Bruselas

Rajoy agotará el mandato aunque no tenga Presupuestos

El presidente dirige a su equipo a buscar la estrategia para resistir «hasta 2020» pese a la soledad parlamentaria y si hace falta enviará los PGE de 2018 «troceados» al Congreso.

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ayer, durante el Pleno en el Congreso de los Diputados
El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ayer, durante el Pleno en el Congreso de los Diputadoslarazon

El presidente dirige a su equipo a buscar la estrategia para resistir «hasta 2020» pese a la soledad parlamentaria y si hace falta enviará los PGE de 2018 «troceados» al Congreso.

El Congreso volvió ayer a ser el teatro en el que la oposición escenificó la estrategia de concentrar todas sus energías en subrayar la soledad del Gobierno. Ciudadanos (Cs) y PNV, los dos socios de los que dependen los Presupuestos Generales del Estado (PGE) de 2018, se batieron con el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y con la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, en una puesta en escena en la que los nacionalistas vascos sirvieron además de excusa para que el PP y el partido de Albert Rivera acentuaran aún más sus reproches y el cruce de descalificaciones. Y de nuevo por su posición en un tema de Estado como la política territorial o la relación con los nacionalistas.

El ruido de sables sigue alimentando la hipótesis de que el Gobierno no podrá sacar adelante los PGE y que esto condicionará, a su vez, la duración de la Legislatura.

Pero en Moncloa trabajan con un único escenario de acuerdo con las instrucciones dadas por el presidente del Gobierno. Rajoy siempre ha sostenido en público que quiere agotar la Legislatura y que trabaja con ese objetivo. Pero es más que un mantra político, ya que en su equipo están volcados en planificar el camino para intentar agotar el mandato, que terminaría en junio de 2020, pese a que cada vez tienen más dificultades para encontrar compañeros de viaje, aunque sean coyunturales. De hecho, agotar el mandato suena a casi imposible si se mantiene el actual escenario de tensión, pero Rajoy tiene sus «herramientas», y al final sólo él puede apretar el botón de la disolución, advierten en su entorno. Una de las posibilidades es que si llega finales de marzo y Cataluña sigue empantanada políticamente, y se mantiene el bloqueo presupuestario a nivel nacional, Hacienda podría empezar a trasladar «troceado» el proyecto presupuestario al Congreso, vía decreto ley, para ir aprobando partes del mismo, como puede ser la subida del salario público o las entregas a cuenta a las comunidades. El problema «no está en la prórroga de los Presupuestos, sino en la aprobación del techo de gasto», que luego hay que remitir a Bruselas, pero ése es otro obstáculo para el que el Ejecutivo también tiene un «plan B». El Consejo de Ministros está obligado a aprobar el techo de gasto de 2019 antes del 30 de junio para remitirlo a las Cortes, y desde Hacienda subrayan que lo importante es seguir cumpliendo con las previsiones de los cuadros macroeconómicos que se presentan en Bruselas, aunque haya que hacerlo con el mecanismo del decreto ley.

Con este giro a su discurso el Ejecutivo va poniendo sordina al eslogan de que otra prórroga presupuestaria obligaría a adelantar las generales. Rajoy utilizará todos los mecanismos a su alcance para poder sostener ante la opinión pública el mensaje de que es el garante de la estabilidad, y, si llega el caso, «derivar responsabilidades» de la inestabilidad a quien ponga «palos en la rueda».

No obstante, a día de hoy en el Gobierno siguen aún confiando en que habrá Presupuestos. Sostienen que el único problema del PNV es Cataluña, pero que los nacionalistas vascos tienen proyecto vitales para ellos, como la «Y vasca», pendientes de que se aprueben las cuentas de este año. Algunos de los acuerdos de 2017 tienen su continuidad en los siguientes ejercicios, «y para eso hace falta que haya Presupuesto». Y una vez que el PNV entre en el acuerdo, en Moncloa dan por hecho que Cs «no puede cargar con la penalización de asumir la responsabilidad del bloqueo». El Gobierno se ha fijado el mes de junio como plazo tope para aprobarlos. Y pese a que la pelea entre Carles Puigdemont y ERC también parece que va a más cada día, el Gobierno sigue inclinándose por la hipótesis de que habrá un nuevo presidente de la Generalitat antes que elecciones.

Las previsiones de Moncloa contrastan con el clima que ayer se vivió en el Parlamento. Primero Rajoy chocó con el portavoz del PNV, Aitor Esteban, quien llevó al Pleno una pregunta contra el coronel jefe de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, Manuel Sánchez, por unas declaraciones en las que situaba al PNV en el bando de los «malos» en la lucha contra ETA. Rajoy le contestó advirtiendo de que esas declaraciones fueron luego rectificadas por parte del periodista, pero el portavoz peneuvista siguió cargando contra el coronel. «Hoy lo procedente es elevarnos y los primeros que tenemos la obligación de elevarnos somos usted y yo, y las personas que tenemos responsabilidades políticas . Las cosas han cambiado en el País Vasco, han cambiado a mejor y lo dice todo el mundo», insistió Rajoy. Este choque sirvió de excusa a Cs para cargar con dureza contra la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, por la actitud del Gobierno con el PNV. Después de convertir la sesión de control de la anterior semana en un cruce de reproches sobre Cataluña, Albert Rivera optó esta semana por no preguntar por esta cuestión, pero siguió buscando sacar rédito de la política territorial y su portavoz, Juan Carlos Girauta, cargó contra el Gobierno por su «pasteleo» con el PNV y por haber hecho cesiones presupuestarias para que ahora incluyan el derecho de autodeterminación en su propuesta de modificación del Estatuto vasco. La vicepresidenta le echó en cara que Cs haya apoyado al PNV para rebajar la ley de seguridad ciudadana y la derogación de la prisión permanente.