Miguel Ángel Alvelo Céspedes: «Fraga fue amado y respetado en Cuba»

El presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, viaja por primera vez a Cuba esta semana y, entre otras actividades, va a presentar el libro «Manuel Fraga, un gallego cubano. Fidel Castro, un cubano gallego» (Éride ediciones), que él mismo ha prologado. El autor de la obra, Miguel Ángel Alvelo Céspedes, conoció bien a Fraga y, como hispano cubano, valora la vinculación que el fundador del PP tuvo con la isla. Su historia es, según defiende, un relato cultural y, quizá por ello, es difícil arrancarle críticas al castrismo.

–¿Qué tiene más, Fraga de cubano o Castro de gallego?

–Fraga tenía un amor especial por Cuba, siempre lo demostró. Si no recuerdo mal, su primer viaje al extranjero como presidente de Galicia fue a la isla. En 1998, cuando lo invistieron doctor honoris causa por la Universidad de Oriente, dijo que Cuba era una familia más de España. Y efectivamente, no debemos olvidar que el primer centro gallego en el exterior se estableció en La Habana, que el himno de Galicia se hizo en la Habana, que la primera academia de la lengua gallega se inició en La Habana... A Fidel Castro lo veo más como un gallego, sus genes, su finura blanca rosada. Su prototipo es el de un gallego, no el de un cubano mulato o indio.

–Pero la vinculación de Fraga con Cuba viene de familia, ¿no?

–En el libro cuento que el padre del ex presidente, que tal y como aparece en su partida de bautismo se llama Manuel Francisco de Sales Fraga Bello y nace el 29 de enero de 1887 en una pequeña aldea de San Jorge de Rioaveso –en el concello de Villalba (Lugo)–, emigra porque lo mandan a comprar una botella de vino al pueblo y en el camino ve una casa de un señor llamado Manuel Santalla, que todo parece indicar que era indiano. Y tanto le gustó la casa que, cuando volvió con la botella, dijo que él se iba para Cuba, que quería tener una casa como la de Manuel Santalla. El joven no paró hasta marcharse; pero no solamente salió el padre, también salieron sus hermanos David Ángel y Darío José, quien murió ahogado en la playa Sabanalamar de Manatí, y Consuelo. Los inicios del padre de Fraga en Cuba fueron en el poblado de Manatí, bajo las órdenes de un ingeniero navarro, el marqués de Aguayo. La madre de Fraga, María Iribarne Dubois, sale gracias a un párroco que le plantea la posibilidad de trabajar para una familia adinerada en Cuba. Se trataba del mismo marqués de Aguayo y su esposa, la cubana doña Hortensia, que estaban alojados en el Ritz y, a través del párroco, tuvieron un encuentro y llegaron a un acuerdo para que ella viajara a Manatí. La llegada de la madre de Fraga en ferrocarril –la única vía de comunicación que tenía Cuba en ese momento– sorprendió a Manuel Fraga Bello, que estaba esperando a su jefe. Se enamoraron a primera vista y entonces nació el germen de la familia Fraga Iribarne. En Cuba nacen los hermanos de Fraga María Dolores (28 de enero de 1924) y José Darío (1 de enero de 1926).

–En Galicia dicen que las meigas tienen un pacto con el diablo, ¿lo tiene Fidel Castro?

–Eso no lo podemos responder...

–Y usted, ¿es más de queimada o de mojito?

–A mí me gustan las dos cosas porque estoy divido 50% en la isla de Cuba y 50% en las tierras de Galicia. Mi parte paterna es gallega y mi parte materna es cubana. Hay que tener en cuenta que Galicia fue la comunidad autónoma que más emigró a Cuba; después hubo inmigración asturiana y canaria,andaluza y, luego, de otras regiones de forma escalonada.

–En los viajes posteriores, ¿qué Cuba se encontró Fraga?

–Fraga es el aperturista para todos los políticos españoles y para el propio PP. A pesar de ser criticado por algunos sectores, con estos viajes consigue que todos los programas de la Xunta de Galicia se lleven a cabo sin problemas. Con inteligencia, logró que todos los gallegos, con independencia de sus colores políticos, se beneficiaran de estos programas, que incluían cursillos en Galicia, campamentos, pensiones, cursos en Cuba, entre otros.

–¿Y qué Cuba va a encontrar Feijóo?

–Una Cuba allanada por su antecesor. Me atrevo a decir que Fraga era un hombre que fue amado y respetado en Cuba, tanto por los gallegos como por los cubanos. Se le vio como el vecino de Manatí, como el hombre que vivió en Cuba y que la conocía. Por eso, esta visita tan importante de Feijóo, al que estimo muchísimo, va a ser un éxito. Es un hombre capaz, un joven con el que Fraga no se equivocó. Tras haber escrito este libro, todo el mundo me habla bien de él.

–Y allí va a presentar su obra...

–Sí, va a haber una presentación en el Centro Gallego de La Habana y para mí va a ser una especie de reencuentro. En ese lugar conocí a Manuel Fraga el 1 de noviembre de 1998, después de haber viajado 500 kilómetros desde la provincia de Camagüey para ver a esta gran figura de la política española. El presidente gallego ha estado trabajando muy fuerte para que esta visita sea un éxito y, desde mi punto de vista, sería una pena que trataran de empañarla porque está enfocada para los gallegos.

–Pero entenderá que, al hablar de Cuba, es irremediable hablar del castrismo...

–Como simple investigador, yo me mantengo al margen de corrientes políticas. Lo mío es escribir historias y no opino de temas políticos.

–Usted es, además, graduado en Educación Física. ¿Opinar de algunas cosas puede ser deporte de riesgo en Cuba?

–No diría que es un deporte de riesgo, sino que creo que, cuando das una opinión negativa o positiva, eso ya es una identificación. Como no me quiero identificar ni con unos ni con otros, lo que hago es seguir nadando como buen nadador para poder llegar a la meta de una forma cómoda.

–¿Publicaría una entrevista como ésta «Granma»?

–Bueno, «Cuba Información» publicó una reseña sobre este libro... y creo que «Granma» sí podría publicarla, aunque hace tiempo que salí de Cuba. El libro es un libro histórico y cultural, porque, a pesar de que hablo de dos políticos, trato temas culturales.

–Dice que salió hace tiempo de Cuba y recuerdo que, en el prólogo de su obra, Feijóo subraya que «Galicia no olvida a sus hijos»; ¿los olvida Cuba?

–No sé si seré un cubano bendecido por Dios, al ser creyente, pero yo salí de Cuba gracias a Fraga y ahora el Gobierno cubano no ha puesto objeción a que vaya con mi libro. A la hora de actualizar el pasaporte, me lo han dado con rapidez y me han atendido bien en el Consulado. En un futuro, Cuba tendrá que crear una Oficina Migratoria Internacional como ha hecho Galicia. No todos los países del mundo atienden a sus hijos como lo ha hecho España.