Europa

Bruselas

Las tres victorias de Puigdemont: sobre ERC, sobre el PDeCAT y sobre la CUP

En un puente de Gerona han colocado lazos amarillos como símbolo de apoyo a Oriol Junqueras y los ex consellers encarcelados desde noviembre
En un puente de Gerona han colocado lazos amarillos como símbolo de apoyo a Oriol Junqueras y los ex consellers encarcelados desde noviembrelarazon

El ex president se impone desde Bruselas a un encarcelado Junqueras, al aparato de su partido que le nombró a regañadientes y a los anticapitalistas de la CUP.

Contra pronóstico Carles Puigdemont ha ganado su particular pulso con Oriol Junqueras y ha hecho realidad lo que parecía imposible: Junts per Catalunya se ha impuesto a Esquerra Republicana de Catalunya. Esta es la primera victoria de Puigdemont en estas elecciones. La segunda es la que ha conseguido sobre su propio partido, el PDeCAT. Una victoria contra el aparato de su partido que le apoyó a regañadientes y con críticas soterradas. Ahora, les va a dar un golpe de humildad y lo va a someter a su voluntad. Y la tercera, victoria sobre los anticapitalistas. Puede parecer que la CUP, a pesar del desastre electoral, puede seguir siendo clave para que el independentismo tenga la mayoría absoluta, pero precisamente por este desastre no tendrá la capacidad de incidencia y asumirá su papel de telonero que puede concretarse en una abstención a un gobierno de Puigdemont. O sea, apoyo pero sin soga al cuello.

Ahora bien, si Puigdemont quiere ser presidente de la Generalitat debe mover pieza y volver a España. Y esta vuelta le llevará primero a Estremera. Esta era la única puerta que dejaba abierta Puigdemont para volver. No volvió, como anunció LA RAZÓN, antes de las elecciones y no volvería si ganaba ERC. Ayer ganó en el mundo secesionista y con su victoria tiene que volver para ser presidente, o al menos para no dejar al independentismo sin cinco votos en el Parlament. Este es el principal escollo que tiene Junts per Catalunya. Que su candidato pueda ser presidente. El proceso judicial al que está sometido y su huida de la justicia española, le pone en una situación delicada. En este punto, Elsa Artadi, la directora de su campaña, la exmiembro de la dirección del PDeCAT, puede ser la designada.

Además, Puigdemont deberá convencer a Oriol Junqueras y a ERC para que le den su apoyo. No lo tendrá fácil porque las heridas entre están descarnadas, y con los enfrentamientos personales a flor de piel.

Un apoyo a Puigdemont o a alguien de su formación, que sólo es posible con este apoyo de ERC y la abstención, como mínimo, de la CUP. Esta batalla será enconada y no sólo entre Puigdemont y sus antiguos socios. Sino también será enconada en el seno de ERC. Marta Rovira tiene todos los números para recibir agrias críticas de su partido por su papel en la campaña electoral. Ayer noche, dirigentes republicanos en privado se lamentaban de la situación en prisión de su líder, Oriol Junqueras, pero también lanzaban dardos contra Marta Rovira a la que señalan directamente por el fracaso electoral.

La única derrota de Puigdemont es la que le ha dado Arrimadas. Ahora, el líder independentista no podrá utilizar aquello de «un sol poble», porque la primera fuerza es una formación antinacionalista y antiindependentista, y no podrá explicar en el mundo, y sobre todo en Europa, que las aspiraciones de la mayoría de un pueblo son cercenadas, porque la mayoría de ese pueblo no es independentista. La victoria de un partido constitucionalista pone en un compromiso la hoja de ruta de Puigdemont que llevaba a la República por el camino rápido. Hoy esta República tiene los pies de barro porque tiene un proceso judicial encima y, como añadido, tampoco tiene la mayoría en votos. La incógnita final en el mundo soberanista se sitúa en cuál será la hoja de ruta del soberanismo. Si atendemos lo que ha dicho Puigdemont en esta campaña, Junts per Catalunya se lanzará a la carrera hacía la República. Pero, la clave es si este camino será el de la ruptura con las leyes de desconexión como bandera ,con plazos incluidos, o planteará un punto y seguido abriendo negociación, aunque falta saber en qué términos con el Estado, ya que los resultados de los Comunes no auguran que continúen siendo la muleta necesaria tras el castigo electoral recibido. El bloque independentista ha ganado porque mantiene la mayoría absoluta, pero el escenario ha cambiado y no se sabe si esta unidad se mantendrá. La CUP quiere la República mañana mismo y Junts per Catalunya, e incluso ERC, pueden no tener tanta prisa. Ahora, toca asimilar los resultados más allá de las declaraciones de la noche electoral. Puigdemont, sobre todo, necesita tiempo.