Política

No hay DUI a gusto de todos

Puigdemont pretende declarar la independencia, aunque queda por ver con qué alcance: el PDeCAT pide que sea «a plazos», mientras que ERC, la CUP y entidades reclaman que tenga efectos jurídicos

Puigdemont pretende declarar la independencia, aunque queda por ver con qué alcance: el PDeCAT pide que sea «a plazos», mientras que ERC, la CUP y entidades reclaman que tenga efectos jurídicos.

Pese a que la Ley del referéndum especificaba que dos días después de la proclamación oficial de los resultados del referéndum se daría paso a una «declaración formal de independencia» en una sesión parlamentaria, lo cierto es que todavía está por ver qué alcance tendrá este redactado hoy. Desde el 1-O, el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, ha mantenido encuentros con la plana mayor del independentismo para discutir cómo aplicar el escrutinio surgido de la votación, pero todavía ayer las posibilidades abiertas eran múltiples. El centro del debate es dar con el acento exacto de la Declaración Unilateral de Independencia (DUI) para no «traicionar» a sus simpatizantes ni para dar un paso en falso que desbarate toda la proyección internacional que ganó con la jornada del 1-O. En cualquier caso, Puigdemont ha reiterado que su intención es aplicar de forma indiscutible los resultados, aunque también ha arrojado algunas dudas durante los últimos días sobre el cuándo para ganar tiempo y conseguir algún tipo de mediación exterior.

A lo largo de la última semana, el president ha recibido presiones de algunos cuadros de su propio partido, partidarios de una vía moderada –apuestan por una declaración a plazos o incluso «simbólica», como explicó la coordinadora del PDeCAT, Marta Pascal–, y de ERC–en su mayoría–, la CUP y las entidades separatistas, proclives a no pisar el freno y hacer efectiva la independencia tal y como estaba prevista en la Ley del 1-O y la Ley de Transitoriedad Jurídica.

La opacidad sobre el contenido de la comparecencia de Puigdemont era ayer total, en gran parte porque no quedó cerrada. Los dirigentes independentistas apuraron hasta última hora para negociar el texto final del president, que se prolongará hasta hoy por la mañana, cuando tendrá lugar la reunión semanal del Govern y se acabe de perfilar, mientras desde ERC y la CUP se evitó dar detalles del contenido de la propuesta. Si bien, los republicanos –que celebraron una ejecutiva a última hora de la noche ayer–, en boca de su portavoz, Sergi Sabrià, abogaron por «dar forma» a los resultados del 1-O e iniciar la «constitución» de una república catalana, democrática, social y de derecho en esta sesión parlamentaria, pero tampoco quisieron confirmar si entrará en vigor la Ley de Transitoriedad, que lo debió haber hecho ayer –48 horas después de la proclamación oficial de los resultados–. Pese a esta declaración de intenciones, lo cierto es que Sabrià apostó por conjugarla con seguir manteniendo la puerta abierta al diálogo con el Estado y a una mediación internacional entre Generalitat y Gobierno.

En este sentido, el eurdiputado del PDeCAT, Ramón Tremosa, sí fue algo más concreto y habló de una DUI siguiendo el modelo de Eslovenia. Tremosa equiparó la actual situación con la del país balcánico, en la que recordó que se hicieron unas elecciones al parlamento que ganó una coalición independentista «como Junts pel Sí» y trató de negociar un referéndum con Belgrado para separarse de la antigua Yugoslavia, que no prosperó. Entonces, los eslovenos celebraron uno unilateral, que ganaron, y declararon la indepeendencia, aunque la suspendieron «unos meses para negociar un referéndum acordado». «Al cabo de seis meses de negociaciones, empezaron a caer los reconocimientos internacionales», aseguró en una entrevista en Onda Vasca.

Esta línea argumental, que reclama un proceso «a plazos», sin efectos inmediatos, ya tuvo su precedente en el ex presidente de la Generalitat, Artur Mas, que advertía de que Cataluña no estaba preparada para la «independencia real». Según Mas, todavía «no se han sentado las bases para una auténtica» separación del Estado. Asimismo, Marta Pascal o el conseller de Empresa, Santi Vila, se han expresado en este sentido. Vila, por ejemplo, días atrás pidió una última oportunidad al diálogo y no tomar decisiones unilaterales por ambas partes. Por su parte, Pascal, llegó a referirse en la BBC al escenario de una «declaración simbólica».

Si bien, todas estas dudas contrastan con la determinación irreductible que han manifestado la CUP y las entidades independentistas, Asamblea Nacional Catalana (ANC) y Òmnium Cultural. El diputado anticapitalista, Benet Salellas, exigió que no se pospusiera la proclamación de la República catalana en pro del diálogo y reclamó que se «constate de que hubo un referéndum vinculante cuyo resultado es efectivo» para que inmediatamente después de la proclamación se aplique la Ley de transitoriedad. Por su parte, el presidente de Òmnium, Jordi Cuixart, y el de la ANC, Jordi Sánchez, los agitadores del «procés», también han venido presionando para que Puigdemont haga efectiva la DUI y consideran innegociable otro escenario.

En todo caso, la sesión de hoy –que debió celebrarse ayer, pero los separatistas decidieron posponerla para sortear la suspensión del Tribunal Constitucional y ganar tiempo para buscar salidas alternativas– arrancará a partir de las 18.00 horas y empezará con un discurso por tiempo ilimitado de Puigdemont. La oposición tendrá 10 minutos para réplica y 5 minutos de contrarréplica. Asimismo, solo habrá espacio para la retórica, ya que no está previsto que haya votación. No obstante, la CUP dejó esta posibilidad abierta después de que, como ERC, evitara concretar elementos del formato que tendrá la sesión parlamentaria para sortear cualquier impedimento que pueda plantear el Estado.