Rajoy, dispuesto a cerrar hoy el acuerdo tras el paso de Rivera

Génova ve un «avance», aunque recuerda que la mayoría de las condiciones ya van en su programa y molestan «las formas»

El presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy (i), y el líder de Ciudadanos, Albert Rivera
El presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy (i), y el líder de Ciudadanos, Albert Rivera

Moncloa y la dirección del PP guardaron ayer oficialmente silencio tras las condiciones fijadas por el líder de Ciudadanos, Albert Rivera, para apoyar la investidura de Mariano Rajoy.

Moncloa y la dirección del PP guardaron ayer oficialmente silencio tras las condiciones fijadas por el líder de Ciudadanos, Albert Rivera, para apoyar la investidura de Mariano Rajoy. Sólo algún portavoz de la dirección popular anticipó no oficialmente que se trataba de un nuevo «avance» y que hoy «tendría que salir un acuerdo seguro». Pero la consigna fue que Rajoy trasladará personalmente esta mañana su respuesta a Rivera en la reunión que ambos mantendrán en el Congreso de los Diputados, recordando, al tiempo, que Rajoy se ha mostrado siempre dispuesto, tanto en sus comparecencias públicas como en sus encuentros privados, a atender todas las propuestas que se le han planteado en favor de la regeneración democrática y de la lucha contra la corrupción.

Sólo con atender a las palabras del vicesecretario de Acción Sectorial, Javier Maroto, habría que interpretar que el presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy, tiene muy poco margen para oponerse a las exigencias del líder de Ciudadanos si quiere aumentar las posibilidades de sacar adelante su investidura. Antes de la comparecencia de Rivera, Maroto aseguró que Rajoy estaba dispuesto a ofrecer «todo» a Ciudadanos en la entrevista de esta mañana.

Desde un primer momento Rajoy ha sido consciente de que necesitaba un «sí» de Ciudadanos a su investidura para elevar la presión externa sobre el Partido Socialista y el debate interno que existe en las filas socialistas sobre la conveniencia de abandonar el bloqueo al nuevo Gobierno optando por la abstención. Por eso Rajoy se ha volcado en la formación naranja, pese a la insistencia por parte de Rivera, rectificada ayer, de que su decisión de abstenerse en la sesión de investidura, eso que calificó de «abstención técnica», era inamovible. Inamovible hasta ayer por la tarde, cuando hizo una nueva revisión a su discurso para trasladar la pelota al tejado de Mariano Rajoy y aumentar el cerco sobre Ferraz.

Las condiciones de Rivera encierran algunas «trampas» para la dirección popular muy incómodas, como la de abrir en el Parlamento una comisión de investigación sobre el «caso Bárcenas» y la financiación irregular del PP. Lo ven como «una burla» a sus votantes, pero los populares no tienen en cualquier caso mayoría suficiente como para evitar que esa comisión se constituya en el Parlamento en esta legislatura, y el PSOE, de hecho, ya ha planteado también esta exigencia en su pelea con Podemos por la hegemonía de la izquierda. Otra propuesta «delicada» es la que afecta a la reforma de la ley electoral, planteada «en beneficio de los intereses de Ciudadanos», puntualizan desde el PP, y que exige, como siempre ha sido, el consenso con el principal partido de la oposición, según recuerdan fuentes populares.

Rajoy ha vuelto a convocar al Comité de Dirección del PP y se espera que hoy fije postura públicamente. El candidato popular tiene que seguir haciendo equilibrios, ya que en su negociación con Rivera no puede dejar de mirar a Ferraz. La fórmula alternativa a la abstención en bloque socialista, y que exigiría el concurso de PNV, además de Coalición Canaria y el diputado de Nueva Canarias, adscrito al Grupo Socialista, sigue teniendo interferencias importantes, como las elecciones vascas de finales de septiembre. Y, a la vez, en el PP continúan siendo muy recelosos sobre los movimientos que pueda adoptar Ferraz. «Con Pedro Sánchez puede pasar cualquier cosa», afirman.

Ayer, el único pronunciamiento público de la dirección del PP sentenció que Rajoy estaba dispuesto a ofrecer «todo» a Rivera para intentar tener un Gobierno operativo lo antes posible. «No decimos “no” a nada», sentenció Maroto, antes de hacer hincapié en que las líneas rojas del PP son compartidas tanto con Ciudadanos como con el PSOE porque tienen que ver exclusivamente con la unidad de España. Maroto es uno de los miembros del Comité de Dirección del PP que se han señalado en público por un discurso más beligerante contra los casos de corrupción que han afectado al PP y, en concreto, contra el ex tesorero Luis Bárcenas.

«En todos los demás temas decimos que sí, por lo que no entendemos que se busquen excusas en Ciudadanos para no llegar en pocos minutos a un pacto con el PP, cuando en la breve legislatura anterior y en las mismas condiciones sí lo alcanzaron con el PSOE», sentenció Maroto, en la Cope, antes de que Rivera hiciera públicas sus exigencias.

El dirigente popular insistió en que el título de su propuesta podría ser «Documento sin líneas rojas», concluyó Maroto, que espera que en el nuevo encuentro de hoy entre Rajoy y Rivera se produzcan «nuevos y suficientes avances» para formar un Gobierno que esté operativo lo antes posible. También insistió en que, aunque sea urgente pactar el techo de gasto, el déficit o los compromisos con la Unión Europea, al debate de investidura hay que ir «con dos ingredientes básicos: un proyecto y una mayoría suficiente». «Si el próximo 1 de septiembre esto no está arreglado, el hartazgo en España va a tener dimensiones muy importantes y con toda la razón. Tenemos que hacer todo lo que esté en nuestra mano para evitarlo», concluyó, y eso pasa, a su entender, por que Ciudadanos pase de la abstención al «sí» y el PSOE del «no» a la abstención.