el PP andaluz, que cayó ayer en depresión ante el «error grave» de la ex ministra, y del que no dudan que puede tener consecuencias en el resultado electoral. Los comicios andaluces son una prueba de fuego para el nuevo PP. Son elecciones difíciles, en terreno contrario, con la competencia de Ciudadanos, y necesitan mantenerse como segunda fuerza y que el centro-derecha, a poder ser, sume como alternativa a otro Gobierno de Susana Díaz.

Equipo «hecho a jirones»

No obstante, igual que hay un debate sobre las carencias de un equipo «hecho a jirones», en el PP también admiten que a los cien días del traumático proceso de sucesión que afrontaron antes del verano, «de momento, salvo el eterno Feijóo, no hay nadie que pueda hacer de contrapoder de Casado». También creen que en las elecciones de mayo «no lo tienen muy difícil porque el último resultado fue muy malo y lo lógico es que se recupere algo, aunque sea poco». Mucho más escepticismo hay sobre la posibilidad de que recuperen alguna de las comunidades que perdieron en 2015. Ahora bien, también hay bastante consenso en la demanda de que «la nueva dirección se centre más, organice un poco mejor el partido, que buena falta le hace, y se centre también más en lo importante, temas y momentos, y no en buscar todo el tiempo el protagonismo».

La movilización del PP para las elecciones andaluzas reunirá a todos los diputados y alcaldes en sendas reuniones en esta comunidad en las próximas semanas. Oficialmente el PP respondió a la crisis por las declaraciones de Tejerina con los casos de corrupción del PSOE andaluz.